domingo, octubre 1, 2023
spot_img
InicioHoy Escriben"A mí me Dijeron que Iban a Abrir la Frontera"

«A mí me Dijeron que Iban a Abrir la Frontera»

De nuevo, migrantes cruzan la frontera y quedan atrapados entre los muros de Tijuana y San Diego, desde hace dos semanas pequeños grupos comenzaron a llegar: actualmente ya cifra ya supera las 300 personas.
«A mí me dijeron que iban a abrir la frontera», narró un migrante de República Dominicana, quien llegó el domingo pasado y para el lunes ya había cruzado el muro.
De acuerdo con su relato, al llegar a México, en Tapachula, Chiapas, un pollero, al que pagó para traerlo hasta la frontera norte, le dijo que solo debía esperar la apertura.
Como él, decenas de migrantes han llegado recientemente a la ciudad y casi de inmediato decidieron esquivar los trámites de asilo, mediante el uso de la aplicación «CBP One». Alguno simplemente porque no quisieron esperar a obtener su registro, y otros porque dicen que para ellos existía un riesgo al quedarse en un sitio como Tijuana.
Oficiales de la Oficina de Aduana y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) reactivaron el protocolo que utilizaron hace meses, cuando cientos de migrantes habían quedado atrapados en medio de los dos muros al cruzar la frontera sin un permiso ni registro de cita.
Las familias fueron colocadas en distintos grupos con pulseras de colores que permiten identificarlos por fecha en la que llegaron, para ser atendidos por la autoridad migratoria estadounidense y con ello iniciar su proceso de asilo, o enfrentar la deportación.
Llegan desde diferentes países, algunos de tan lejos como Medio Oriente, otros de Sudamérica, Centroamérica y el Caribe. También hay ciudadanos mexicanos.
Residentes del área comenzaron a identificar los cruces cuando observaron a repartidores de comida estacionados a la orilla de la carretera principal, que colinda con el muro que divide a Tijuana con San Diego, en Estados Unidos.
Las familias que esperan desde hace días no han recibido alimentos, por lo que entre ellos comparten lo que algunos todavía guardan. Otros, los que tienen dinero, hacen pedidos con repartidores que aceptan llegar hasta esa área bajo la promesa de un pago más alto.
Desde mayo pasado, cuando el gobierno de Estados Unidos anunciaba la eliminación del Título 42, una medida sanitaria que sirvió para frenar los procesos de asilo en ese territorio, cientos de migrantes decidieron cruzar el muro antes de que desapareciera el programa. Ahora, llegan bajo falsas promesas, que han movilizado a cientos de personas.
«A mí me dijeron que viniera a El Chaparral (puerto fronterizo) y les pidiera asilo, que me iban a entrevistar y nomás iba a esperar como dos semanas… pero no, eso no es cierto. Esto no se parece a nada de lo que me dijeron», contó Elena, una migrante mexicana que durante dos semanas intentó concretar una cita en la aplicación CBP One, pero no tuvo suerte.
Algunas organizaciones civiles de la ciudad se coordinan para llevar ayuda humanitaria a los migrantes que permanecen entre los muros. Les dan comida, cobijas y artículos básicos de higiene. Incluso, les ayudan a recargar la pila de sus celulares para que puedan estar comunicados.
Las familias quedaron divididas en tres grupos, todos dispersos sobre la tierra, en medio de los dos muros que superan los tres metros cada uno.
Cuentan con cobijas térmicas, aunque actualmente la temperatura supera los 30 grados centígrados y muchos buscan esconderse de los rayos del sol para evitar un golpe de calor.
«Yo no puedo esperar tanto tiempo en una ciudad que no conozco. Es un derecho, simplemente quiero pedir mi asilo y espero que me puedan atender. Sé que mucha gente ha esperado por meses y no tienen respuesta, yo no tengo ese tiempo», lamentó un migrante venezolano.
El Gobierno de Estados Unidos no ha informado oficialmente cuál es el proceso que iniciará para las familias, cuántas han sido atendidas ni cuántas expulsadas.
«Tengo cinco meses viviendo en un albergue, esperando porque quiero hacer las cosas bien como ellos dicen, pero aquí se le va la vida a uno esperando, y luego unos se brincan y los atienden. A veces pienso que sería mejor cruzarme yo con mis hijos y ya, que sea lo que Dios quiera», lamenta Leticia una joven hondureña que aún espera noticias sobre su cita con CBP One. Sun

