Desde mi Trinchera

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Diego Victorio

Morena, con Escenario Fatalista.

Ese grueso de la población que robustecía las cifras del abstencionismo salió, en estampida, a las urnas a marcar el casillero de Morena.
A ese fenómeno se le atribuye la volatilidad entre las dos recientes elecciones, 2015 y 2018.
Si prestamos atención a las gráficas, en Chiapas, en el caso particular de las alcaldías, existen registros de que los votantes cayeron en el garlito propiciado por la persuasión de la propaganda guinda.
Son tres casos -de excandidatos a la Presidencia Municipal- específicos que están documentados: Tuxtla Gutiérrez, Tapachula y Comitán.
Si nos centramos en esos tres escenarios de 2018, los ciudadanos rayaron seis veces, por consigna, igual número de boletas, obedecieron a la apetitosa señal del seis de seis.
Por mero sentido común, deducimos que, los conejos, huacaleros y cositías no sufragaron por su candidato a la Presidencia Municipal, sino por la fe a Andrés Manuel.
La devoción con que lo hicieron deja registrado que usaron el seis de seis, sin siquiera imaginar el daño que a la sazón causarían a su municipio.
Las estadísticas son frías, pero sobre todo exactas:
En 2015, en Tuxtla Gutiérrez, el candidato ganador a la Presidencia Municipal obtuvo 67 mil votos, en 2018, el efecto Bandwagon (arrastre) dobló la cifra a 120 mil sufragios.
En 2015, en Tapachula, el vencedor en el cuadrante de Ediles logró más de 40 mil sufragios, en 2018, la inercia de Andrés Manuel duplicó los números a más de 80 mil votos.
La ejemplificación es explícita, digerible, es una ecuación de primer grado.
El análisis no pretende diagramar, a toro pasado, lo sucedido en la jornada comicial de 2018.
Todo lo contrario, se trata de poner en la mesa el punto medular por el que las cúpulas de Morena han prendido las alertas.
Tengo información de una fuente de primer nivel referente a que en el seno del partido guinda hay una evidente preocupación por las vergonzosas calificaciones en las evaluaciones a Alcaldes de Morena.
El rechazo es generalizado, y es un factor que colateralmente se traduciría en una segura derrota electoral, en el nada lejano 2021.
Los especialistas, los alquimistas político-electorales, esos que arrastran el lápiz en los cuartos de ideas, coinciden en unanimidad que las alianzas, en 2021, son imprescindibles.
Imagínense que tan fatalista será el escenario para las mismas plazas sin Andrés Manuel en la boleta, sin la devoción del voto cautivo que creía a ojo cerrado al tabasqueño y, con pésimos Ediles calificados como los tres peores Presidentes Municipales de la entidad.
Con esos ejemplos básicos, no cabe duda de que Morena podría dejar de ser una de las primeras tres fuerzas políticas de la entidad.
Seguro habrá una reingeniería, acuerdos y pactos con aliados emergentes. Al Tiempo.

Comentarios Atrincherados.
*Esos números obligarán al partido guinda sentarse a segmentar el pastel con otros institutos políticos, apelar a las alianzas, vaya.
Y, con esas prospectivas, las coaliciones seguramente serán parciales.
Es decir, irán juntos en plazas donde la tendencia sea muy a la baja para Morena.
Aclaro, en el tema de las alcaldías.
*En las Diputaciones locales el método será distinto. Hasta pronto.