Tiendas Departamentales No Acatan las Medidas Sanitarias Solo Aplican la Ley a Pequeños Comercios ¿Y Protección Civil?

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Son las únicas empresas que les importa poco la vida de la población, a la que exponen sin tomar la sana distancia, mucho menos utilizar cubrebocas como prevención al contagio de Coronavirus.

Así Están los Bancos

*EL COMERCIO LOCAL FUE OBLIGADO A CERRAR, PERO LOS GRANDES CONSORCIOS MANTIENEN ABIERTOS SUS ESTABLECIMIENTOS, DONDE SE FORMAN PELIGROSAS AGLOMERACIONES PONIENDO EN RIESGO A LA CLIENTELA DE CORONAVIRUS.

Tapachula, Chiapas; 5 de Mayo.- La situación derivada de la contingencia por la pandemia del Covid-19 ha sacado a flote que, en México, la aplicación de la ley pareciera que no es pareja para todos, porque se obliga acatarla a los de abajo y se cobija en la impunidad a los de arriba.
Y es que en los últimos días las autoridades locales en todo territorio nacional recibieron nuevas instrucciones de la Secretaría de Salud federal, luego de que se entró en la Fase Tres por el Coronavirus, donde se espera fatales consecuencias para la sociedad.
Es la parte medular de la enfermedad, donde habrá mayores contagios y defunciones. Al grado de que no alcanzarán los hospitales ni las herramientas para atender a tantos infectados, como ya está ocurriendo en algunas regiones del país.
Por ello, las indicaciones fueron la de obligar el cierre de los establecimientos comerciales de todo tipo, las plazas, cines, restaurantes, salones de diversión, bares, centros y campos deportivos, además de calles y otros espacios públicos.
Esto con la finalidad de reducir el número de personas en las calles y, con ello, disminuir la probabilidad de contagios.
Se implementó, además, el uso del gel antibacterial, el cubrebocas, guantes y la sana distancia de más de un metro entre las personas.
Las autoridades locales pusieron en marcha también la sanitización de las calles más concurridas en la ciudad, mercados y otros puntos en donde forzosamente tienen que acudir las personas, como en las inmediaciones a farmacias y lugares con venta de alimentos.
También se implementaron los filtros sanitarios en las entradas a la ciudad, en la terminal aérea y en las de autobuses de pasajeros; se cerraron las playas, centros de culto y hasta hubo desalojo de personas que se encontraban en reuniones masivas como campos deportivos y palenque de gallos.
Se ha desplegado operativos para disuadir a los migrantes que no deambulen en grupos numerosos en las calles de la ciudad ni se concentran por miles en las afueras de las oficinas migratorias ni en las de ayuda a refugiados.
De igual forma, unos 15 mil vendedores ambulantes fueron desalojados en el último mes de las calles, incluyendo los alrededores de los mercados y del centro de la ciudad, para conformar un frente colectivo en contra de la pandemia.
A ese esfuerzo gubernamental, locatarios de los centros de abasto, empresarios, comerciantes y representantes de la iniciativa privada se han sumado paulatinamente.
Primero, han cerrado sus establecimientos y, sin ingresos, han mantenido la nómina, las rentas, el pago de impuestos, del Seguro Social y otras responsabilidades fiscales que no les fueron condonadas, además de los recibos del servicio eléctrico, con tarifas que volvieron otra vez a incrementarse.
También se han puesto la camiseta. Han desinfectado sus establecimientos y viviendas, además de que se han agrupado para la limpieza de sus banquetas y calles, o como el caso de los transportistas, con la sanitización de las unidades.
Todas esas acciones han permitido contener en gran parte el avance de la enfermedad y reducir el número de los afectados, aunque no todos están cumpliendo con esas disposiciones e, incluso, se han amparado judicialmente para seguir manteniendo sus tiendas y oficinas abiertas.
Tal es el caso de las tiendas Elektra, Coppel, Telmex, financieras, entre otras, que hacen que sus clientes estén aglomerados por horas haciendo largas colas en la calle, bajo el sol, para que pasen a pagar, con la advertencia que, de no hacerlo, les cobrarán intereses.
Eso ha generado el descontento de la sociedad, ya que interpretan que se está haciendo pedazos a la economía local, pero se permite que ese tipo de empresas no altere en nada sus finanzas y, por lo contario, se hagan más poderosas económicamente.
O Todos Coludos o Todos Rabones.
En entrevista, Rubén Vázquez, opinó que esas empresas grandes deben concientizarse con la situación y la magnitud del problema que está afectando a más gente cada día.
Son compañías autosuficientes y, por lo mismo, pueden cerrar el tiempo que sea necesario y con ayudar a la población, “porque no se está respetando la sana distancia y siguen abriendo, mientras que las tiendas pequeñas han tenido que cerrar. Y eso no es parejo”, sostuvo.
Recalcó que las autoridades deben de estar consientes de lo que puede pasar en los próximos días si se sigue permitiendo que esas empresas sigan abriendo, sobre todo con lo que se refiere al aumento en el número de contagios.
La sociedad ha visto con buenos ojos que, a pesar de que el comercio local ha tenido que cerrar sus puertas, muchos están colaborando con la limpieza de las calles, las banquetas y sus propios negocios para combatir el virus, señaló.
Por su parte, Roberto Carlos Alonso Álvarez, dijo a EL ORBE que hay favoritismo para esas empresas, “ya que los comercios locales están sufriendo porque permanecen cerrados”.
Para ejemplo, puso la reciente celebración del Día del Niño, donde las pizzerías trasnacionales estuvieron abarrotadas dentro y fuera de sus instalaciones, hasta que las autoridades tuvieron que montar operativos para separar a la gente.
Consideró que las autoridades deberían de aplicar la misma medida para todos, “porque sí se está pidiendo cerrar al comercio local también esas empresas nacionales deben de obligarlas a hacer lo mismo”.
Señaló que siguen abiertas Elektra, Coppel, Salinas y Rocha, los bancos y otras empresas, en donde hay aglomeraciones de personas. EL ORBE/Miguel Laparra/Ildefonso Ochoa Argüello