RELATED ARTICLES
- Advertisment -

Most Popular

«A mí me Dijeron que Iban a Abrir la Frontera»

De nuevo, migrantes cruzan la frontera y quedan atrapados entre los muros de Tijuana y San Diego, desde hace dos semanas pequeños grupos comenzaron a llegar: actualmente ya cifra ya supera las 300 personas.
«A mí me dijeron que iban a abrir la frontera», narró un migrante de República Dominicana, quien llegó el domingo pasado y para el lunes ya había cruzado el muro.
De acuerdo con su relato, al llegar a México, en Tapachula, Chiapas, un pollero, al que pagó para traerlo hasta la frontera norte, le dijo que solo debía esperar la apertura.
Como él, decenas de migrantes han llegado recientemente a la ciudad y casi de inmediato decidieron esquivar los trámites de asilo, mediante el uso de la aplicación «CBP One». Alguno simplemente porque no quisieron esperar a obtener su registro, y otros porque dicen que para ellos existía un riesgo al quedarse en un sitio como Tijuana.
Oficiales de la Oficina de Aduana y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) reactivaron el protocolo que utilizaron hace meses, cuando cientos de migrantes habían quedado atrapados en medio de los dos muros al cruzar la frontera sin un permiso ni registro de cita.
Las familias fueron colocadas en distintos grupos con pulseras de colores que permiten identificarlos por fecha en la que llegaron, para ser atendidos por la autoridad migratoria estadounidense y con ello iniciar su proceso de asilo, o enfrentar la deportación.
Llegan desde diferentes países, algunos de tan lejos como Medio Oriente, otros de Sudamérica, Centroamérica y el Caribe. También hay ciudadanos mexicanos.
Residentes del área comenzaron a identificar los cruces cuando observaron a repartidores de comida estacionados a la orilla de la carretera principal, que colinda con el muro que divide a Tijuana con San Diego, en Estados Unidos.
Las familias que esperan desde hace días no han recibido alimentos, por lo que entre ellos comparten lo que algunos todavía guardan. Otros, los que tienen dinero, hacen pedidos con repartidores que aceptan llegar hasta esa área bajo la promesa de un pago más alto.
Desde mayo pasado, cuando el gobierno de Estados Unidos anunciaba la eliminación del Título 42, una medida sanitaria que sirvió para frenar los procesos de asilo en ese territorio, cientos de migrantes decidieron cruzar el muro antes de que desapareciera el programa. Ahora, llegan bajo falsas promesas, que han movilizado a cientos de personas.
«A mí me dijeron que viniera a El Chaparral (puerto fronterizo) y les pidiera asilo, que me iban a entrevistar y nomás iba a esperar como dos semanas… pero no, eso no es cierto. Esto no se parece a nada de lo que me dijeron», contó Elena, una migrante mexicana que durante dos semanas intentó concretar una cita en la aplicación CBP One, pero no tuvo suerte.
Algunas organizaciones civiles de la ciudad se coordinan para llevar ayuda humanitaria a los migrantes que permanecen entre los muros. Les dan comida, cobijas y artículos básicos de higiene. Incluso, les ayudan a recargar la pila de sus celulares para que puedan estar comunicados.
Las familias quedaron divididas en tres grupos, todos dispersos sobre la tierra, en medio de los dos muros que superan los tres metros cada uno.
Cuentan con cobijas térmicas, aunque actualmente la temperatura supera los 30 grados centígrados y muchos buscan esconderse de los rayos del sol para evitar un golpe de calor.
«Yo no puedo esperar tanto tiempo en una ciudad que no conozco. Es un derecho, simplemente quiero pedir mi asilo y espero que me puedan atender. Sé que mucha gente ha esperado por meses y no tienen respuesta, yo no tengo ese tiempo», lamentó un migrante venezolano.
El Gobierno de Estados Unidos no ha informado oficialmente cuál es el proceso que iniciará para las familias, cuántas han sido atendidas ni cuántas expulsadas.
«Tengo cinco meses viviendo en un albergue, esperando porque quiero hacer las cosas bien como ellos dicen, pero aquí se le va la vida a uno esperando, y luego unos se brincan y los atienden. A veces pienso que sería mejor cruzarme yo con mis hijos y ya, que sea lo que Dios quiera», lamenta Leticia una joven hondureña que aún espera noticias sobre su cita con CBP One. Sun

