Discurso al Recibir la Medalla “al Merito Sancristobalense Dr. Manuel Velasco-Suárez”

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DIÓCESIS DE SAN CRISTOBAL
DIÓCESIS DE SAN CRISTOBAL

+ Felipe Arizmendi Esquivel

Obispo Emérito de SCLC

“El hombre vale por lo que sirve, no por lo que sabe y menos por lo que tiene”.

“Es nuestra obligación moral enriquecer nuestro entorno con adecuadas oportunidades educativas, culturales, recreativas y espirituales, que nos permiten alcanzar una vida plena”.

Con estas ya célebres afirmaciones del Dr. Manuel Velasco-Suárez, les saludo con todo respeto y cariño. Muchas gracias por acompañarme en la recepción de la Medalla al Mérito Sancristobalense, fundada en su memoria. Valoro la presencia de cada una y cada uno de ustedes, que me traen muchos recuerdos y muchos motivos de gratitud. Dios me concedió la gracia de servir en Chiapas, como obispo, durante 27 años, y esto marcó mi vida.
Muchas gracias, Señor Gobernador, Lic. Manuel Velasco Coello, por su presencia y por su apoyo generoso. Que el recuerdo de su abuelo le inspire buenas acciones mientras dure su gestión en la Gubernatura, y durante la Senaduría que se le ha confiado. Muchas gracias, Señor Presidente Municipal de San Cristóbal de Las Casas, Ing. Marco Antonio Cancino González, a su esposa, Claudia Orantes Palomares, y a los integrantes del Honorable Cabildo Municipal, tanto por concederme esta medalla, como por su servicio a nuestro municipio. Que su vocación de servicio se extienda más allá de este trienio, pues, como decía el Dr. Velasco-Suárez, lo que le da valor a nuestra persona es el servicio, y éste se puede llevar a cabo con cargos en el gobierno y sin ellos.
Muchas gracias, Dr. Jesús Agustín Velasco-Suárez Siles y Lic. Juan José Zepeda Bermúdez, por sus presiones hacia mi persona para recibir este reconocimiento. Muchas gracias a sus colaboradores. Desde hace, años ustedes me habían propuesto esta condecoración, y hasta hoy consideré oportuno aceptarla. Gracias por su aprecio hacia un servidor, y sobre todo por su amor a Chiapas, por conservar la memoria del gran servidor de la humanidad, que fue el Dr. Manuel Velasco-Suárez. Es un ejemplo de vida que debe inspirar a las presentes y a las futuras generaciones.
Entre muchas cualidades que se podrían resaltar de su trayectoria, permítanme remarcar el servicio, que fue su actitud motivadora. Es el servicio lo que le da sentido y sabor a lo que somos y hacemos. Es el ejemplo fundamental de Jesucristo, quien no vino a que le sirvieran, sino a servir, como lo demostró en toda su existencia, atendiendo a los enfermos, recibiendo a los pecadores, predicando la Palabra, dando la vida hasta la cruz y quedándose entre nosotros por los signos sacramentales. Es el ejemplo también de San Cristóbal, nuestro patrono, a quien la tradición valora como un gran servidor de la comunidad.
Es el servicio lo que eleva la calidad de la política, para que no se le rebaje a una lucha ambiciosa por el poder y por el dinero. La política es dar la propia vida para que otros vivan dignamente.
Es el servicio lo que ha de caracterizar al magisterio, para trabajar no sólo por un sueldo y luchar no sólo por mejoras laborales, sino para dignificar la educación, para formar personas de bien, que sea factores positivos para su familia y para la comunidad.
Es el servicio lo que califica a los medios informativos, tanto los tradicionales como las modernas redes, si difunden la verdad, si promueven la justicia, si alientan la solidaridad.
Es el servicio lo que le da sentido a nuestra vida, aunque no se ejerza un puesto en el ámbito ejecutivo, legislativo, judicial, sindical o social. Servir es preocuparse por los demás, aunque nadie nos lo reconozca ni nos lo agradezca, y aunque nunca nos concedan una medalla.
Es el servicio lo que da una fecundidad gozosa a madres y padres de familia, que en el silencio del hogar se desviven por sus hijos, aunque éstos no siempre lo valoren.
Es el servicio lo que inspira a tantas religiosas, religiosos, catequistas, diáconos y sacerdotes, al estar dispuestos a dejar su familia para ser hermanos, padres y madres de miles de personas, sobre todo de los más pobres, de los excluidos, de los enfermos, de los migrantes, de los presos, de quienes se sienten solos. Muchas gracias, Mons. Rodrigo Aguilar, por aceptar con tanta generosidad venir a esta Diócesis y por asumir con amor nuestra realidad.
Es mi vocación de servicio lo que me movió para aceptar la misión de venir a Chiapas, desde el 7 de Marzo de 1991 hasta el 30 de Abril de 2000 en Tapachula, y desde el 1 de Mayo de 2000 hasta el 3 de Enero de 2018 aquí en San Cristóbal. Estos 27 años marcaron mi vida con muchas cruces y espinas, pero también con muchas flores y frutos, que logramos juntos.
Gracias por su entrega generosa en bien de nuestro pueblo. Gracias por su comprensión y su cariño hacia un servidor. Perdonen mis limitaciones y errores. Y muchas gracias sobre todo a Dios, por todo lo que nos concedió llevar a cabo en Chiapas. Si no fuera por El, no estaríamos aquí y ya habríamos tirado el servicio diario. Sólo con su Espíritu pudimos, juntos, no sólo el obispo, lograr lo alcanzado, pues, como dice el Salmo 126, “si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles”. A Dios sea la gloria y nuestro reconocimiento profundo.
Ahora, desde Toluca, donde estoy a sus órdenes, continúa mi misión de servidor pastoral, con otras dimensiones y circunstancias, pero encontrando cada día sentido a mi vida en el servicio a la comunidad. Es esta vocación de servicio lo que da valor permanente a la persona y a la labor del Dr. Manuel Velasco-Suárez. Un aplauso a su memoria.
Que el Espíritu Santo nos haga a todos buenos servidores de la comunidad, a ejemplo de la Virgen María, la mujer servidora por excelencia. Muchas gracias.