ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

Por Oscar D. Ballinas Lezama
El Infierno de los Niños
‘Dejad que los niños vengan a mí, porque de ellos es el reino de los cielos’ (Mateo 19:13)

El cáncer es como un ‘perro rabioso’, cuando muerde a sus víctimas, éstas difícilmente se salvan de la muerte; el terrible mal no respeta edades y cuando ataca lo hace despiadadamente; pocos han logrado vencerlo, si cuentan con la atención y medicamentos adecuados, que por cierto, cuestan un ‘ojo de la cara’ y en esta zona del Soconusco, es difícil conseguirlos.
Cientos de niños deambulan arrastrando su dolor y desesperanza en los pasillos de los hospitales, en donde mantienen una titánica lucha contra la muerte y tienen la fortuna de encontrar un poco de consuelo en organizaciones privadas; ‘Fundación Canicas’, que preside Vera Ramírez Parlange, son verdaderos oasis para los sedientos de salud en el desierto del olvido social.
Para nadie es secreto que la mayoría de los hospitales públicos en México, carecen de los costosos medicamentos que necesitan los enfermos de cáncer; en el caso de la ‘Fundación Canicas’, decenas de personas altruistas convocadas y organizadas por ‘Ma’ Vera’, como identifican a su protectora los niños del pabellón de la muerte, hacen hasta lo imposible por conseguir las medicinas para ayudar a los menores enfermos, buscando con ello evitar que sufran demasiado durante el proceso del tratamiento médico.
La mayoría de los niños que con sus cabecitas rapadas, con sus ojitos llorosos por el dolor que les penetra como aguja en el cuerpo, ignoran en su inocencia, que la enfermedad que padecen los tiene a un paso de dormirse para siempre y reunirse con un Dios, que a pesar de su misericordia infinita les dio un destino diferente y cruel.
Mucha gente, sobre todo los padres de esos niños contaminados por el terrible cáncer en cualquiera de sus manifestaciones mortales, se preguntan por qué Dios permite la muerte y sufrimiento de los niños llenos de inocencia; hasta ahora parece ser que no hay una respuesta que en verdad convenza a los progenitores de esas criaturas condenadas a morir.
Los estudiosos de la Biblia tienen sus versiones que argumentan en algunos capítulos del libro de libros y manifiestan que enfermedades como el cáncer es el resultado de la maldición del pecado en el mundo, “Maldita será la tierra por tu culpa” (Génesis 3:17); añadiendo que las enfermedades no son un castigo; sino el resultado de vivir en un mundo caído, y en un planeta maldito.
Si bien se habla que la muerte de tantos niños, ya sea por enfermedades, accidentes o asesinatos, la mayoría de la gente no acaba de entender que sea una señal más del fin de los tiempos, en los que están pagando justos por pecadores; porque un niño se supone que goza del privilegio de la inocencia, su muerte antes de convertirse en un pecador y formar parte de los responsables de esa maldición, la que ha convertido a este mundo en una réplica de Sodoma y Gomorra, según los estudiosos de la Biblia.
Como la muerte sigue siendo un galimatías para los seres humanos, no toda la gente se ha concretado a sentarse para esperarla y en el caso de los niños enfermos de cáncer, seguir viéndolos revolcarse de dolor por la falta de medicamentos, ya que desafortunadamente la mayoría de estos menores infestados provienen de familias en extrema pobreza, que la mayoría de las veces no tienen recursos ni para trasladarse de sus comunidades al Hospital Regional, en donde reciben un tratamiento severo con quimios y radioterapias que poco a poco van minando su raquítica resistencia.
Es ahí en donde fundaciones humanitarias como ‘Canicas’, se convierten en una pequeña luz de esperanza en la oscuridad creada por la enfermedad; esta organización que debería ser ejemplo para que muchas más existan y brinden apoyo a los enfermos de cáncer, principalmente los niños que Dios llama cuando apenas empiezan a vivir.
‘Canicas’, brinda además un poco de alegría a esos niños desamparados por la pobreza de sus padres, la falta de apoyo de las instancias de gobierno que parecen haberse insensibilizado ante el dolor del prójimo; casos como el presunto uso de vacunas con agua en Veracruz, por la ambición de políticos como Javier Duarte, reafirman que el hombre es malo por naturaleza. “He aquí en maldad he sido formado. Y en pecado me concibió mi madre” (Salmos 51-5)
Lo más destacado de esta fundación humanitaria, es su enorme esfuerzo por recaudar fondos para adquirir los costosos medicamentos, para amortiguar el dolor en decenas de niños pobres inoculados por el terrible cáncer; este 17 de diciembre, nos dice Vera Ramírez, en el Teatro de la Ciudad, darán dos funciones con un espectáculo navideño, con la finalidad de recaudar fondos para ayudar a esos niños inocentes que cargan dentro de sus cuerpos el demonio de una terrible enfermedad que los llena de dolor y desesperación.