ALFIL NEGRO

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Por Oscar D. Ballinas Lezama

La gente no entiende, hay muchos necios que se niegan a respetar las medidas preventivas contra el mortal coronavirus”

¡Sálvese el que Pueda!

“Estamos dejando atrás la etapa más difícil de la pandemia, no es echar las campanas al vuelo ni cantar victoria, pero considero que ya pasó lo más difícil”, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador, el pasado domingo en el Palacio Nacional.
El dueño de la ‘silla del águila’, hizo un llamado a los mexicanos para que se sientan seguros en esta nueva etapa del desconfinamiento, afirmando que el gobierno federal tiene capacidad para poder atender a todos los enfermos de Covid-19.
Luego pidió al pueblo azteca que no tengan miedo a la pandemia y que salgan a la calle porque ya saben cuidarse y mantener la sana distancia, (¿?), lo que han aprendido diariamente, según el ‘Señor de Macuspana’, con las enseñanzas que todos los días da el subsecretario de salud, Hugo López Gatell en medios de comunicación.
“Vamos a sentirnos seguros y no tener miedo; el asunto del Covid-19, ya no es asunto de las autoridades, cuidarse de la pandemia es responsabilidad de cada ciudadano”, reafirmó el Ejecutivo Federal, dejando un ambiente entre la sociedad mexicana de ‘sálvese el que pueda’.
Por otro lado, el subsecretario de salud pública, López Gatell, insiste en que el cubrebocas no es del todo bueno para protegerse del contagio, sin embargo, a contrapelo del funcionario federal el premio Nobel de Química, Mario Molina, asegura que es sumamente importante que en todo momento se use el cubrebocas, ya que ayuda a evitar la expansión del mortal virus.
El hecho real es que México sigue a nivel mundial como uno de los países en donde más muertes ha causado el coronavirus, destacándose su gobierno por dedicarse más a las estadísticas de la pandemia y no a buscar una solución al problema sanitario, más allá de las medidas preventivas que se han tomado.
La misma Organización Mundial de la Salud ha advertido a la administración federal de México, que los números de contagiados y muertos que ha dado a conocer parecen no cuadrar con la realidad que viven los mexicanos, cuyos hospitales están saturados y los hornos crematorios no dejan de funcionar día y noche.
Por si fuera poco, se espera un colapso sanitario debido a que se han dejado de atender otras enfermedades con el argumento de darle prioridad al Covid-19, amén de estar desfasados en el tiempo del desconfinamiento, ya que se hizo en pleno pico de la pandemia y por otro lado, las opiniones encontradas que dan sobre este tema han sido desorientadoras; mientras el Subsecretario de Salud pide a la población que se queden en casa, el Presidente de México los invita a salir a las calles y disfrutar de la vida.(¿?).
Al abrir las puertas al desconfinamiento, prácticamente se invitó a la gente para que juegue la ruleta rusa, porque a pesar de afirmar que varias entidades del país están en semáforo naranja, para nadie es secreto que los contagios y muertes no han disminuido lo suficiente, incluso, en la Ciudad de México la Jefa de gobierno permitió que concluyera la cuarentena, justificándose que el semáforo de contagio en la urbe de hierro está en ‘transición del rojo al naranja’(¿?), llevando en el pecado la penitencia porque las cifras de infectados y muertos se dispararon.
En Chiapas, la mayoría de los hospitales están ‘hasta el tope’, sin embargo, la gente se desesperó y salió en forma desordenada a las calles, en donde muy pocos observan la sana distancia y utilizan el cubrebocas, provocando el aumento de enfermos y fallecidos que al parecer no forman parte de las estadísticas oficiales, ya que son atendidos en sanatorios privados o se confinan en sus domicilios a esperar la muerte o un milagro de Dios.
En el IMSS, como en el ISSSTE en Tapachula, se presume que están saturados para atender el COVID, las personas que se animan a solicitar ser ingresadas en esos nosocomios, tienen que esperar que alguno de los hospitalizados muera para que puedan utilizar esa cama, según lo han manifestado familiares de algunos contagiados rechazados en dichos centros de salud.
Es claro que mucha culpa del aumento de contagiados y muertos por COVID en Tapachula, lo tiene la misma ciudadanía irresponsable que no respeta su propia vida, mucho menos lo hace con la de sus semejantes; los centros de abasto (todos mercados, bancos, tiendas transnacionales y el transporte público, se han convertido en verdaderos focos de infección, debido a que la mayor parte de la gente no entiende o se rebela contra la disposición de guardar las medidas preventivas contra el coronavirus, no hay poder humano que los haga entrar en razón.
Por otro lado, en las escuelas que están finalizando su ciclo de estudios y preparando las inscripciones y reinscripciones, tratan de hacer su agosto en plena pandemia, exigiendo a los padres de familias el pago de costosas cuotas para regresar a clases y entregarles constancias o certificados del semestre que está por concluir, pidiéndoles hasta fotografías para los documentos en mención.