RELATED ARTICLES
- Advertisment -

Most Popular

«A mí me Dijeron que Iban a Abrir la Frontera»

De nuevo, migrantes cruzan la frontera y quedan atrapados entre los muros de Tijuana y San Diego, desde hace dos semanas pequeños grupos comenzaron a llegar: actualmente ya cifra ya supera las 300 personas.
«A mí me dijeron que iban a abrir la frontera», narró un migrante de República Dominicana, quien llegó el domingo pasado y para el lunes ya había cruzado el muro.
De acuerdo con su relato, al llegar a México, en Tapachula, Chiapas, un pollero, al que pagó para traerlo hasta la frontera norte, le dijo que solo debía esperar la apertura.
Como él, decenas de migrantes han llegado recientemente a la ciudad y casi de inmediato decidieron esquivar los trámites de asilo, mediante el uso de la aplicación «CBP One». Alguno simplemente porque no quisieron esperar a obtener su registro, y otros porque dicen que para ellos existía un riesgo al quedarse en un sitio como Tijuana.
Oficiales de la Oficina de Aduana y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) reactivaron el protocolo que utilizaron hace meses, cuando cientos de migrantes habían quedado atrapados en medio de los dos muros al cruzar la frontera sin un permiso ni registro de cita.
Las familias fueron colocadas en distintos grupos con pulseras de colores que permiten identificarlos por fecha en la que llegaron, para ser atendidos por la autoridad migratoria estadounidense y con ello iniciar su proceso de asilo, o enfrentar la deportación.
Llegan desde diferentes países, algunos de tan lejos como Medio Oriente, otros de Sudamérica, Centroamérica y el Caribe. También hay ciudadanos mexicanos.
Residentes del área comenzaron a identificar los cruces cuando observaron a repartidores de comida estacionados a la orilla de la carretera principal, que colinda con el muro que divide a Tijuana con San Diego, en Estados Unidos.
Las familias que esperan desde hace días no han recibido alimentos, por lo que entre ellos comparten lo que algunos todavía guardan. Otros, los que tienen dinero, hacen pedidos con repartidores que aceptan llegar hasta esa área bajo la promesa de un pago más alto.
Desde mayo pasado, cuando el gobierno de Estados Unidos anunciaba la eliminación del Título 42, una medida sanitaria que sirvió para frenar los procesos de asilo en ese territorio, cientos de migrantes decidieron cruzar el muro antes de que desapareciera el programa. Ahora, llegan bajo falsas promesas, que han movilizado a cientos de personas.
«A mí me dijeron que viniera a El Chaparral (puerto fronterizo) y les pidiera asilo, que me iban a entrevistar y nomás iba a esperar como dos semanas… pero no, eso no es cierto. Esto no se parece a nada de lo que me dijeron», contó Elena, una migrante mexicana que durante dos semanas intentó concretar una cita en la aplicación CBP One, pero no tuvo suerte.
Algunas organizaciones civiles de la ciudad se coordinan para llevar ayuda humanitaria a los migrantes que permanecen entre los muros. Les dan comida, cobijas y artículos básicos de higiene. Incluso, les ayudan a recargar la pila de sus celulares para que puedan estar comunicados.
Las familias quedaron divididas en tres grupos, todos dispersos sobre la tierra, en medio de los dos muros que superan los tres metros cada uno.
Cuentan con cobijas térmicas, aunque actualmente la temperatura supera los 30 grados centígrados y muchos buscan esconderse de los rayos del sol para evitar un golpe de calor.
«Yo no puedo esperar tanto tiempo en una ciudad que no conozco. Es un derecho, simplemente quiero pedir mi asilo y espero que me puedan atender. Sé que mucha gente ha esperado por meses y no tienen respuesta, yo no tengo ese tiempo», lamentó un migrante venezolano.
El Gobierno de Estados Unidos no ha informado oficialmente cuál es el proceso que iniciará para las familias, cuántas han sido atendidas ni cuántas expulsadas.
«Tengo cinco meses viviendo en un albergue, esperando porque quiero hacer las cosas bien como ellos dicen, pero aquí se le va la vida a uno esperando, y luego unos se brincan y los atienden. A veces pienso que sería mejor cruzarme yo con mis hijos y ya, que sea lo que Dios quiera», lamenta Leticia una joven hondureña que aún espera noticias sobre su cita con CBP One. Sun

RELATED ARTICLES
- Advertisment -

Most Popular