Estrategia Convenenciera de EU:
su Propia Corte Internacional
Carlos Ramírez
El arresto judicial extraterritorial del presidente Nicolás Maduro por parte de la justicia también extraterritorial de Estados Unidos, fue una muestra más de la unilateralidad que utilizan los imperios dominantes para aplicar reglas “en los bueyes del compadre”.
Estados Unidos debe haber llevado el caso de Maduro a la Corte Penal Internacional (CPI), para que ahí se dictaminaran las sanciones que organismos judiciales extraterritoriales aplican con la aprobación de todas las naciones asociadas.
Pero Estados Unidos se ha negado a reconocer la jurisdicción de la CPI porque muchos de sus Presidentes y funcionarios pudieran ser requeridos por la justicia internacional por haber cometido crímenes y abusos de poder, entre ellos, por ejemplo, los presidentes Richard Nixon, Ronald Reagan, George Bush Jr. y Barack Obama con el asesinato extrajudicial de Osama bin Laden, además del caso del exsecretario de Estado Henry Kissinger, juzgado ya en tribunales internacionales.
La paradoja o hipocresía estadounidense apareció en el caso Maduro: la Casa Blanca de Donald Trump aplicó los criterios de extensión extraterritorial internacional de la justicia estadounidense contra el Presidente de otro país soberano, aplicando casi de manera calcada los mecanismos de la CPI, pero negando la validez de la Corte internacional para los casos de políticos estadounidenses que cumplen con todos los requisitos de violaciones al derecho.
Las amenazas deTrump contra otros países en situaciones que desde su punto de vista estarían reproduciendo el caso de Venezuela -Colombia, Cuba y México- convierten a la Casa Blanca en una especie de Corte Penal Internacional para losintereses de dominación geopolítica y de apropiación y exacción de recursos naturales de países que se niegan a entregarlos a los requerimientos del capitalismo americano.
A partir de los intereses geopolíticos y de seguridad nacional de Estados Unidos y de las políticas soberanas de otros países que se niegan a someterse y a entregarse a los intereses de Washington, la Casa Blanca estaría convirtiéndose -técnica, política, jurídica y bélicamente- en un imperio en modo de señorío feudal de la vieja Edad Media.
Es muy posible -y algunos dirían que hasta seguro- que sean muy ciertos los cargos de narcotráfico y terrorismo que le aplicó la Casa Blanca al Presidente venezolano en una Corte americana con la ausencia del acusado, y menos aún de algunos abogados defensores en su representación, pero el derecho y sus reglas de presunción de inocencia deben de seguir los trámites legales.
Sentar a Maduro en una Corte estadounidense después de haber sido secuestrado, extraído o pactado su secuestro, no garantizan los derechos de presunción de inocencia que toda Corte jurídica en el derecho occidental está obligada a reconocer, como respeto los derechos humanos de los delincuentes.
Maduro tendría la posibilidad de argumentar en su defensa, cuando esté sentado en el banquillo de los acusados en una Corte estadounidense, la teoría económica de la oferta y la demanda en droga: las decenas de millones de adictos estadounidenses que pululan en las calles inyectándose e ingiriendo drogas determinan como demanda la configuración de la oferta que constituyen los cárteles del narcotráfico, incluyendo, por supuesto, la violencia asociada al tráfico de drogas en las calles de Estados Unidos.
Puede decirse desde ahora que por el secuestro, la extracción o el acuerdo político (…) será una farsa al estilo de los juicios de las series de televisión donde los buenos pecan de buenos y los malos son los malvados más malditos de la humanidad, aunque en esos mismos programas de ficción pululan los acuerdos entre buenos y malos para castigar a los más malos, aunque muchos menos malos regresen a las calles a seguir delinquiendo con el beneficio de la justicia al estilo americano.
Armado con los argumentos de la Doctrina Monroe y de la Doctrina del Destino Manifiesto, el presidente Trump convirtió a Estados Unidos en el imperio del mundo… por tres años más, a menos de que todos sus operativos tengan la intención de mantenerlo en la presidencia por un tercer período cuatrianual que la Constitución no permite, pero que las manipulaciones jurídicas pudieran extender el trumpismo directo hasta 1932… y más allá.
Trump está en el ciclo expansionista 2.0. Y el mundo ya entendió el mensaje enviado con Maduro.
Política Para Dummies: La política es poder en términos absolutos.
El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista y no del periódico que la publica.
carlosramirezh@elindependiente.com.mx
http://elindependiente.com.mx
@carlosramirezh





