viernes, abril 19, 2024
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Abbott Vs. México. De Camino a la Reelección

Wendy Selene Pérez

La ofensiva antimigrante del gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, originada por su ideología conservadora y agravada por su intención de reelegirse el próximo noviembre, lo ha llevado a excesos como militarizar la frontera y montar juicios por “invasión” territorial. Y mientras el gobierno de Biden trata de eliminar políticas de contención como el Título 42, del lado mexicano Gobernadores del PRI, PAN y MC acuerdan con Abbott medidas para sellar la franja limítrofe.
Con la persistencia de un maratonista, de un corredor de largo alcance, el gobernador de Texas, Greg Abbott, se está esforzando todo lo que puede para intentar reelegirse en los comicios de Noviembre próximo. Si gana, sería su tercer mandato.
Una encuesta de The Dallas Morning News y de la Universidad de Texas en Tyler publicada la semana que termina le da una ventaja de siete puntos porcentuales sobre Beto O’Rourke, lejos de los casi 20 puntos de holgura que tenía cuando ganó su primera elección en 2014. La narrativa contra la inmigración y las acciones violentas en la frontera son parte de la estrategia que lo ha mantenido en el poder con los votos de los texanos más conservadores.
Abbott culpa a los mexicanos por el fentanilo que inunda Estados Unidos; amenaza con una batalla para que los niños indocumentados no tengan derecho a estudiar en escuelas públicas, toma fondos destinados a paliar el Coronavirus para desplazar sus tropas en la cacería de migrantes, arma operativos para inspeccionar camiones de carga en los que no se encuentran ni drogas ni armas ni gente traficada.
“Son las medidas desesperadas de un gobernador que está tratando de asegurar su reelección a como dé lugar”, dice en entrevista el investigador de El Colegio de la Frontera Norte, Andrés Sumano. Abbott se ha convertido en una versión de Donald Trump y en la oposición más inflexible para el gobierno de Joe Biden. “Un Trump más chiquito”, opina Sumano.
Abbott, un excorredor de 64 años postrado en una silla de ruedas desde el verano de 1984, cuando un enorme roble se partió desde su base y le aplastó la columna vertebral, tiene a más de 6 mil 500 soldados desplegados en la frontera con México como si estuviera en guerra, botes de la marina navegando el río Bravo para cazar migrantes y jueces de su lado para sentenciarlos como si fueran delincuentes por intentar conseguir una vida mejor.
Más allá de su territorio, Abbott también mueve los hilos de sus políticas e intereses en territorio mexicano.
Después de desquiciar la frontera inspeccionando camiones de carga con pérdidas de hasta 8 millones de Dólares y alimentos echados a perder, hace unas semanas hizo firmar a los Gobernadores de Coahuila, Chihuahua, Tamaulipas y Nuevo León una carta donde se comprometen a detener y revisar la mayor cantidad de vehículos que van hacia Texas.
En unas horas logró consenso con cuatro funcionarios mexicanos de diferentes partidos políticos -todos opuestos a Morena-, como no lo ha hecho ni el presidente Andrés Manuel López Obrador. Firmaron el gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme Solís, del PRI; el de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, del PAN; el de Nuevo León, Samuel García Sepúlveda, de Movimiento Ciudadano, y la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, del PAN.
El canciller Marcelo Ebrard usó la palabra “extorsión” para definir lo que hizo Abbott. “Que le baje tres rayitas”, dijo entonces López Obrador en la conferencia matutina desde Palacio Nacional. Apro

 

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