Cunden los Intentos de Suicidio. La Cuarentena Ahoga a Niños y Adolescentes

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Anne Marie Mergier

París.- “Día tras día crece el número de menores de edad que requieren atención psicológica o psiquiátrica. En mis 25 años de carrera como psiquiatra infantil es la primera vez que enfrento una situación tan apremiante en un lapso tan breve, aun si en mi campo la demanda es siempre muy fuerte”, confía el doctor Franck Zigante, director del Centro Médico Psicopedagógico Gustave Eiffel.
“Hasta la fecha el coronavirus infecta poco a niños y adolescentes y cuando lo hace es, por lo general, de forma benigna; pero sus efectos secundarios impactan profundamente la salud mental de los jóvenes. Lo que presenciamos es inédito e inquietante. Lo más impresionante, sin duda, son las tentativas de suicidio de niños y niñas de ocho años”, precisa el médico en entrevista telefónica con la corresponsal.
–¿Ocho años?
–Así es. Se trata de un fenómeno nuevo que afecta tanto a niñas como a niños. Y lo peor es que no se trata solamente de gestos suicidas, sino de tentativas muy serias. Detectamos una verdadera intención de morir. Algunos colegas mencionan inclusive casos de reincidencia.
–¿Qué hacen estos niños para acabar con su vida?
–Ingieren los medicamentos de sus padres o buscan defenestrarse… Es lo más común. Antes del covid-19 las tentativas de suicidio o los suicidios consumados concernían a adolescentes a partir de 12 o 13 años y, en general, más a las chicas que a los chicos. Hoy los preadolescentes andan parejos –niños y niñas–, al tiempo que crecen las tentativas de suicidio de los adolescentes de ambos sexos.
Más trastornos mentales
El grito de alarma de Zigante dista de ser aislado. Todos los psiquiatras infantiles y los pediatras de Francia alertan sobre el malestar profundo y las patologías que afectan a menores de edad como consecuencia de un año de pandemia. Lo hacen también quienes encabezan hospitales pediátricos públicos, médicos y trabajadores sociales, expertos y académicos.
La situación es tan grave que después de empeñarse en mantener abiertos los centros docentes a pesar de la tercera ola de covid-19, Emmanuel Macron acabó capitulando el miércoles 31 y decretó el cierre de las primarias tres semanas y de los colegios y liceos un mes.
Según datos de AP-HP –Asistencia Pública-Hospitales de París, que agrupa a 39 nosocomios de la capital y sus alrededores– las hospitalizaciones en pediatría por trastornos mentales aumentaron 50% entre octubre de 2019 y octubre de 2020: de 2 mil 400 a 3 mil 600 casos.
El equipo del profesor Richard Delorme,­ director del servicio de psiquiatría para niños y adolescentes del hospital parisino Robert Debré, contabiliza dos veces más tentativas de suicidios de menores de 12 y 13 años en 2020 que en 2019. Peor en los últimos cinco meses.
Informes médicos de Japón, China, Taiwán, Canadá y Estados Unidos dan cuenta de situaciones similares. La tasa mensual de suicidios de niños y adolescentes japoneses subió 49% durante la segunda ola de la epidemia de covid-19 que se desató en el otoño de 2020. En Estados Unidos la proporción de niños de cinco a 11 años que acabaron en los servicios de urgencia psiquiátrica de los hospitales aumentó 24% a lo largo de 2020, y 31% en el caso de los jóvenes de 12 a 17 años, según el informe publicado el pasado 13 de noviembre por el estadunidense Centro para el Control de Enfermedades.
El 3 de marzo, Henrietta H. Fore, directora ejecutiva del Unicef, recordó que, desde el comienzo de la pandemia, unos 332 millones de menores de edad han vivido bajo políticas nacionales de muy largo confinamiento, obligatorio o recomendado, y recalcó que semejante situación hizo y sigue haciendo peligrar su bienestar y su salud mental.
Los más afectados son los 139 millones de menores, muchos de ellos oriundos de América Latina, que tuvieron que aguantar confinamientos obligatorios durante al menos nueve meses. Destaca México, el país donde las escuelas han estado cerradas más tiempo; siguen Paraguay y Perú…
Una encuesta realizada por Unicef entre 8 mil jóvenes de América Latina y el Caribe revela que 25% de ellos sufrieron o sufren ansiedad y 15% padecieron o padecen depresión.
–Atender a un suicida de ocho años debe ser un desafío nuevo para un psiquiatra infantil.
–Antes de la epidemia de covid-19 traté casos de niños suicidas, pero éstos se daban por una enfermedad mental o eran reveladores de una patología. Ahora ese fenómeno de mimetismo que afecta a jóvenes que no sufrían trastornos mentales vuelve la situación muy compleja.
–¿Cómo enfrenta usted la situación? ¿Cómo ayuda a sus pacientes?
–Abriendo espacios para el pensamiento, haciéndoles redescubrir el placer y la fuerza de pensar; trabajando con la imaginación y con procesos mentales de evasión; haciéndoles entender que no estamos presos de la realidad, aun si hay que tomarla en cuenta; invitándolos a recordar lo que hicieron antes y elaborar proyectos para después… Apro