*- Miles de Migrantes, Principalmente de Haití, Cuba, Honduras y Ecuador Esperan ser Atendidos por la COMAR.
*- La Lentitud en Trámites de Asilo Provoca que Pasen Meses Esperando Respuesta a sus Solicitudes.
*- Mientras Familias Enteras Optan por Radicar en la Región, Otros Conforman Caravanas Para Intentar Llegar a la CDMX.
*ORGANIZACIONES SEÑALAN QUE LA PRESENCIA DE EXTRANJEROS HA PROVOCADO UNA CRISIS SOCIAL Y ECONÓMICA EN LA CIUDAD, YA QUE LOS SERVICIOS BÁSICOS NO SE DAN ABASTO
Tapachula, Chiapas; 10 de Julio de 2026.- La Ciudad de Tapachula continúa enfrentando una fuerte presión social y económica derivada de la concentración de población migrante en la frontera sur de México.
De acuerdo con reportes del Centro de Dignificación Humana, alrededor de 65 mil personas migrantes de diversas nacionalidades permanecen en la ciudad, principalmente originarias de Haití, Cuba, Honduras y Ecuador, en espera de que la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) resuelva sus trámites.
Ante la lentitud de los procesos, numerosos migrantes han optado por salir en caravanas hacia el centro de México o caminar por las vías del tren con la intención de llegar a Oaxaca y posteriormente abordar «La Bestia» rumbo a la Ciudad de México.
Organizaciones defensoras de los derechos de las personas migrantes señalan que estos desplazamientos han contribuido a disminuir parcialmente la presión en Tapachula.
Sin embargo, el reto persiste. Un porcentaje importante de las familias migrantes ha decidido establecerse de manera permanente en la Ciudad, lo que representa un desafío para la capacidad de respuesta de las autoridades y de la propia sociedad.
La demanda de empleos formales, servicios de salud, educación, vivienda, seguridad y acceso a programas sociales continuará incrementándose si no se implementan políticas públicas que permitan una integración ordenada y fortalezcan la infraestructura local.
Especialistas advierten que la situación requiere una estrategia integral entre los tres niveles de Gobierno, ya que Tapachula no solo enfrenta un fenómeno humanitario, sino también un desafío económico y social que impacta directamente en el desarrollo de la región fronteriza. EL ORBE/ Ernesto L. Quinteros






