Tapachula, Chiapas; 11 de Julio de 2026.- Aunque el precio del café ha registrado un incremento en los últimos meses, los productores continúan enfrentando una situación económica complicada debido al aumento de los costos de producción y a la amplia cadena de intermediarios que obtiene las mayores ganancias, afirmó el productor de la zona alta de Tapachula, Ismael Gómez Coronel.
El cafeticultor recordó que, antes de la desaparición de los mecanismos internacionales de regulación del mercado del café en la década de los ochenta, existían acuerdos que permitían controlar la oferta y mantener precios estables para beneficio de los productores.
Tras la eliminación de esos esquemas y el ingreso al libre mercado, los cafeticultores quedaron expuestos a las variaciones de la oferta y la demanda, situación que provocó periodos de severas crisis para el sector, dijo.
Gómez Coronel indicó que actualmente una tonelada de café puede comercializarse entre 65 y 70 mil Pesos, sin embargo, los costos de producción también se han elevado considerablemente, por lo que las utilidades para el productor siguen siendo reducidas.
Aseguró que quienes obtienen las mayores ganancias son los intermediarios, comercializadores, tostadores y establecimientos que venden el producto con valor agregado. Como ejemplo, explicó que un quintal de café pergamino que al productor se le paga alrededor de 5 mil Pesos, una vez procesado y comercializado puede generar ingresos muy superiores para quienes participan en las siguientes etapas de la cadena productiva.
El productor sostuvo que esta diferencia refleja la desigual distribución de las ganancias dentro de la industria cafetalera, donde el eslabón que asume los mayores riesgos de producción continúa siendo el que recibe la menor parte del valor final del producto.
Finalmente, hizo un llamado a impulsar políticas públicas que fortalezcan al sector cafetalero, con mayores apoyos a la producción, financiamiento y estrategias que permitan a los productores acceder a mejores condiciones de comercialización y obtener un pago más justo por su cosecha. EL ORBE/ Ernesto L. Quinteros






