ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

“No tiene la culpa el indio, sino quien lo hace compadre”
(refrán popular)

Malagradecidos
Oscar D. Ballinas Lezama

Bien dicen que mal paga el diablo a quien bien le sirve; al menos eso parece estar sucediendo con los migrantes que en caravanas, están pasando por la frontera sur y quieren llegar al norte del país, para encontrarse con el sueño americano.
El problema que están generando los más de 15 mil indocumentados, que hasta ahora ya se encuentran en territorio azteca, no solamente es la falta de espacios para guarecerlos del frío y el sol, los alimentos y medicamentos que necesitan para sobrevivir, sino que además, han generado un conflicto social al exigir transporte, comida que no sean frijoles, ropa nueva y dinero sin trabajar.
El Gobierno mexicano con ese espíritu de solidaridad y humanismo que siempre pregona, se convirtió en ‘candil de la calle y oscuridad de su casa’ al gastar semanalmente millones de Pesos en los alimentos, transporte, doctores y medicamentos de los migrantes que solo han dejado a cambio, el problema de la basura que tiran a su paso, así como los insultos, amenazas y desprecios en contra del pueblo de México que les abrió las puertas y el corazón.
Las quejas de cientos de mexicanos se escuchan a lo largo del país, por donde han caminado estos migrantes; los tijuanenses se quejan que ya tienen varias semanas sufriendo el problema de los integrantes de esas caravanas, acusándolos de entrar por la frontera sur sin respetar las leyes o reglamentos y lo hacen golpeando, insultando, apedreando y exigiendo ayuda humanitaria, pese a que les ha dado las manos y se han agarrado los pies, expresan los mexicanos inconformes.
Algunos de estos integrantes del éxodo centroamericano han despreciado los albergues, la comida, su la actitud ha dejado mucho qué desear; en la frontera sur los municipios de la Costa se han deslindado del problema, explicando que carecen de fondos suficientes para invertirlos en el mantenimiento de cientos de migrantes, que llegan por parvadas cada día a esta región.
Los albergues son insuficientes para atender a tanto indocumentado, por lo que cientos de ellos quedan a la deriva y ante la necesidad de sobrevivir están dispuestos a todo, incluso a robar o matar y es ahí donde la puerca tuerce el rabo porque la dificultad se convierte en parte de la seguridad nacional.
A unos cuantos días de que se dé el cambio de estafeta en el Gobierno Federal, el problema del éxodo de migrantes parece recrudecerse en el centro y norte del país; aunque las primeras caravanas ya trataron de medirle el agua a los camotes y aventaron a mujeres y niños como escudos para tratar de pasar a los Estados Unidos.
El resultado fue el rechazo contundente de las autoridades del país del norte, se les aplicó mano dura y fueron rechazados con gas lacrimógeno y balas de hule; ahí, los ‘gallitos hondureños’ no pudieron escudarse en sus niños y mujeres, tampoco en la cacaraqueada defensa de los derechos humanos y regresaron con la cola entre las patas a territorio mexicano.
Para nadie es secreto que entidades como Tijuana, un grupo numeroso de hondureños que fue entrevistado, manifestaron que estaban dispuestos a morir si era necesario y enfrentarse con los tijuanenses a los que masacrarían por cobardes, ya que al parecer la gente de ese lugar les exigía que regresaran a su país de origen y que con el mismo coraje con que exigen ‘sus derechos’ al Gobierno de México, le exigieran a sus gobernantes en Honduras.
Hoy podría darse una marcha de maestros en Tapachula, la que iniciaría temprano en la glorieta de la ‘crayola’, frente a Bonanza, para culminar en el parque Bicentenario, si usted va a conducir por esas calles y avenidas, tome sus precauciones.
Finalmente salió humo blanco de la Unach, el nuevo rector es Carlos Faustino Natarén Nandayapa.