ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

 

Quien nada debe, nada teme (Refrán)

El Caballo Negro
Oscar D. Ballinas Lezama

Bien dice que el lodo cuando se seca, se cae solo; algunas personas mal intencionadas han desatado en Chiapas una guerra sucia, con la finalidad de enlodar la trayectoria política de quienes intentan ser candidatos a la gubernatura de esta entidad; al que esté limpio de pecados, los infundios le harán lo que el viento a Juárez.
Tal es el caso del asesinato del exlíder campesino y diputado federal, Luis Vázquez Hernández, quien fue asesinado a mansalva hace unos días en Comitán, motivo por el que ahora su hermano, Antonio Vázquez Hernández, actual Secretario General de la CIOAC, sin fundamento legal alguno se atrevió a presumir que el actor intelectual es el líder del Congreso chiapaneco, Eduardo Ramírez Aguilar.
Como era de esperarse, una declaración de este tamaño sin tener ‘los pelos de la mula en la mano’ y en vísperas del año electoral en donde para nadie es secreto, la participación del ‘caballo negro’ es casi segura, resulta temeraria porque hasta ahora quien acusa no lo ha demostrado con pruebas, lo que puede traerle graves consecuencias porque ya no son tiempos de hacer señalamientos sin tener los ‘pelos de la mula en la mano’.
Ramírez Aguilar es un joven político cuya historia de vida lo marca hasta ahora, como un hombre de paz, sencillo y trabajador, quien ha ocupado cargos públicos y de elección popular sin dejar huellas de indecencia a su paso y abonado su buena conducta como ciudadano y servidor del pueblo.
Más allá de los dimes y diretes que este escándalo ha protagonizado, habría que sopesar la integridad de quienes están inmiscuidos y hacer un análisis del buen nombre, que cada uno ha ganado o perdido en sus caminos dentro de la sociedad mexicana.
No es que tratemos de quitarle culpas o lavarle la imagen al Presidente del Partido Verde Ecologista en Chiapas, porque al final de cuentas considero que como periodista no me tiene como ‘santo de su devoción’, sin embargo, es nuestra obligación moral buscar la verdad en donde se vislumbra más las venganzas políticas y los encarnizados rencores de los grupos en discordia, que aprovechan el ‘río revuelto para llevar agua a su molino’.
Como era de esperarse de una persona que se considera libre de culpas y con la responsabilidad de no permitir que enloden una imagen decente que le ha costado sangre y lágrimas construir, y en la que va de por medio también la honorabilidad de su familia, Ramírez Aguilar ‘agarró el toro por los cuernos’ y dio la cara ante la opinión pública, aclarando paradas mediante una carta aclaratoria.
“No tengo nada que ver en este asunto, jamás he tenido diferencias ni agravios con la persona asesinada, ni con su familia; yo creo firmemente en la justicia y en la paz”, asevera el Presidente del Congreso local, en el documento expuesto ante la sociedad chiapaneca.
En otras cosas, los apostadores electorales ya están cargando sus apuestas al PRI en el Estado de México, juran y perjuran que los mexicanos que conforman los casi 60 millones de pobres en este país, no cambiarán nunca su manera de pensar de ‘más vale pájaro en mano, que mil volando’; por lo que volverán a vender su voto por los mil pesos, una torta y un refresco. Si no, al tiempo, afirman los chamanes de la política en este país.
Lo que debe quedarnos claro, es que si el PRI gana en el Estado de México, volverá a ‘ganar’ la Presidencia de la República, aunque para ello tengan que ‘meter al aro’ a Manuel López Obrador ‘invitándolo’ nuevamente que se ‘enfermera del corazón’ y abandone su ‘digna lucha’, como presumen sucedió hace varios meses cuando no se presentó al zócalo de la Ciudad de México, para la megamarcha de protesta contra la reforma energética, argumentando un infarto.
Si bien Chiapas se cuece aparte, no hay que minimizar esa fuerza de la ‘maquinaria compra votos’ que en esta entidad los priistas podrían utilizar, apuntalado con los programas federales, bajo la amenaza de quitárselos a quienes no hagan reverencia al ‘partido de las mayorías’.
Los candidatos del ‘partidazo’ no parecen estar dispuestos a cambiar los paradigmas y seguirán ‘montados en su macho’, hasta ahora siguen demostrando que son como las gallinas que comen huevo, aunque les quemen el pico no dejan esa mala costumbre; sobre todo en una nación donde la mayoría de sus habitantes sufren hambre y carecen de valor para protestar contra las injusticias, incluyendo la de los fraudes electorales.