domingo, mayo 10, 2026
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Isabel II, la Reina Perpetua

Este jueves murió la reina Isabel II a los 96 años de edad.
«La Reina murió pacíficamente en Balmoral esta tarde. El Rey y la Reina Consorte permanecerán en Balmoral esta noche y regresarán a Londres mañana», informó la familia real.
El palacio de Buckingham, residencia oficial en Londres de Isabel II, ha bajado la bandera británica a media asta tras anunciarse la muerte este jueves de la reina a los 96 años en el castillo escocés de Balmoral.
Miles de personas se congregan ya en torno a Buckingham, en el centro de Londres, donde se espera que en breve se coloque un anuncio con información sobre la defunción, como parte de un detallado protocolo para despedirla con todos los honores.
La muerte de la soberana, que el pasado martes recibió a la nueva primera ministra británica, Liz Truss, en Escocia significa que los primeros actos se celebrarán allí, conforme a la llamada operación Unicornio, tras lo cual sus restos mortales serán trasladados a Londres para proceder al funeral del Estado.
Isabel II, considerada por los británicos como «la reina eterna», llegó al trono de Inglaterra por una carambola del destino, pero aprendió rápidamente las tareas propias de su cargo y convirtió el respeto a los protocolos y la protección a ultranza de la corona británica las principales características de su reinado, el más longevo del mundo.
La reina, quien falleció hoy a los 96 años de edad, era considerada hasta hace unos años como una mujer de hierro, a la que nada, ni los más graves escándalos de la corona, ni los problemas británicos, podían vencer. Pero su salud se fue mermando en los últimos años y se le veía en ocasiones molesta, por sus problemas de movilidad.
La forma en que llegó al trono fue casi accidental. Su padre, quien reinó bajo el nombre de Jorge VI, accedió al trono luego de que su hermano mayor, Eduardo, decidiera abdicar sorpresivamente en 1936. El motivo: se negó a rechazar a la mujer de su vida, la estadounidense Wallis Simpson, con quien no podía contraer matrimonio por estar doblemente divorciada.
La inesperada dimisión de Eduardo convirtió en soberano a su hermano menor, lo que provocó a su vez que la primogénita de éste, Isabel, pasara a encabezar la línea de sucesión de los Windsor.
Nacida en 1926, la futura reina de Inglaterra a quien familiarmente se la conocía como Lilibeth, tuvo una de sus primeras actuaciones destacadas durante la II Guerra Mundial, aleccionando a las tropas y sumándose activamente a las tareas de apoyo civil.
En 1947 se casó con Felipe, duque de Edimburgo. Fogoso y rebelde, Isabel II soportó en silencio diversas aventuras. Con el tiempo, Felipe de Edimburgo pondría fin a sus desplantes para convertirse en un consorte ejemplar. Tuvieron cuatro hijos: Carlos, Ana, Andrés y Eduardo.
Distante, impasible, Isabel II siempre se mostró como la reina que mantenía la unidad de la Corona. Aficionada al senderismo, la cría de caballos y manejar autos todo terreno, vivió uno de sus momentos más complicados con la separación de su hijo, el príncipe Carlos, de la muy querida princesa Diana, que se robó el corazón no sólo de los británicos, sino del mundo.
Se le criticó en su momento el distanciamiento con Diana y haber guardado silencio ante el affaire de Carlos con Camila, a quien recientemente la reina dio su apoyo como futura reina consorte.
Entre sus logros como soberana destaca su gira internacional en 1953, apenas coronada, en la que contribuyó activamente a reforzar la imagen de su país en momentos en que se acentuaba el declive del imperio británico.
Puso especial interés en preservar a través de la Commonwealth, un organismo por el que siempre sintió especial devoción, el espíritu comunitario y el ascendiente simbólico de la corona sobre sus antiguas colonias.
A pesar de su juventud y su inexperiencia cuando accedió al trono, Isabel II llegó con el paso del tiempo a erigirse en líder indiscutible del Reino Unido y la Iglesia anglicana, como prominente defensora de la fe, sin que nadie cuestionara su autoridad más allá de los pasillos, lo que evidenciaba su habilidad a la hora de guardar distancia con los otros poderes y regentar conforme a los principios constitucionales, aunque no era una mujer ilustrada.
Pero Isabel II también tuvo tropiezos sonados, como cuando apoyó explícitamente Isabel II también fue presa de las dificultades exhibidas por las casas de Hannover y Windsor para adaptarse a los tiempos. No puso mayor empeño en renovar una institución desfasada en muchos aspectos y que se mostraba cada vez más vulnerable, sobre todo por el constante monitoreo de la prensa, y las salidas de tono de algunos de los miembros de la familia real que comenzaban a exhibirse en demasía.
En los últimos tiempos, Isabel II debió afrontar la difícil salida del Reino Unido de la Unión Europea (Brexit), formalizada a principios de 2021, un capítulo en el que fue ampliamente criticada por no haber hecho algo para evitar la ruptura, y el estallido de la pandemia del Covid-19, que afectó especialmente a su país y sobre la que la reina solo pudo expresar sus buenos deseos de vencerla «unidos y decididos». Ella misma terminó contagiada, uno de los múltiples eventos en los que se desató la preocupación por su salud. Sin embargo, sólo padeció efectos mínimos.
Otra controversia se desató cuando, en medio de un gran escándalo por presuntos abusos sexuales, tuvo que retirar a su hijo predilecto, el príncipe Andrés, de sus deberes públicos.
