Una Pandemia Urbana

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Santiago Mora Van Cauwelaert *

A un año del primer caso de covid-19 en México no es exageración señalar que el país pasa por un periodo grave. La Dirección General de Epidemiología registra más de 180 mil decesos asociados al nuevo Coronavirus y se han registrado casos en más de 90% de los municipios.
Sin embargo, la pandemia no ha tenido una expresión homogénea a lo largo del territorio nacional y, como era de esperarse, algunos lugares han sido más afectados que otros.
Si se analiza la geografía de los casos de Covid-19 a escala nacional, salta a la vista que la mayor parte se localiza en las zonas urbanas. Las ciudades se caracterizan por tener una alta densidad poblacional, pero, sobre todo, una concentración de actividades industriales y de servicios; de ahí que exista un enorme flujo de personas que entran en contacto y se desplazan cotidianamente, coctel perfecto para que el virus SARS-CoV-2 pueda circular rápidamente de un huésped a otro.
Las tres principales áreas metropolitanas del país -Valle de México, Monterrey y Guadalajara- son las que registran la mayor cantidad de casos; ciudades como Mexicali o Ciudad Juárez, cuya actividad en las maquiladoras apenas disminuyó en 2020, han tenido una importante cantidad de casos positivos; en localidades como Acapulco o Mérida el flujo de turistas ha sido un factor importante de contagio.
Las metrópolis juegan un papel preponderante en la gestión de la pandemia por ser los puertos de entrada del SARS-CoV-2, por lo que en ellas se origina el foco de infección que se propaga paulatinamente hacia los lugares de menor urbanización.
La disponibilidad de recursos sanitarios tampoco es homogénea en las ciudades, motivo por el cual es imprescindible prestar atención al comportamiento del fenómeno al interior de las mismas. La Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), por ejemplo, alcanzó en 2020 una población de 21millones 804 mil 515 individuos, 42.2% en la demarcación de la CDMX y 57.8% restante -la periferia- reside en el Estado de México y en un municipio de Hidalgo.
No obstante, 71% de los centros de salud se hallan en la Ciudad de México, lo cual basta para mostrar que no todos los habitantes se encuentran en la misma situación ante la pandemia.
El mapa 2 expone la tasa de letalidad por municipio en la ZMVM, factor que pone en relación el número de muertes respecto del número de contagios detectados por la Dirección General de Epidemiología.
Las alcaldías de la capital del país suelen estar debajo del promedio de la ZMVM (6.9%), mientras que algunos municipios del Estado de México se hallan dramáticamente por encima, como es el caso de Apaxco, Tequixquiac, Jaltenco, Tonanitla y Hueypoxtla, donde la tasa de letalidad es más de tres veces mayor al promedio.
En definitiva, los municipios más afectados son los que acumulan factores que los hacen más vulnerables, como la precariedad y el hacinamiento en las viviendas, la mayor proporción de población indígena, las deficiencias en la infraestructura de salud, las actividades económicas mayormente informales y una menor capacidad económica global.
Nos encontramos, pues, ante un evidente contraste dentro de la ZMVM que, por más que se encuentra administrada por tres estados diferentes, es una unidad geográfica en la cual se desplazan personas todos los días. Prestar particular atención a las zonas marginadas no es sólo cuestión de equidad social, también es un factor clave en el control de la pandemia. Apro
*Santiago Mora Van Cauwelaert – tallersiranda.com. Maestro en cartografía y geomática.