Desde mi Trinchera

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Cada Quien con sus Datos
Diego Victorio

Una reacción atípica está sucediendo en torno a la pandemia por COVID-19, que ayer mutó a fase 2, que debe atraer la atención de la clase gobernante.
Por supuesto que ese escenario, en efecto dominó, empieza a generar incertidumbre en el colectivo social.
Una ríspida manifestación de la base sindical de la sección 50 del Sindicato Nacional de Salud, contra directivos operacionales de los nosocomios del Estado que han llegado a exigir orden y trabajo, ha sido el común denominador.
Los airados reclamantes aprovechan la coyuntura de la emergencia por Coronavirus para tratar de deshacerse de las directrices de los hospitales.
En la percepción social, los supuestos agraviados estarían aprovechando las circunstancias para eliminar a profesionales que incomodan su modus vivendi.
Otra arista que no debe soslayarse es que en el fondo lo que existe es un presunto pánico escénico de la base laboral de hospitales del Sector Salud, ante el efecto desinformativo propagado por redes sociales donde dibujan al CONAVID-19 como un monstruo de siete cabezas.
De confirmarse ambos teoremas, no es, en estos momentos, el mejor escenario de tranquilidad para el espectro social.
Sobre todo la segunda porque en los imaginarios colectivos podría interpretarse como si la plantilla de empleados de los nosocomios estatales no estuviese preparada psicológicamente para hacer frente a la epidemia.
Teorías de intramuros perciben un dejo de inseguridad de la fuerza operativa de los hospitales, en todos los niveles del organigrama.
De ahí que desde el inicio de semana aparecieran, aparentemente espontáneos, reclamos de desabasto de material de prevención en hospitales.
Se entiende que, por ser ellos el primer contacto con los enfermos o con personas sospechosas de contagio de Coronavirus, el Gobierno tiene la obligación de proveerles de equipo especializado que los mantenga inmune.
Nadie está en contra de la libre manifestación de los trabajadores de Salud, esencialmente de la gente de piso, llámese enfermeras, camilleras, médicos.
Lo que sí llama poderosamente mi atención es que al consultar las fuentes oficiales de rigor, aseguran que los almacenes han sido abastecidos.
Incluso, tengo versiones de la Secretaría de Salud de que antes de que el Covid-19 se declarara fase 2, se hizo un primer suministro de equipo de protección para el personal.
Aquí es donde ya no existe una razón lógica en la demanda de los empleados de la salud, pues, el Gobierno ataja contundentemente la versión del desabasto.
Luego entonces, la situación es como una especie de que las dos partes tienen sus propios datos.
O bien, es comprobada la hipótesis de que existe una presunta angustia en el personal de los nosocomios al sentirse expuestos a la pandemia, con o sin protección.
Un tema complejo que retoma un cariz interesante, pues clasificando testimonios de médicos que le pusieron el pecho a las balas a la epidemia de la Influenza AH1N1, en 2009, compartieron a este columnista que la fortaleza venía de adentro hacia afuera.
Es decir, era la base trabajadora de la Secretaría de Salud la que alentaba a la población a que confiara en las instituciones.
Inclusive, “en aquella ocasión hubo conatos de campaña de brazos caídos de la plantilla, pero por razones de exceso de trabajo”, comenta un declarante.
Es doblemente interesante porque hace once años -cuando la pandemia de Influenza- la infraestructura hospitalaria era obsoleta comparándola con la actual, ahí están los casos de los remodelados Hospital “Gilberto Gómez Maza” de Tuxtla Gutiérrez y el Hospital Regional de Tapachula.
Espero no sea ese el verdadero trasfondo.
No dejaría de ser lamentable que la lideresa sindical María de Jesús Espinosa, estuviese politizando el tema del presunto desabasto de equipo de protección.
Es decir, saboteando a sus propios agremiados. Al Tiempo.
Comentarios Atrincherados.
*Ese escenario no es privativo de los nosocomios de Chiapas, justo antier el director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Robledo Aburto, llamó a la fuerza de tarea a cuidar los insumos, a ser solidarios y a dar su máximo esfuerzo.
El reconocimiento de la sociedad, vendrá por añadidura, les dijo. Hasta pronto.