*- Autoridades Migratorias Sólo dan Largas a Familias Completas de Extranjeros.
*- La Mayoría de Solicitantes son de Cuba, Venezuela, Honduras y Haití.
Tapachula, Chiapas; 21 de Julio de 2026.- La saturación en las oficinas de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) en Tapachula ha convertido la búsqueda de atención y la solicitud de asilo en un proceso marcado por largas esperas, incertidumbre y condiciones precarias para cientos de personas migrantes que permanecen en esta ciudad fronteriza.
Ante la elevada demanda y la limitada capacidad de atención de la dependencia, diariamente entre 150 y 400 personas son distribuidas en grupos y horarios específicos para intentar obtener una cita y dar seguimiento a sus solicitudes de protección internacional.
La situación refleja una problemática que, lejos de resolverse, mantiene a cientos de personas atrapadas en Tapachula, una ciudad que enfrenta una presión constante por los flujos migratorios y la insuficiencia de servicios para atender a esta población.
La falta de respuestas rápidas y la prolongada espera para resolver sus trámites generan desesperación entre los solicitantes. Para algunos, permanecer en la frontera sur deja de ser una opción viable y optan por abandonar la ciudad en caravanas o emprender rutas peligrosas hacia el centro del país, incluso caminando por las vías del ferrocarril con la intención de abordar “La Bestia”.
El problema no se limita únicamente al número de personas que buscan atención, sino a la ausencia de una respuesta institucional con mayor capacidad, organización y condiciones humanitarias. Mientras las solicitudes se acumulan, cientos de migrantes continúan enfrentando jornadas de espera a la intemperie para acceder a un trámite que puede definir su futuro.
La saturación de la COMAR evidencia la necesidad de fortalecer la atención en la frontera sur y garantizar procesos más ágiles y dignos. De lo contrario, la desesperación seguirá empujando a miles de personas hacia rutas cada vez más peligrosas, convirtiendo la falta de atención en un factor que profundiza la crisis migratoria en Tapachula. EL ORBE/ Ernesto L. Quinteros






