ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
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“La Zona Económica Especial de Puerto Chiapas, es un símbolo de progreso, que marca un antes y un después para los Estados del sur del país”. (Manuel Velasco Coello)

Gran Esfuerzo
Oscar D. Ballinas Lezama

“No vamos a permitir que la historia del sur-sureste continúe marcada por la pobreza, la marginación y la desigualdad”, dijo en septiembre del 2017, Enrique Peña Nieto, quien acompañado del gobernador Manuel Velasco Coello, firmaron el decreto de la Zona Económica Especial en Puerto Chiapas.
Quizás hasta ahora, esto sea uno de los grandes compromisos de ambos mandatarios para hacerle un poco más de justicia al Soconusco, ya que dieron un paso muy importante para la industrialización de esta región en la frontera sur del país, y con ello, abren al abanico para las fuentes de trabajo y todos los beneficios que traen aparejados las Zonas Económicas Especiales.
Para nadie es secreto que la ZEE es un área geográficamente delimitada, en la que se ofrece un entorne de negocios con el objetivo de impulsar la inversión y de industrializar toda esa zona en la que se busca hacer competitivas a las empresas que operan en ella.
Se sabe que los inversionistas, en su arribo a estos lugares, reciben incentivos fiscales al comercio exterior, beneficios aduaneros, un marco regulatorio ágil y de desarrollo de infraestructura; de ahí que les caiga como ‘anillo al dedo’ a los habitantes de las regiones donde se construyen las ZEE, que por falta de infraestructura no han podido desarrollarse en términos económicos y comerciales.
En esa misma fecha, el gobernador Manuel Velasco Coello, dijo: ”con la primera declaratoria presidencial de las Zonas Económicas Especiales, el sur del país está recibiendo la mejor herramienta para salir adelante”.
Los expertos en economía juran y perjuran que a través de estos proyectos los pueblos sufren una metamorfosis que les allana el camino hacia el progreso, ya que con ellos se busca aumentar el bienestar de las regiones más rezagadas de la nación azteca; añadiendo que con las ZEE se impulsa el crecimiento económico sostenible y se reduce la pobreza, abriendo las puertas a oportunidades de empleos a través del fomento de las inversiones, la productividad, la competitividad y una mejor distribución del ingreso entre la población.
Tanto Peña Nieto como Velasco Coello coincidieron en esa ocasión que los chiapanecos deberán trabajar hombro con hombro con empresarios y Gobierno, debiendo haber esfuerzo y compromiso para cambiar el modelo de desarrollo regional, que ponga a las nuevas generaciones en las puertas de la panacea económica y social.
Los primeros pasos para abrir el surco y sembrar la semilla han sido dados por Peña Nieto y Manuel Velasco Coello, quienes prácticamente dejan la mesa puesta a los gobernantes que los relevarán en los cargos, de quienes se espera sigan empujando tan importante proyecto que se inició para favorecer al Soconusco.
Prácticamente los chiapanecos, principalmente los soconusquenses, tienen como una de las pocas alternativas para salir del empantanamiento económico-social, cimentar sus esperanzas en la creación y funcionamiento de la Zona Económica Especial, es indudable que para ello los gobiernos entrantes también tendrán que poner su grano de arena rehabilitando y mejorando la infraestructura carretera, la ferroviaria y la seguridad.
En otros temas, hoy millones de mexicanos recordarán la gran tragedia de ‘Septiembre negro’, provocada hace un año por el gran terremoto que sirvió de puntilla al ocurrido días antes (7 de Septiembre); sin embargo, México se ha puesto de pie poco a poco. Este día es de luto para este país, en donde cientos de personas perdieron la vida y sus propiedades.
Fue uno de los sismos más terribles que sufrió la nación, aunque en el de 1985 se presume hubo más muertos y edificios caídos en la Ciudad de México; los de ‘Septiembre negro’ arrasaron también en varias entidades, sobre todo Oaxaca, Puebla, Guerrero y Chiapas.
Comentando otras cosas, también hoy podría inaugurarse la rehabilitación del Antiguo Palacio Municipal, proyecto promovido por Zoé Robledo Rincón, quien gestionó recursos para que así fuera, en donde el Gobierno Federal y el del Estado invirtieron varios millones de Pesos para que el edificio que albergaba el Museo Regional y la Casa de la Cultura (hoy Instituto Municipal de la Cultura y las Artes), ahora tenga otras funciones.