• Cuando el río Pumpapita crece, bloquea las únicas rutas de salida, poniendo en riesgo a familias enteras; denuncian.
Tapachula, Chiapas 7 de Enero del 2026.- Habitantes del ejido Álvaro Obregón mantienen un bloqueo indefinido en protesta por las afectaciones generadas por las obras de la Línea K del ferrocarril, las cuales —denuncian— fueron ejecutadas sin considerar el impacto social y la seguridad de la población.
David Casimiro Gutiérrez, representante de la sociedad civil del ejido, señaló que los trabajos realizados por la Secretaría de Marina, responsable de la obra, cancelaron accesos peatonales y vehiculares hacia al menos tres barrios, dejando incomunicadas a cerca de 2 mil personas de los barrios Guadalupe, Belén y Punpuapan.
Explicó que la falta de pasos adecuados obliga a los habitantes a recorrer hasta kilómetro y medio adicional, situación que se vuelve crítica durante la temporada de lluvias, cuando el río Pumpapita crece y bloquea las únicas rutas de salida, poniendo en riesgo a familias enteras.
Los inconformes denunciaron que, pese a solicitar diálogo, no se ha presentado ningún funcionario con capacidad de decisión, ni el responsable directo de la obra, lo que ha profundizado el descontento social. Además, señalaron que no se respetaron los pasos contemplados en los planos originales, reduciendo espacios vitales para la movilidad comunitaria.
A esto se suma la preocupación por la deficiente planeación estructural, ya que los trabajos dejaron abiertos los márgenes del río sin muros de contención adecuados, aumentando el riesgo de desbordamientos y posibles accidentes ferroviarios, especialmente ante el paso de trenes de alta velocidad que transportan combustible.
Los ejidatarios aclararon que no se oponen al proyecto ferroviario, pero exigen soluciones inmediatas, pasos seguros y la presencia de autoridades federales competentes como la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y la Secretaría de Marina.
Advirtieron que, de no ser atendidos, radicalizarán la protesta y podrían trasladarse a la carretera federal. “No es un capricho, es un problema social y de seguridad. Un grito a tiempo puede evitar una tragedia”, concluyeron. EL ORBE/ Mesa de Redacción.