Un importante revés para Isabel II sería el protagonizado a principios de 2021 por su nieto Harry y su esposa Meghan Markle, duques de Sussex, quienes huyeron de Londres para fijar su residencia en Estados Unidos al no poder soportar la presión de Buckingham y el acoso mediático. Harry y Meghan se encargaron de ventilar públicamente algunas secuencias bochornosas de los royal, entre ellas la preocupación que surgió en palacio ante la llegada del primer hijo de la pareja y su probable piel oscura.
También en esta ocasión la reina dio muestras de profesionalidad mediando entre las partes, acercando posturas y proponiendo alternativas razonables para evitar otra crisis.
Con su fallecimiento, Isabel II deja un vacío enorme en Reino Unido. Uno que Carlos, pese a ser el heredero de la Corona, no podrá llenar. No posee ni el carisma, ni la fortaleza de su madre. Para algunos, la muerte de la reina podría marcar el principio del fin de la monarquía británica.
El protocolo que RU planea por el fallecimiento de la reina
«London Bridge», o «Puente de Londres» es el protocolo donde detalla cómo deben actuar la Casa Real y el gobierno británico no sólo el día del deceso, marcado como «Día D», sino los días subsecuentes, hasta llegar al décimo, cuando se debe realizar el funeral.
Día D
Una vez que el médico oficial de Isabel II confirme su muerte, el secretario privado de la monarca debe contactar al primer ministro británico para informarle. «London Bridge is down» (El Puente de Londres ha caído), es el mensaje que recibirá.
Enseguida, deberán ser informados los miembros del gabinete. El protocolo lo denomina «cascada de llamadas». El mensaje ya está preparado. «Acabamos de ser informados de la muerte de Su Majestad, la Reina. Se ruega discreción».
Los políticos británicos recibirán un mensaje parecido: «Queridos colegas. Con gran tristeza les escribo para informar de la muerte de Su Majestad, la Reina».
A los 10 minutos de recibirse este mensaje, las banderas deberán ondear a media asta.
Al mismo tiempo serán notificados todos los gobiernos fuera de Londres donde la reina es jefa de Estado y a las naciones de la Commonwealth, una organización compuesta por 54 países soberanos independientes y semi independientes que comparten lazos con Reino Unido.
La Press Association será la encargada de informar a los medios. Después, el primer ministro en turno pronunciará un discurso y el príncipe Carlos, heredero de la Corona, dirigirá un mensaje a la nación, que observará un minuto de silencio.
El protocolo también habla sobre las señales de luto. Además de las banderas a media asta, en el Palacio de Buckingham, residencia emblemática de la Corona británica, se colocarán insignias negras. Un lacayo vestido de luto colocará el aviso de la muerte en la puerta de acceso. El cartel deberá llevar un marco negro.
Funcionarios, políticos y empleados del Palacio deberán usar un brazalete negro en el brazo izquierdo.
Las señales incluyen internet y las redes sociales. Así, la página web de la familia real mostrará en su portada un mensaje confirmando la muerte de Isabel II, sobre un fondo negro. También la página del gobierno llevará una franja negra en la parte superior, en señal de luto.
Las cuentas de las redes sociales de la monarquía y el gobierno británicos mostrarán una franja negra.
Se declarará duelo nacional, y se prevé que varias empresas no abran.
El protocolo contempla un homenaje «espontáneo» en la catedral de St. Paul, presidido por el primer ministro.
En caso de que la reina fallezca fuera de Londres, el Aerospace 146 del escuadrón No 32 de la Royal Flight despegará de Northolt, con un ataúd a bordo para trasladar el cuerpo al Palacio de Buckingham.
El lugar del velatorio será el salón del trono del palacio, donde habrá un altar, un estandarte real y cuatro Granaderos de la Guardia. Ahí, el cuerpo de la reina permanecerá cuatro días.
Al cuarto día, el féretro será llevado al Westminster Hall, donde están las dos cámaras del Parlamento británico. Para el traslado habrá un gran desfile militar y se prevén vallas de miles de ciudadanos para ver el ataúd pasar. El cuerpo de la monarca permanecerá en el Westminster Hall otros cuatro días.
El entierro
Al décimo día, la reina Isabel II será enterrada. Habrá una ceremonia en la abadía de Westminster y se prevé el cierre de negocios para que todos puedan ver el funeral. Tampoco abrirá la Bolsa y el Big Ben deberá sonar a las 9:00 de la mañana. Al mediodía, la nación guardará dos minutos de silencio.
La sucesión
El Consejo de Ascensión al Trono nombrará al príncipe Carlos nuevo monarca a las 10:00 de la mañana del día siguiente del fallecimiento de la reina, en lo que se ha denominado «Operación Marea de Primavera»; en la ceremonia, todos los asistentes deberán vestir de luto formal y sin accesorios. Sin embargo, su coronación deberá esperar un tiempo «prudente» de luto.
En el caso de Isabel II, aunque se convirtió en reina en febrero de 1952, fue coronada hasta junio de 1953, por respeto a su padre.
Carlos, siete décadas esperando a ser rey
Carlos se convirtió hoy jueves en el nuevo rey de Reino Unido, tras la muerte de su madre, Isabel II. Accede al trono tras siete décadas esperando su turno, pues se convirtió en heredero a los 3 años de edad, cuando su madre, Isabel II, asumió la corona el 6 de febrero de 1952.
Carlos, casado en segundas nupcias con Camilla, duquesa de Cornualles y desde hoy reina consorte, llega a reinar cuando ya es abuelo y pasada la que para algunos es la edad de jubilación, aunque su madre ya se saltó esta convención al sostener el cetro hasta los 96 años, la soberana más longeva en la historia británica. Muchos prevén que su reinado no será largo. Sun

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