El Averno

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Covid, la Tempestad del Miedo
Omar Escamilla

Mandinga en sus tres acepciones refiere a los habitantes de un pueblo africano por el color de su piel negra e intensa. En Argentina, se refiere a un muchacho travieso, y en algunos otros pueblos de Sudamérica, un demonio.
Pero, pero en México, exactamente en el sur, aquí cerquita donde la tierra se une con el agua del río Suchiate, se refiere a un gordito, con singular gusto por la política, la prepotencia, la traición alegre a los parientes y las lobas -que luego quedan heridas de por vida-. Pero el gusto más refinado que tiene es el champagne, como le llama este personaje a “La caguama” y pues, dirán ustedes, hijos del Averno: eso no tiene nada de malo.
Efectivamente, nada de malo, el problema es la combinación con su mal carácter, su herencia de las demás acepciones de Mandinga y quién sabe qué más.
Este sábado, ya casi entrada la medianoche que se escapa este pequeño demonio de El Averno y comienza con sus travesuras. Ya bien cruzayuche de cables perdió el control de su camioneta y quedó en un vado, casi a punto de caer al río fronterizo.
En lugar de dar las gracias a los policías municipales -siempre tan decentes y educados-, que lo querían ayudar, comenzó a mentar madre, padre, invocó a Satanás, y juró venganza si lo detenían.
Con un “los voy a correr a todos ahora que vuelva a ser presidente si me detienen” -hasta cree-, quería que lo soltarán y tiraba golpes con esos bracitos y esas manitas robustas. No había cuico a quien le atinara un golpe.
Vergonzosamente terminó cansado, sometido y sucumbió a la fuerza de la ley. Durmió como bebé, no lo digo por la tranquilidad, sino porque quedó orinado toda la noche, según dicho de los policías y la foto que tenemos en el archivo de El Averno, donde está casi desnudo y dormidito, en el suelo, solo vistiendo un bóxer blanco marca Óptima.
Qué cruda moral ha de tener el exalcalde. Este Mandinga salió bueno para todo lo malo. Ahora ya quiere cantar la canción de “Yo no me llamo Javier”.
Sigue en el camino del mal. Le vamos a recomendar que escuche misa del padre Alejandro Padilla aunque sea por Facebook. Si sigue así, con su traguito, va a terminar no solo en el confortable hotel todo incluido, Coronavirus también, que se llama Cárcel Municipal, puede acabar en el Centra o en la universidad llamada Centro de Reinserción Social.
Vamos a investigar si lo pusieron a disposición del Fiscal del Ministerio Público por ataques a las vías de comunicación y lo que le resulte. A ver si no le sale alguna que otra auditoría con resultados negativos para el erario y positivos para su bolsa.
La Pelusa.
Creación de Los Súper Lamas, “La Pelusa” anda dándole atole con el dedo a todos los huixtlecos con eso de que ahora salió un héroe de leyenda salvando los hijos de La Piedra del terrible Coronavirus.
Anda en campaña con sus brigadas, y la verdad, no está mal, pero el problema es que anda haciendo negocio a diestra y siniestra con obras en el centro de la ciudad y en la salida rumbo a Villa Comaltitlán, digo, negocio entre Ayuntamiento y constructoras, no vaya a pensar mal que cobra diezmo o que las empresas son suyas con prestanombres.
Pepe Laparra, a quien le gusta que le digan “Señor Presidente”, pero que todos conocen como La Pelusa, inició hace ya muchos meses obras en el centro de Huixtla que han quedado abandonadas. Imagínese si a los triciclos les cuesta transitar, como le irá a los carros. Un desorden.
Pena da la entrada de Huixtla del lado poniente. Parece zona de guerra. La rotonda abandonada y la carretera llena de hoyos. Unos huecos más grandes que el que le quedó en su cabeza a La Pelusa cuando se le escapó el cerebro.
Qué siga con sus brigadas, que la población las necesita, pero que ya concluya las obras porque Huixtla parece pueblo polvoriento cuando hay sol y chiquero cuando llueve y hay lodo. Todo ello, un caldo de cultivo para el Coronavirus que ha asentado sus reales en todo México.
Cuando ven pasar al “Señor Presidente” el pueblo “quiere …que baile la pelusa por aquí, pelusa por allá…
La letra dice que es coqueta La Pelusa, la de la canción, no el Señor Presidente. Y que cuando está en campaña baila en la placeta, en los parques y en las banquetas.
Por Cierto…
Tan delicado salió el Gobierno de nuestros hermanos guatemaltecos que nos cerraron la frontera y tienen colapsada la economía en Tapachula y municipios circunvecinos, todo por el Covid-19. Sin embargo, México con todo y los errores que hemos cometido Gobierno y pueblo en la pandemia al no tomar las medidas, Guatemala tiene más casos que nuestro país.
Aguantemos vara, ya vendrán tiempos mejores.
Hace unos meses escuchaba misa casi diario porque vivía a un lado de la Villita de Guadalupe, ahora todo es por internet. Muy bien por el padre Padilla que da su misa él y su sacristán, a puerta cerrada.
Son tiempos de tempestades del miedo. Así se vive después del Covid.