*Preparan Homenaje Luctuoso.
Ciudad de México.- Este Lunes 23 de marzo, se cumplen ya 32 años del magnicidio del entonces candidato a la Presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio Murrieta, ocurrida en la colonia Lomas Taurinas de Tijuana, Baja California, aquel 23 de marzo de 1994.
El asesinato del candidato presidencial del PRI significó un parte aguas en la política mexicana, debido a la magnitud del acontecimiento y las sospechas de un complot institucional para quitar del camino a un candidato incómodo.
Y es que Colosio, impulsado por el PRI, criticó la política de su partido y prometió acabar con privilegios de los políticos en el poder, enfrentándose incluso con el mismo presidente de ese entonces, Carlos Salinas de Gortari.
El discurso en el que se enunciaron algunas de las frases más famosas del candidato, es considerado como el punto de quiebre y separación con el gobierno de Salinas, pues Colosio subrayó la concentración de poder que había en México, que para ese momento llevaba 60 años siendo gobernado por el PRI, hecho que calificó como “monopolio”.
“Sabemos que el origen de muchos de nuestros males se encuentra en una excesiva concentración del poder. Concentración del poder que da lugar a decisiones equivocadas; al monopolio de iniciativas; a los abusos, a los excesos”.
Luis Donaldo Colosio se perfilaba como el candidato a vencer en las elecciones de ese año, compitiendo principalmente contra Cuauhtémoc Cárdenas del PRD, y Diego Fernández de Ceballos, del PAN.
Tras su fallecimiento, Ernesto Zedillo lo sustituyó como candidato del PRI, ganando posteriormente los comicios con mucha polémica y acusaciones de fraude electoral.
Hoy a 32 años de ese fatídico episodio, aun surgen dudas sobre quién lo mandó a asesinar. El principal sospechoso y señalado fue Mario Aburto, aunque muchas teorías afirman que hubo una red que conspiró para el homicidio del candidato; incluso se habló mucho tiempo de un segundo tirador en la escena del crimen, aunque la versión fue desechada por las autoridades federales.
Sin embargo, el legado de Colosio en la política mexicana sigue vigente. Ese del quehacer político con una visión más democrática, que verdaderamente defendiera la causa de los más necesitados y frenara los excesos y abusos de la clase política, con el objetivo de eliminar las brechas de desigualdad social en el país, el cual muchos partidos y políticos han querido replicar sin lograrlo. EL ORBE / LA REDACCION





