ALFIL NEGRO

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Príncipes de Huarache
Oscar D. Ballinas Lezama

Fue el mes de septiembre del 2014, cuando el empresario mazateco Mardoqueo Carbot Trujillo, hombre de buena fe, cayó en la trampa que perversamente le tendió el exalcalde Samuel Chacón Morales, hoy Diputado federal invisible en el Doce Distrito, quien en su calidad de Presidente Municipal contrató los servicios de la empresa “Madera, Muebles y Diseños Carbot”, para rehabilitar el mobiliario de varias áreas de la alcaldía.
Carbot Trujillo no dudó un instante en aceptar el trabajo, creyendo en la seriedad y honradez del que representaba la administración municipal, por lo que de inmediato inició los trabajos para hacer un nuevo mobiliario en la Sala de Cabildos y en las oficinas del entonces secretario de Gobierno Municipal, Luís Enrique Solís Coutiño, quien el 24 de diciembre del 2014, aún tuvo el cinismo de enviarle el oficio número SGM 4866/2015 pidiéndole información.
Se ignora si este documento firmado y enviado por el entonces Secretario de Gobierno Municipal fue hecho con dolo, porque las fechas del número de oficio con la emisión del mismo no coinciden; en su redacción agrega: “Por medio del presente escrito solicito a usted tenga a bien en informar sobre el avance de los bienes muebles, dicha información es de vital importancia derivada a la revisión que está efectuando la contraloría interna municipal; asimismo para realizar el procedimiento del pago”.
El empresario, quien ya había concluido a satisfacción los trabajos encomendados, pensó que con dicho documento que le firmó y envió el funcionario municipal Luis Enrique Solís Coutiño, finalmente recibiría el pago acordado en el contrato hecho con representantes de la administración que presidía Chacón Morales.
Sin embargo, el pago nunca llegó; se presume que fue otra artimaña de Chacón Morales y cómplices para ganarle tiempo al tiempo, sabiendo que ya había negociado la candidatura a la diputación federal; y necesitaría mucho dinero, como siempre sucede en estos casos.
El viacrucis de Carbot Trujillo apenas comenzaba, iba y venía con su contrato buscando que le pagaran los trabajos realizados que no se los hizo en particular al entonces alcalde Samuel Chacón Morales, sino al Ayuntamiento municipal que éste representaba; por lo que cuando el empresario supo que el Edil se iría con sus pulgas a otra parte no le preocupó gran cosa, porque el contrato fue con el Ayuntamiento a través de su representantes legales en ese momento y quién o quienes estuvieran al frente por ley adquirían esa responsabilidad.
Al pasar los primeros mes del 2015 el prestador de servicios empezó a desesperarse, porque el presidente sustituto, Venerando Díaz Martínez, quien presuntamente carecía de voz y mando al frente del Cabildo (se presumía que Chacón Morales seguía siendo su titiritero), tampoco cumplía con el pago de ese adeudo, al parecer recibió la orden de realizar otra jugarreta que le permitiera concluir los meses que le faltaban a esa administración.
“El Príncipe títere” delegó la orden de su titiritero hacia quien fungía como secretaria de Administración Municipal, Sandra Anahí López Gordillo, quien con ese carácter legal firmaron un nuevo contrato para sacar de la jugada a Chacón Morales y dejarle el paquete al también llamado ‘profe Vene’, sirviendo de testigos en esta nueva simulación de promesa de pago, Agustín Arturo Cruz Díaz, jefe del Departamento de Servicios Generales del Ayuntamiento de Tapachula, así como Fabián Velázquez Sánchez, director de Adquisiciones y Servicios de la administración municipal en turno.
Para darle confianza al acreedor, en el nuevo contrato que firmaron como representantes del Ayuntamiento de Tapachula, se asentó en el documento en mención que estos funcionarios tenían personalidad jurídica para hacerlo, conforme a lo dispuesto en los artículos 2, 3 y 5 de la Ley Orgánica Municipal, que les otorga capacidad de celebrar contratos de prestación de servicios suficientes y necesarios para el desempeño de la administración pública municipal.
No conformes establecer con la Ley Orgánica el compromiso del Ayuntamiento de Tapachula, para realizar este tipo de convenios y pagarlos, estipularon en el mismo contrato que lo hacían también con las facultades y responsabilidad que les confiere el artículo 53 del Bando Municipal de Policía y Buen Gobierno, vigente en este municipio, y con gran desparpajo añadieron el RFC de la alcaldía, MTC-850101-EX3 y con ello ‘amarraban’ la confianza del modesto empresario que nunca creyó estar tratando con gente sinvergüenza, carente de principios morales que solo utilizan un cargo público para abusar de los demás y robar todos los recursos públicos que puedan.
Chacón Morales y Díaz Martínez lograron evadir sus responsabilidades como representantes de la comuna, dejándole el ‘paquete’ a quienes los sustituyeron, y parece ser que estos también tratarán de hacer lo mismo, mientras tanto siguen ocupando y realizando sus actividades oficiales en los muebles que nadie quiere pagar…pero esa es parte de la historia que vamos a seguir contándoles, conforme a las denuncias de otra víctima de quienes se conducen como ‘príncipes de huarache’ en Tapachula.