Semana de Locos; Fracaso de Reforma Electoral Moverá el Tablero Rumbo al 2027 y los Excesos de los Allegados a la 4T
Ernesto L. Quinteros
Dicen que en política no hay casualidades, y la semana que termina dejó claro que el ajedrez del poder en México se está moviendo… y no precisamente como lo tenía planeado el oficialismo. El fracaso de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Shaimbaum terminó convirtiéndose en un auténtico terremoto político dentro del bloque que se supone debería caminar en la misma dirección.
Y es que la bancada de Morena en el Congreso de la Unión terminó vapuleada, pero no por la oposición -que ya es costumbre- sino por sus propios aliados: el PT y el PVEM, quienes decidieron votar en contra de la iniciativa enviada desde Palacio Nacional.
Así, sin anestesia y en horario estelar legislativo, los aliados le sacaron la silla al anfitrión justo cuando estaba por sentarse. Y claro, eso en política no se olvida fácilmente.
El mensaje de la Presidenta fue sereno, mesurado y hasta pedagógico, como quien regaña sin levantar demasiado la voz. Señaló que “el pueblo de México se dio cuenta quiénes votaron en contra de la reforma que pretendía terminar con los excesos y los privilegios”. Traducción política: “ya tomé nota”.
Porque en el fondo del asunto está el eterno discurso de la llamada transformación: acabar con los privilegios de la vieja clase política. Sin embargo, cuando los aliados deciden patear el tablero, la narrativa se complica y los adversarios sacan las palomitas.
Por eso no es descabellado pensar que este episodio tendrá factura política. Y si algo sabemos en México es que las facturas políticas no caducan… solo se guardan hasta el momento oportuno.
Ese momento podría llegar en 2027, cuando estarán en juego gubernaturas, diputaciones federales, Presidencias municipales y Congresos locales. Es decir, un auténtico buffet electoral donde todos quieren servirse primero.
Y ahí es donde el tablero podría moverse con fuerza. Porque si algo caracteriza a la política mexicana es su memoria selectiva: hoy somos aliados, mañana competidores, y pasado mañana enemigos jurados… dependiendo de cómo soplen los vientos del poder.
Los excesos de los contratistas.
Pero mientras en la política se acomodan las piezas del ajedrez, en el terreno de los excesos algunos parecen estar jugando otro deporte… quizá el de quién organiza la fiesta más cara del país.
Durante toda la semana las redes sociales y diversos medios de comunicación hablaron del famoso festejo de quince años que un empresario tabasqueño organizó para su hija.
Hasta ahí, dirían algunos, no tendría mayor relevancia: cada quien celebra como puede o como le alcanza.
El problema comenzó cuando el festejo empezó a relacionarse con un selecto grupo de contratistas favorecidos por PEMEX.
Y entonces el asunto dejó de ser un simple baile de quinceañera para convertirse en tema de conversación nacional.
Porque mientras la paraestatal enfrenta números rojos, recortes y complicaciones financieras, uno de los contratistas cercanos decide organizar un pachangón que, según versiones extraoficiales, habría costado alrededor de 45 millones de Pesos.
Sí, leyó usted bien: millones.
Y ahí es donde la incongruencia salta como chapulín en temporada de lluvia.
Porque mientras algunos presumen fiestas dignas de Las Vegas, aquí en Tapachula trabajadores de Pemex se han manifestado para exigir algo mucho más básico: servicios de salud en la terminal de distribución ubicada en Puerto Chiapas.
Entonces la pregunta es inevitable: ¿la austeridad republicana aplica para todos… o solo para algunos? En fin. ¿Alguien dijo que quería un cambio?
¡Ánimo!
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