*Nicaragua Cierra la Frontera Libre a Cuba.
Cuba se quedó sin combustible para sus aerolíneas. Las autoridades de ese país informaron que el suministro de queroseno quedará suspendido para el 10 de febrero de 2026 a causa del bloqueo de EE. UU.
El mensaje de las autoridades fue que el déficit de queroseno afectó a todos los aeropuertos internacionales, a lo que se agregó que el período de validez de la notificación que se hizo a pilotos y aerolíneas cubanas va del 10 de febrero al 11 de marzo.
La isla produce un tercio de sus necesidades energéticas, según lo manifestó DW. El resto de las importaciones para abastecerse energéticamente provenían de Venezuela y otros mercados como México y Rusia.
Sin embargo, tras la intervención estadounidense el 3 de enero de 2026, que terminó con el arresto de Nicolás Maduro, es poco probable que Venezuela le siga suministrando energía a Cuba. México dejó de hacerlo, mientras que Rusia, según DW, busca soluciones con las autoridades de la isla con la finalidad de superar la crisis.
Cierre del Paso por Nicaragua Anticipa
Cambios en la Frontera Sur de México
Tapachula, Chiapas; 09 de Febrero de 2026.- La cancelación del libre visado para cubanos en Nicaragua, reconfigurará los flujos migratorios hacia México, principalmente en Tapachula, la medida afectará la economía local y el consumo generado por migrantes.
La cancelación del libre visado para ciudadanos cubanos por parte de Nicaragua, podría convertirse en un nuevo foco de presión y ajuste para México, especialmente para Tapachula.
Aunque la medida podría reducir temporalmente la sobrepoblación migrante en la frontera sur y aliviar la saturación en servicios, albergues y trámites, también tendría un impacto económico local, ya que la presencia de migrantes genera un importante derrame en renta de habitaciones, consumo de alimentos, transporte y servicios.
Sin embargo, especialistas advierten que el cierre de esta ruta provocará un reacomodo hacia vías irregulares, más peligrosas y difíciles de controlar, lo que anticipa escenarios de mayor desorden, incremento en la operación de traficantes y posibles crisis humanitarias en una región cuya capacidad de atención ya se encuentra al límite.
La decisión de Nicaragua reorganizará los flujos migratorios en la región y tendrá efectos directos en México, particularmente en Tapachula, el principal punto de concentración de migrantes en la frontera sur.
Aunque inicialmente podría registrarse una disminución en la llegada de cubanos por la ruta tradicional, el cierre de esta vía podría derivar en ingresos más dispersos, mayor presencia de redes de tráfico de personas y nuevos periodos de presión sobre las instituciones encargadas de la atención y control migratorio.
Si bien la medida busca frenar el uso de Nicaragua como puente hacia Estados Unidos y dar mayor control a los flujos en la región, también podría generar efectos adversos, al obligar a los migrantes a utilizar trayectos más largos, costosos y peligrosos.
Para México, el reto será enfrentar una migración más impredecible y vulnerable, en un contexto donde la crisis económica y energética en Cuba, sumada a sus limitaciones financieras internacionales, continúa impulsando la salida de miles de personas en busca de mejores condiciones de vida.
El impacto también será significativo para la población cubana, que enfrenta un escenario cada vez más restrictivo para salir de la isla. La cancelación del libre visado en Nicaragua elimina una de las pocas vías accesibles para emigrar de manera relativamente ordenada, en un contexto donde la conectividad se ha deteriorado por la reducción en los servicios de telefonía y el alto costo de las comunicaciones.
A ello se suma la limitada disponibilidad de vuelos internacionales y el encarecimiento de los pocos itinerarios activos, lo que reduce aún más las opciones de movilidad para quienes buscan salir del país.
Paralelamente, la situación interna continúa deteriorándose. Reportes sobre el cierre o la reducción de servicios en hospitales reflejan las dificultades del sistema de salud ante la escasez de recursos, mientras que en el norte de la isla se mantiene la presencia de al menos seis buques de guerra en el Caribe, en el marco de operaciones y vigilancia en la región.
Este entorno de presión económica, limitaciones en servicios básicos y un clima de tensión en su entorno marítimo configura un panorama complejo para la población cubana, que enfrenta mayores obstáculos tanto para permanecer como para emigrar. EL ORBE/Martha Guillén





