Motín en la Estación Migratoria Siglo XXI Migrantes Intentan Incendiar Instalaciones

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Aspecto de los destrozos que causaron anoche migrantes indocumentados en las instalaciones migratorias, que se oponen a ser deportados.
Aspecto de los destrozos que causaron anoche migrantes indocumentados en las instalaciones migratorias, que se oponen a ser deportados.

*TUVIERON QUE INTERVENIR POLICÍAS FEDERALES PARA RESTABLECER EL ORDEN. *UN GRUPO DE INDOCUMENTADOS SE FUGARON. *AUTORIDADES CONFIRMAN LA PRESENCIA DE MIGRANTES ENFERMOS Y CON PADECIMIENTOS MORTALES, QUE MANTIENE EN ALERTA A LA POBLACIÓN.

Tapachula, Chiapas; 10 de abril. – Cientos de migrantes de diversas nacionalidades protagonizaron este miércoles un amotinamiento en la Estación Migratoria Siglo XXI, ubicada al norte de la ciudad, en la se requirió la fuerza pública de unos 300 elementos de la Policía Federal para restablecer el orden.
Se cree que, en la revuelta, un grupo de cubanos que estaban en espera de que fueran repatriados a su país, lograron fugarse.
Los primeros informes señalan que la intención era quemar las instalaciones para una fuga masiva de unos mil 400 extranjeros que se encuentran asegurados, aunque afortunadamente se logró evitar.
Como ha ocurrido desde hace un par de semanas, varios autobuses de pasajeros salen del lugar con migrantes centroamericanos que no pudieron acreditar su legal estancia en el país, para trasladarlos vía terrestre a sus naciones de origen.
Otros, también en autobuses custodiados por los uniformados federales, los llevan al Aeropuerto Internacional de Tapachula para repatriarlos.
Sin embargo, en los últimos tres días, unos 200 extranjeros que se encuentran en la explanada externa de esas oficinas, habían tratado de impedir que los camiones salieran o entraran, por el caso de las deportaciones.
En esos actos han hecho diversas manifestaciones de protestas que van desde romper piñatas con las figuras del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump; de la Secretaria de Gobernación (SEGOB), Olga Sánchez Cordero; de la delegada del INM en Chiapas, Yadira de los Santos, entre otros.
Asimismo, se han amarrado a una cruz de madera, otros dicen que están en huelga de hambre, unos más han utilizado a los niños como escudos humanos para bloquear los accesos a las instalaciones; han destrozado a pedradas los vidrios de una de las entradas y demás.
Todo ello no había impedido que se continuara con la repatriación de los migrantes, que tan solo en el primer trimestre del año reporta un incremento de más del 30 por ciento con relación al mismo periodo, pero del año pasado.
En su desesperación, los migrantes cayeron una vez más en manos de “gestores”, “líderes sociales” y “vivales, que les tramitaron amparos judiciales para que no fueran detenidos, pero no les dijeron que ese documento judicial, que se desconoce cuánto les costó, no evitaba la deportación.
Al descubrir que fueron engañados, una vez más, los migrantes empezaron a protestar, pero esta vez en el interior de las instalaciones, en una acción que después se les unieron los que estaban fuera.
Al superar ampliamente en número, muchos de los que estaban dentro lograron entrar a las oficinas administrativas en las que, según testigos, causaron destrozos e intentaban prenderles fuego.
Sin embargo, con la rápida intervención de los agentes migratorios y los federales que utilizaron los extintores, se logró reducir el conato que pudo haber puesto en peligro de muerte a los servidores públicos, a los policías y a los propios migrantes.
Se dijo que el disturbio ocasionó que poco más de cien mujeres de diferentes edades y nacionalidades, fueran sacadas de ese lugar, por su propia seguridad, y trasladadas a otras oficinas migratorias, incluso las que se encuentran ubicadas en los municipios de Huixtla y Huehuetán.
Aún cuando no hay el reporte de saldos fatales o heridos, se desconoce la versión oficial de lo ocurrido, que se espera se dé en las próximas horas.
La agresión a las instalaciones migratorias es violencia en contra de las instituciones mexicanas y sus leyes, aunque no se trata de una situación aislada.
Desde octubre, cuando decenas de miles de migrantes en caravanas arribaron a la franja fronteriza entre Guatemala y México, se supo que llegaban a imponer su presencia.
No les importó la presencia de la Armada de México y de la Policía Federal. Utilizando palos, piedras, bombas molotov y otros objetos derribaron los portones del Puente Internacional Rodolfo Robles y dejar heridos a varios elementos policíacos y reporteros para violar la soberanía nacional.
Esos actos vandálicos se repitieron una y otra vez, mientras que el Gobierno d México les ofreció entrar, pero ordenadamente y bajo la evaluación de cada uno de ellos para precisar su identidad y, de paso, saber si no contaba con antecedentes penales o eran buscados judicialmente.
Por eso rechazaron los programas. Miles de ellos optaron izar sus banderas y cantar sus himnos nacionales en pleno territorio nacional. Caminar con rumbo al interior del país y dejar a su paso toneladas de basura; parques y jardines en deplorables condiciones por haberlos utilizados como baños públicos, pero, sobre todo, una inconformidad social.
Y es que su presencia en estos seis meses, coincide con el incremento desproporcionado en los índices de inseguridad en la ruta que ellos siguen. La detención de muchos de ellos en flagrancia luego de cometer delitos y el señalamiento de las víctimas concuerdan que gran parte de los ilícitos están siendo cometidos por esos flujos migratorios.
La confirmación de migrantes enfermos de padecimientos mortales y otros que han sido erradicados en México desde hace muchos años, ha encendido también la alerta en la población, puesto que se han percatado que no hay un cerco epidemiológico y, por lo mismo, en cualquier momento se podría desatar alguna epidemia.
Tras los hechos violentos de hace algunos días, algunas áreas de la Estación Migratoria se habían cerrado y luego reabiertas ante la cantidad de solicitantes de trámites.
Se desconoce si nuevamente se tomarán esas medidas y se cerrarán los trámites o, de plano, seguir permitiendo que los migrantes en tránsito se sigan burlando de México y de sus autoridades. EL ORBE / Ildefonso Ochoa Argüello