*Hampa Total en Cacahoatán
Cacahoatán, Chiapas; 18 de Mayo.- En un golpe audaz que desnuda por completo la vulnerabilidad, el abandono y la falta de vigilancia que impera en este municipio, las oficinas de la Delegación de Hacienda y el Módulo del Registro Civil fueron blanco de la delincuencia organizada durante la madrugada de este lunes, dejando en evidencia que el Gobierno Municipal ha sido rebasado por el hampa.
Sujetos desconocidos aprovecharon la nula vigilancia policial en la zona centro para irrumpir de manera violenta en los edificios gubernamentales.
Este golpe no solo representa un millonario detrimento patrimonial para el Estado, sino un atentado directo contra la ciudadanía cacahoateca, cuyos servicios y trámites de identidad y recaudación han quedado totalmente paralizados,
La indignación y la impotencia ante la ola delictiva escalaron a nivel oficial. El titular de la oficialía del Registro Civil en Cacahoatán, Lic. Rafael Escobar, alzó la voz de manera enérgica ante el clima de impunidad que se respira en la localidad,
“No se puede seguir normalizando que las instituciones públicas sean vulneradas con tanta facilidad. No se puede seguir gobernando con discursos vacíos mientras el municipio queda expuesto al abandono, al desorden y al miedo”, sentenció de forma tajante el funcionario.
La gravedad de este atraco en pleno corazón del municipio vuelve a encender las alarmas de una sociedad que vive bajo el yugo del miedo y el desorden. Mientras las familias cacahoatecas exigen a gritos tranquilidad, orden y protección,
El presidente municipalde Cacahoatán Víctor Alonso Pérez Saldaña, responde con silencio y complacencia.
Para la opinión pública y los sectores sociales, este robo no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de una administración municipal incapaz de garantizar la prevención del delito, el patrullaje y la seguridad de sus habitantes.
El crecimiento desmedido de la impunidad y la falta de firmeza obligan a la ciudadanía a plantear serios cuestionamientos, ante este silencio institucional, queda la duda de si existe una grave omisión, incapacidad o, peor aún, presuntos pactos oscuros que terminan arropando y beneficiando a las células delictivas.
Cacahoatán se desangra en materia de seguridad y la población exige respuestas inmediatas y contundentes. Las autoridades ministeriales y la Fiscalía General del Estado (FGE) ya investigan el caso, pero el reclamo social es claro, se debe esclarecer cómo ocurrió el atraco, por qué no había presencia policiaca resguardando el perímetro y quiénes son los responsables.
La seguridad en Cacahoatán ha dejado de ser una realidad para convertirse en una simulación de escritorio.
Hoy más que nunca, la protección de las familias debe ser una prioridad absoluta en los hechos, y no una simple promesa de campaña. EL ORBE / Roberto Corado Mosqueda





