Escuelas de Tiempo Completo: Una Extinción Ampliamente Repudiada

187

Rodrigo Vera

La supresión del Programa Escuelas de Tiempo Completo (PETC), que atendía a unos 3 millones 600 mil alumnos en más de 25 mil planteles en zonas marginadas del país, provocará mayor “deserción escolar” y “rezago educativo” entre niños, niñas y adolescentes que por su situación de pobreza incluso recibían alimentación en esas escuelas, aseguran organizaciones de derechos humanos y de padres de familia.
Alertan también del posible “uso electoral” de los recursos que antes se destinaban al PETC y que ahora se canalizan a La Escuela Es Nuestra (LEEN), el programa creado por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para realizar obras de remozamiento escolar, pero al que, sin embargo, ya se le comprobó por lo pronto un desvío de 573 millones de Pesos.
Estas sospechas aumentan por el hecho de que la actual titular de la SEP, la maestra Delfina Gómez, según demostraron las autoridades, tiene experiencia en desviar recursos para fines electorales, como sucedió cuando fue alcaldesa de Morena en Texcoco.
Luis Arturo Solís Bravo, presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia, exclama molesto: “¡Es increíble! Ahora resulta que el gobierno de López Obrador, cuyo lema es ‘Primero los pobres’, esté haciendo justamente lo contrario: afectar a los niños más pobres al quitarles las escuelas de tiempo completo, un programa que durante alrededor de 15 años apoyó a la niñez y a los padres de familia más vulnerables del país. Operó en muchos municipios de alta marginación que ahora se verán afectados.
“Resulta muy lamentable la medida, porque atenta contra el derecho de los niños a la educación y a la alimentación, ya que en esas escuelas también se les daba alimento a los alumnos porque sus familias simplemente no tienen la capacidad económica para hacerlo.
“Fue un programa educativo muy exitoso, pues empezó en 2007 con solo 400 escuelas, luego fue creciendo exponencialmente al grado de que con el tiempo se convirtió incluso en un programa modelo para otros países, así lo señalaron el Banco Mundial, la Unicef y otros organismos internacionales.”
-Con la desaparición del programa, ¿hay el riesgo de que aumente la deserción escolar en las zonas marginales donde estaba operando?
–Sí, desafortunadamente existe ese riesgo. Y le pongo un solo ejemplo que resulta muy ilustrativo: ahorita me reportan del Estado de Chihuahua que ya se ven afectadas muchas madres que dejaban a sus hijos en la escuela de las ocho de la mañana a las cuatro de la tarde, mientras ellas trabajan en las fábricas de maquila.
La finalidad era que sus hijos estudiaran mientras ellas trabajaban. ¿Qué puede hacer ahora una madre que labora en la maquila? ¿dónde va a meter a sus hijos? ¿los dejará en casa? ¿se buscará un empleo de menos horas para ponerlos en otra escuela?… en definitiva se generará más deserción en los planteles… si de por sí ya traemos una deserción de 2.5 millones de estudiantes de 2017 a la fecha.”
Solís Bravo señala que también aumentará el “rezago educativo” que actualmente ya es alto en México, de “casi dos años”, dice. Y refiere que según las mediciones de distintos organismos, como PISA, “nuestro promedio bajó de tercero a primero de secundaria”.
Agrega: “La pandemia de covid-19 también trajo mucho rezago. ¡Imagínese! nuestros hijos estuvieron durante dos años sin ir a las aulas, tomando clases frente a una pantalla de televisión o de computadora. Con todos los distractores que hay en casa, sin un maestro presencial ni compañeros de aula. No tenían retroalimentación. Todo esto les afectó incluso emocionalmente.
Derechos de la Infancia.
Otra organización que protesta por la supresión del PETC es Mexicanos Primero, que aboga por los derechos de la infancia. Su director jurídico, Fernando Alcázar Ibarra, coincide: “Precisamente cuando más se requerían las clases presenciales, para compensar el rezago académico que provocó la pandemia, es cuando se cierran estas escuelas. Esto es muy grave, dada la gran cantidad de alumnos que resultan afectados”.
Detalla que de acuerdo con las estadísticas oficiales, había más de 25 mil escuelas de tiempo completo en el país, en las cuales se atendía a alrededor de 3 millones 600 mil alumnos.
-En comparación con los programas normales, ¿cuáles eran los principales beneficios de estas escuelas? –se le pregunta.
–Tenían tres principales beneficios. En primer lugar, la mayoría de ellas, más de 50%, operaban en zonas consideradas de alta y muy alta marginación que, por lo mismo, tienen un altísimo rezago académico. De manera que beneficiaban a esos municipios con mucho atraso.
“Aparte, las horas adicionales que tenían en comparación con otros programas, se utilizaban para profundizar y reforzar aprendizajes. Esto con el tiempo trajo muy buenos resultados, ya que los alumnos de esos planteles obtenían mejores calificaciones en las pruebas estandarizadas, como las de Enlace. Salían por arriba del promedio, sobre todo en las áreas de español y matemáticas.
“El tercer beneficio era que ayudaban a resolver el problema de la malnutrición y desnutrición infantil, pues está comprobado que tienen mayor rendimiento escolar los alumnos bien alimentados. De ahí que en muchas de esas escuelas, no en todas, a los niños se les daba servicio de -alimentación.”
Alcázar menciona que un estudio realizado por Unicef en 2019 arrojó un dato revelador sobre esta grave problemática en México: 65% de los alumnos que recibían alimentación en el PETC no recibían en sus hogares más alimento. El de la escuela era su único sustento diario. Apro