Inoperantes y Abandonadas las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales en Chiapas

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A pesar de haberse construido con la intensión de reciclar y proveer del vital líquido a toda la población, las plantas de tratamiento de agua residuales están prácticamente olvidadas, debido a los altos costos de operación, que representan una carga financiera para los municipios de la entidad.
A pesar de haberse construido con la intensión de reciclar y proveer del vital líquido a toda la población, las plantas de tratamiento de agua residuales están prácticamente olvidadas, debido a los altos costos de operación, que representan una carga financiera para los municipios de la entidad.

* DE 119 CONSTRUIDAS EN TODO EL ESTADO, SÓLO DOS FUNCIONAN EN LA CAPITAL TUXTLA GUTIÉRREZ
* LOS AYUNTAMIENTOS SIN CAPACIDAD ECONÓMICA PARA DARLES MANTENIMIENTO Y HACERLAS FUNCIONAR.

Tapachula, Chiapas; 7 de Mayo.- Para construir en el sexenio pasado las 119 plantas de tratamiento de aguas residuales que hay en Chiapas, se requirieron alrededor de 120 mil millones de pesos. De ellas, solamente dos funcionan y el resto están inservibles y abandonadas.

De acuerdo al delegado federal de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (Semarnat), Amado Ríos Valdés, es lamentable que en la Entidad sólo operen dos de esas plantas, ubicadas en la capital, Tuxtla Gutiérrez.
Eso se debe principalmente a que varios Ayuntamientos han reportado que no tienen la capacidad económica para tenerlas en funcionamiento, reiteró.
Por ello, como desde hace varios años, las aguas negras se siguen descargando sin tratamiento a los ríos y posteriormente al mar.
Sobre el tema, el titular de la Secretario Estatal de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn), Carlos Morales Vázquez, indicó que muy probablemente esas plantas de tratamiento que se encuentran abandonadas en los municipios de Chiapas, nunca operen.
Esto, bajo el razonamiento de que las autoridades locales tienen que elegir entre utilizar los recursos del erario para acciones municipales o, por los altos costos de operación, únicamente para pagar los gastos de la operación de ese tipo de infraestructuras.
Mientras, el Gobierno Federal, en lugar de asumir esa responsabilidad relacionada con la salud de toda la población en la Entidad, solamente ha emitido sanciones económicas a través de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) a los municipios que hacen esas descargas a los ríos.
La planificación de esas obras comenzó desde el 2006 pero no fue sino hasta el 2011 cuando se destinaron los recursos provenientes del extranjero y canalizados vía Federación, para que se llevaran a cabo.
A la problemática de no poder dar mantenimiento y poner a funcionar casi todos esos proyectos en el Estado, ahora hay que sumarle que el Gobierno Federal quiere construir en breve otras cuatro en la Entidad, las cuales estarían ubicadas cerca del Cañón del Sumidero y otra más en Comitán de Domínguez.
Esto, según especialistas, es incongruencia, porque por un lado hay un recorte presupuestal gigantesco a nivel federal en todas las áreas y, por tanto, se debería de priorizar los proyectos a realizar, de acuerdo a la atención de los principales rezagos en la Entidad, pero en obras que no se sumen a los elefantes blancos que ya hay.
Así también, que antes de pensar en llevar a cabo más de ese tipo de construcciones, el Gobierno debe etiquetar en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), recursos especiales para garantizar el mantenimiento y operación de las plantas, tal y como se hace con los hospitales federales.
Mientras eso no ocurra, las plantas de aguas residuales en Chiapas deberán operar con recursos de los Ayuntamientos.
Las obras serán siempre bien aceptadas por la sociedad, pero siempre y cuando funcionen, y tampoco representen una carga económica que frene a los municipios o al Estado.
En el caso de Tapachula hay tres plantas, dos localizadas al sur de la ciudad y una más en Puerto Chiapas. EL ORBE/Ildefonso Ochoa Argüello