Tapachula, Chiapas; 14 de Marzo del 2026.- Después de más de dos décadas de trabajo en favor de la inclusión y el desarrollo de personas con síndrome de Down, el Centro Down Tapachula enfrenta uno de sus momentos más difíciles debido a la baja participación de estudiantes y la falta de apoyo social.
La fundadora del proyecto, Margarita Escobar, explicó que en años anteriores el centro llegó a atender hasta 15 jóvenes, sin embargo actualmente solo cuatro asisten de manera constante.
Esta situación se debe principalmente a que muchos padres de familia no cuentan con tiempo para llevar a sus hijos o, en algunos casos, prefieren mantenerlos en casa al considerar que no podrán aprender, dijo.
El Centro Down Tapachula tiene más de 20 años de funcionamiento y ha sido un espacio en el cual niñas, niños y jóvenes con esta condición reciben atención educativa, actividades recreativas y acompañamiento para fortalecer su desarrollo personal y social.
Escobar hizo un llamado a la ciudadanía y a las familias que tienen hijos con Síndrome de Down para que se acerquen al centro y participen en el proyecto, pues considera fundamental que las nuevas generaciones continúen impulsando este esfuerzo comunitario.
“Lo que buscamos es que los jóvenes tengan calidad de vida, que aprendan con amor y paciencia, y que se sientan seguros en un espacio donde puedan convivir y desarrollarse”, expresó.
Por su parte, Andrea Lara Gordillo, estudiante de Pedagogía de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) que realiza prácticas profesionales en el Centro, destacó que aunque las instalaciones se encuentran en buenas condiciones, es necesario un mayor apoyo para desarrollar actividades fuera del plantel que permitan a los jóvenes adquirir nuevas experiencias y fortalecer su proceso de aprendizaje.
Actualmente trabajan en actividades educativas personalizadas, ya que cada estudiante presenta diferentes niveles de aprendizaje y habilidades, por lo que se busca reforzar sus capacidades y fomentar su independencia, informó.
De acuerdo con estimaciones de la fundadora, en Tapachula, Chiapas podría haber más de un centenar de niños y jóvenes con Síndrome de Down, muchos de los cuales no reciben atención especializada.
Finalmente, las responsables del Centro insistieron en que estos espacios son fundamentales para promover la inclusión social, derribar prejuicios y demostrar que las personas con Síndrome de Down pueden desarrollar habilidades, integrarse a la sociedad y mejorar su calidad de vida cuando cuentan con apoyo educativo y familiar. EL ORBE/ JC
Centro Down Tapachula Lucha por Sobrevivir Después de 20 Años de Trabajo Social
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