ALFIL NEGRO

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El Premio Mayor
Oscar D. Ballinas Lezama

“Veo que todos los presidenciables dicen que están haciendo mucho y que falta mucho por hacer, creo que me voy a morir con esa idea porque México necesita un patriota; un político de tiempo completo que quiera a esta nación, que sepa ordenar este desorden para lograr el cambio que los mexicanos exigen”, dijo en exclusiva para EL ORBE, el actor y comediante Carlos Benavides.
El protagonista principal de la telenovela ‘El Premio Mayor’, que filmó al lado de la ‘tesorito’, actriz y cantante Laura León, añadió en su visita a Tapachula, que el problema principal de este país es la corrupción; un mal que corroe al sistema político mexicano desde la época de la colonia, cuando el virrey vendía los cargos públicos al mejor postor para obtener pingües ganancias; “ese es el gran problema por el que México sigue hundido en el atraso”, apuntó el también escritor y productor mexicano.
Otro personaje que entrevistamos ayer, fue al ‘Jaguar negro’ que ahora busca ser Senador por Chiapas, enfatizando que uno de los puntos importantes para legislar en el próximo sexenio, será la reducción del IVA en esta zona del país, donde anteriormente se pagaba el 11 por ciento y ahora fue aumentado al 16.
Conforme pasa el tiempo, el reloj electoral acorta la distancia para el día cero; los candidatos de los diversos partidos políticos y algunos independientes, que buscan sentarse en la ‘silla del águila’ o las gubernaturas, demuestran ya los estragos del cansancio físico y mental, no así los aspirantes a las alcaldías, que recién iniciaron sus campañas y están más frescos que una lechuga.
Más allá de las campañas negras o los dimes y diretes entre los participantes y sus equipos de trabajo, está la fiesta democrática que ahora vive el pueblo, lo que es ya un precedente para la historia de este país cuyos antecedentes en ese sentido han dejado mucho qué desear a la hora de los resultados de las votaciones, al grado de que los electores llegaron a desencantarse.
Hoy, con la modernidad encima, los partidos políticos, el gobierno y quienes participan como candidatos se encuentran bajo la lupa de un pueblo harto de abusos y mentiras, por lo que la sociedad busca reivindicar su desinterés mostrado en muchas décadas en que parecía no importarle la suerte política de su país.
Quizás obligados por las circunstancias económicas, la gente se ve ahora contra la pared y no le queda otro camino que cumplir con su obligación civil de emitir el sufragio y colgarse de la esperanza de cambiar, con ello, lo que tenga que cambiarse, porque millones de mexicanos ya no pueden sobrevivir sin una fuente de empleo, pagando los productos y servicios a precio de oro.
Si bien es cierto que la corrupción y la impunidad son el cáncer que está matando a la sociedad mexicana, también lo es que muy pocos ciudadanos son los que han puesto el grito en el cielo para exigir a los gobernantes, funcionarios públicos y representantes populares, el cumplimiento a cabalidad de su chamba.
Pocos han sido o son los que han desquitado el sueldo, los que han escuchado la voz del pueblo que es la voz de Dios, diría un candidato a la Gubernatura chiapaneca; la gran mayoría se convirtieron en depredadores del erario, abusaron del poder y se burlaron de la voluntad de sus conciudadanos.
Lo peor de todo, es que algunos de estos mal servidores públicos no se conformaron con los presuntos desvíos de dinero de los contribuyentes, sino que en un acto de verdadera rapiña pretenden regresar a seguir medrando con los cargos de elección popular, como en el caso de un exgobernador cuyo gobierno fue una verdadera dictadura para los chiapanecos y aunque terminó en la cárcel, más tardó en entrar que en salir ‘exonerado’ por quien le relevó en el cargo y al parecer, salió más sinvergüenza que el ‘encantador de serpientes’.
La ciudadanía está despertando poco a poco de su letargo social, la era cibernética ha ayudado mucho a concientizarse y no caer fácilmente en los engaños de quienes han tenido la oportunidad de servir y han fracasado, demostrando incapacidad o una ambición desmedida de poder y dinero.
Es claro que no todo está podrido en el ambiente político, hay gente que ha demostrado con trabajo, capacidad, honradez y espíritu de servicio, que aún no todo está perdido y que México se puede levantar de sus propias cenizas, como el ‘Ave fénix; bien dice la biblia, ’por sus frutos los conoceréis’.