ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

Brincando en Suelo Parejo
Oscar D. Ballinas Lezama

“Quien no les conozca, que los compre”, dice conocido refrán que en estos momentos le viene como anillo al dedo al Gobierno Federal mexicano; según algunos analistas políticos, la amenaza del despliegue militar gringo en la frontera norte del país no es más que otro show del ‘loco Trump’, que le encanta ‘espantar con el petate del muerto’.
Ni tardos ni perezosos los políticos capearon la noticia, que al parecer el presidente Enrique Peña Nieto pensaba acaparar para levantar un poco su deteriorada su imagen en víspera de las elecciones, en las que se avizora un fracaso rotundo del candidato “Yo mero’ que ha levantado y ya está en el segundo sitio.
La historia de los Gobiernos de Estados Unidos muestra que no es la primera vez que se militariza su frontera con México, George Bush y Obama hicieron lo mismo, pero no hubo tanto escándalo porque no eran gobernantes que les gustara payasear; ni en México se presentaba el fenómeno social de unas elecciones tan complicadas, tanto para el ‘Señor de Los Pinos’ como para quienes han tenido por décadas el ‘sartén por el mango’ en la nación azteca.
Los gringos están en todo su derecho de cuidar su frontera, principalmente si sus argumentos son válidos, porque anteponen que lo harán para evitar la entrada de ilegales y cargamento de drogas, de ahí la necedad del ‘Rey Pelos de Elote’ por levantar un muro; quizás lo descabellado de esta ‘obra’ estadunidense es que su gobernante pretenda obligar a los mexicanos a pagarla.
El Gobierno mexicano también puede y tiene el derecho de enviar sus tropas a la frontera norte, con la finalidad de mejorar la vigilancia que evite el tráfico de armas hacia el país azteca y no por ello, los norteamericanos van a poner el grito en el cielo, argumentando que están violentando sus derechos internacionales o su soberanía; a menos que las tropas armadas invadan sin permiso su territorio.
Para nadie es secreto que hace meses el Presidente mexicano y sus funcionarios, entre ellos Luis Videgaray, se desvivían por complacer al soberbio y orgulloso ‘Rey del norte’, se le tendieron de alfombra y en un acto por demás indigno, según la opinión de la mayoría de los mexicanos, lo recibieron y pasearon por suelo azteca dejando que públicamente los ninguneara y amenazara con obligarlos a pagar la construcción del muro; el silencio gubernamental fue la respuesta y nadie hizo escándalo por ello, ni se desgarraron las camisas por lo que se consideró una afrenta a la nación, que un extranjero viniera a insultarlos en su propia casa.
Sin embargo, a menos de tres meses de celebrarse las elecciones para el cambio de estafeta en Los Pinos, los grandes amigos de Donald Trump deciden ‘ponerse con Sansón a las patadas’, simplemente porque el Presidente gringo quiere hacer y deshacer dentro del territorio de su frontera; habría que analizar más a fondo este escándalo mediático y no dejarse llevar por ‘el canto de las sirenas’, que más huele a una cortina de humo frente al resultado de las elecciones del próximo primero de Julio.
Es claro que los candidatos presidenciables se colgarán de esa ‘noticia’ impulsada desde Los Pinos, manifestando su total apoyo al presidente Peña Nieto, quien supuestamente protestó para defender la ‘soberanía y el interés nacional’; porque de no haberlo hecho así los aspirantes a la Presidencia se hubieran visto mal, ante un pueblo que se distingue por patriotero, globero y futbolero.
Loco pero no tonto, Trump aclaró paradas y puso las cartas sobre la mesa, afirmando que los militares estarán en su frontera sur (norte para los mexicanos), hasta que puedan construir un muro y tener la seguridad adecuada, buscando con ello proteger su frontera”, ¿en dónde está la agresión del gobierno gringo?
El pueblo de México, incluyendo sus representantes populares en el Congreso de la Unión, poco o nada dijeron sobre la privatización de los energéticos, que al parecer ahora pasaron a ser negocio de extranjeros, eso sí cala en el sentir patriótico de los mexicanos, pero pocos levantaron la voz, con excepción del ‘Santón de Macuspana’ que tomó esa bandera como ‘caballito de batalla’, diciendo hasta el cansancio que la mafia en el poder está entregando los recursos naturales del país, en manos de muchos extranjeros.
Ya no son tiempos del ‘chupacabras’ ni de la niña fantasma en una escuela destruida por el terremoto de septiembre negro, el año pasado; tampoco el futbol mundial pinta bien para la selección nacional y algo se tiene que hacer para desviar la atención de un pueblo que empieza a sacar su espíritu bronco al darse cuenta que llegó la hora de cambiar su destino político-económico y social.