El Averno

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Si no te han Puesto la Comida en el Suelo, no te ha Dado Covid
Omar Escamilla

Martes y miércoles, el “Señor Presidente”, como le apodan a La Pelusa, fue entrevistado por varios medios impresos y electrónicos. Ahí, el Alcalde se dedicó a hacer campaña de su campaña contra el Covid-19 y a decir que nadie lo apoya, que sus paisanos se han muerto y no hay hospital donde los atiendan, así que como su conciencia está bien limpia y quiere que así siga, decidió ser el hombre benefactor y determinó comprar equipo y medicamentos para los enfermos:
¡De…su, Lana!!!
Dice en entrevista con la periodista Ana Francisca Vega, que él no esperó a que le dieran permiso, que lo hizo sin importarle las Secretarías de Salud estatal y federal, incluidos el Dr. Chafirete y el Dr. Gatell. El Señor Presidente montó su hospital y a darle mole que es de olla.
Dio consulta sin esperar instrucciones, dijo tal cual. O sea que lo que diga el jefe no le importó. Como que lo está retando. Dio medicamentos que no están aprobados por la Organización Mundial de la Salud, dicho de su propia boca y que así curó a mucha gente.
Eso sí, consultó a su súper equipo médico para dar las medicinas milagrosas, que no dijo cuáles fueron, pero que es muy probable que haya sido Dióxido de Cloro y todo mundo salió limpio de Coronavirus en dos o tres días.
Ya ni Áureo, el brujo de Mazatán, los hubiera curado tan rápido. “Compré medicamento, no esperé a que me dijeran qué era lo correcto, si se puede o no se puede”, dijo en la entrevista radiofónica. Y no se quedó ahí, culpó a los funcionarios que le quitaron paga con la que iba a hacer obras y dar atención médica, pero como es buena gente señaló: “nos recortaron los fondos y yo decidí invertir en medicamento, aportar algo de lo mío, algo ya personal”.
Es tan chido que mandó a hacer un carro móvil para rayos X.
La gente llegaba con problemas respiratorios y tuvimos que adquirir tanques de oxigeno -es que nadie los ayudaba-, y vimos la manera que en su casa tuvieran su tanque, independientemente de la azitromicina y la ivermectina
Pobre Dr. Chafirete, llevó feo, lo culpó de la pandemia y que por eso él sacó de su bolsa, de su empresa: “nos dimos cuenta que no los recibían en el hospital de Huixtla, no había personal médico, no había atención ni camas, teníamos que mandarlos a Tapachula y Tonalá”
Dice que no se quiere reelegir y que no lucra, pero salió peor que Chabelo con sus catafixias. El amigo de todos los niños les quitaba una sala y les regalaba unos cuantos pesos. Así Márgaro Pelusa. Las obras de casa abandonadas, pero hay paga para su circo.
Qué Bonita Familia.
Hay una carpeta de investigación en Huixtla, por cierto, de un cercano, muy cercano a La Pelusa. Ese sí es un maloso. Ya viejo, anda haciendo travesuras, cochinadas y bajezas que se merece todo el peso de la ley y caer al séptimo nivel del Purgatorio. Que lo deje ahí Dante Alhigieri.
Enfrenta una acusación por abuso sexual de una niña de 13 años de edad y el intento de otra de diez añitos. ¡Qué poca tiene el sujeto! Y hasta hoy, en la zona no hay quien haya podido encontrarlo. Meses de fuga. La niña ya ni con los papás está, la tiene el DIF. Pobre criatura. Deberían armar un jurado de puras madres de familia para que decidan el castigo al sujeto.
Covid-19.
A quién no lo han tratado como chucho en su propia casa, no le ha dado Covid-19. En mi caso me sentí humillado los primeros días cuando mi familia me llevaba la comida a la puerta de la habitación, la ponía en el piso y salía corriendo para que no se infectaran. Haga de cuenta que tenía lepra.
Después, la familia te manda fruta, comida y más comida, llegan a tu casa. Te dejan las cosas en la banqueta. Sales, caminas “de forma sospechosa” como describen los policías a un ladrón, yo más bien diría como la Pantera Rosa: sale con antifaz y se escurre, checa que nadie le observa. Se agacha, toma su itacate y huye corriendo de vuelta a casa. Cansado y hambriento.
Ya no se diga cuando te ponen la Enoxaparina Sódica de 60 miligramos o 0.6 mililitros, como sea, es la misma cantidad y nunca se me va a olvidar el nombre de ese medicamento. Ya hasta pienso que duele rico.
Son seis inyecciones alrededor del ombligo. ¡Burro! Ni que tuviera rabia. Comida en el piso y luego las ampolletas. Solo faltó que me dijeran Boby y ladrara.
Ayer lloré, hoy me río. Sufrí, hoy platico con amigos, parientes y compañeros que han padecido lo mismo. Es parte del show. Entiendo a mi familia y el miedo. Bien por las precauciones.
Charla.
Preocupado y ocupado como siempre, Ronay, el gordito de la radio, mandó un mensaje:
Él: Me llegó un correo sin título, yo creo que es de Cruz Azul.
Yo: ¿No te llegó el otro anónimo que decía “andamos ardidos”? yo creo que ese es del América.
Pensé que era el fin de la charla, pero no. Se puso a llorar, como lo hicimos los del Cruz Azul en su tiempo, pero nosotros lloramos en silencio. En lugar de Águilas parecen cacatúas. Ya no son Juan del Diablo y han tenido todo, solo que los últimos partidos han estado en sus días y perdieron ¡Bah! Sí era el correo del América
Tromba.
El amigo Jesús Domínguez va viento en popa y con el aire de la tromba de ayer, capaz ya estará pronto en Tapachula.
Falleció Mama Güicha de Covid-19. Futbolista, árbitro y hombre trabajador. Mis pésames a su familia.