ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
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“Cuidaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mateo 7:15)

Mercaderes de la Fe
Oscar D. Ballinas Lezama

Hoy es otro de los domingos que mucha gente espera para reencontrarse con su yo interno, por lo que busca en forma y su desesperada al creador de todas las cosas, sabiendo que los tiempos de vida se acortan y que es hora de ponerse en paz con Dios.
Desafortunadamente, la religión cada vez es más usada para que unos cuantos vivales se enriquezcan haciendo un comercio de la fe, en vez de utilizar el conocimiento de la palabra de Dios para ayudar al prójimo, abusan de ella para crear un jugoso negocio que les deja mucho dinero y hay pastores o los autollamados profetas, que se han vuelto millonarios.
En el Soconusco existen cientos de iglesias, no hay un control del número de éstas, hay muchas independientes y las que están organizadas practican el evangelio a su leal entender y saber, porque pocos son aquellos líderes que se capacitan y tienen el don de enseñar los principios bíblicos, con el objetivo de salvar almas y no de hacer un negocio lucrativo de la fe.
Un analista de los movimientos religiosos dijo que hablar de los falsos apóstoles y profetas es tocar un tema delicado porque hay mucha gente que está metida en este asunto en donde el diablo anda como león rugiente.
En la mentira de la doctrina falsa, los involucrados ponen el grito en el cielo cuando se ven desenmascarados, tocar estos temas genera mucha incomodidad para quienes se aprovechan de la fe para obtener dinero, sin embargo, como es un tema bíblico no lo pueden contradecir y tienen que aceptar que la verdad no peca, pero incomoda.
Se habla ya de una mafia ministerial que se ha extendido como una lepra o un cáncer por todos los países del mundo, hoy en día dicen los conocedores del tema, la pasión por los falsos profetas se ha levantado con mucha fuerza impresionante en Latinoamérica, aunque éstos hombres y mujeres que dicen ser enviados de Dios se defienden de las criticas anteponiendo lo escrito en Juan 7:24, ”No juzguéis por la apariencia, sino juzgad con juicio justo”.
Conocedores de la Biblia, que pidieron la omisión de sus nombres, aclaran que en ningún capítulo de este libro sagrado se prohíbe juzgar: ”la biblia no prohíbe juzgar, lo que prohíbe es ser hipócritas a la hora de juzgar, ya que una persona que tiene una viga metida en el ojo no puede pretender sacar la paja del ojo ajeno, el ratero no le puede decir al ladrón que deje de robar, porque no tiene autoridad moral para hacerlo”.
Agregan que juzgar no es malo, es discernir y obrar en el espíritu a la luz de la palabra, usar la razón para no quedar a expensas de un falso profeta, ’la verdad os hará libre’, dijo alguna vez Jesucristo; es por ello que suceden casos como actualmente está pasando en Estados Unidos, con un profeta de la iglesia La Luz del Mundo; así como otros cuyo escándalo ha sido tapado por sus cómplices dentro de las iglesias, que se supone debería ser baluarte en la defensa de la verdad.
No es congruente que en muchas iglesias se hable de perseguir la verdad y se predique con ella, pero cuando alguien la dice se ofenden, como le sucedió al apóstol Pablo cuando habló con la verdad, demostrando con ello que existe un terrible analfabetismo bíblico.
Está comprobado que actualmente, la mayoría de la gente que acude a los templos no hace oración, no lee bien la Biblia ni en su casa y se conforman con lo que el predicador diga desde el púlpito, que bien puede ser pura basura y nadie se da cuenta del problema, es el desconocimiento de la palabra bíblica que ciega a la gente ante un predicador que puede estar engañando y robándole al pueblo de Dios. Para nadie debería ser secreto que los predicadores que pudieran estarles robando, al usar las escrituras a su conveniencia si saben que están robando o engañando a sus ovejas, porque no son tontos y están fomentando la llamada teología de la prosperidad, donde la riqueza es el Dios principal para esos predicadores sin escrúpulos y codiciosos.
Nadie que esté cuerdo pensará que Dios soluciona el problema de los seres humanos con dinero, tampoco Jesucristo vino al mundo a ganarse el favor de la gente, sino vino a morir para salvar a la humanidad y a enseñarnos el camino para vivir con sabiduría bajo los preceptos morales, se supone que el hijo de Dios dejó una enseñanza para que la humanidad encuentre la luz y salga de las tinieblas, pero no vino a morir para hacer rico a unos vivales.
Dicen los conocedores del tema, que Jesús no tuvo problemas con el pueblo, sino con los fariseos que hoy en día, son unos angelitos en comparación de los demonios que muchas veces están predicando y comerciando con la fe; muchos de estos falsos profetas o predicadores, juran y perjuran que la ‘voluntad de Dios es que la gente sea rica y prosperada; no hay que olvidar que el diablo es el padre de la mentira y que Jesús habló que en los últimos tiempos se levantarían una gran cantidad de profetas.
Así es que, amable lector, si usted acude a una iglesia o templo, cerciórese bien de que el líder no sea un sinvergüenza o charlatán, un comerciante de la fe que le guste convertir la casa de Dios en una cueva de ladrones.
Es claro que hay muchos pastores o predicadores que actúan siguiendo los mandamientos bíblicos, que además de ejercer como dadores de palabra bíblica, tienen sus trabajos seculares y se mantienen de ello, no de las ofrendas, limosnas o diezmos, lo cual en verdad utilizan para fines de ayuda social. Feliz domingo, nos vemos en la iglesia.