Polígrafo Político

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¿Fin de la Política Rapaz?
Darinel Zacarías

“La salsa de tomate de las heridas, se corta con un chute de vanidad, los pájaros no saben de despedidas, ni dejan prisioneros cuando se van”

Joaquín Sabina

La historia no miente, son ya 30 años de caminar juntos y de consolidada amistad entre Andrés Manuel López Obrador y Rutilio Escandón Cadenas, eso es un aliciente para que a Chiapas le vaya muy bien en este sexenio. Esa es el mayor augurio.
Desde 1988, Andrés Manuel y Rutilio, sostienen una cercanía. Su amistad les ha permitido ser protagonistas y observadores de diversas facetas de la vida política.
Juntos han conocido los sinsabores de la izquierda y los ha sostenido su leal ideología para promover una política de justicia y equidad, principalmente por los grupos vulnerables.
Ambos coincidieron en aquel llamado Frente Democrático Nacional (FDN) que posteriormente mutó a lo que hoy conocemos como Partido de la Revolución Democrática.
Justo allí, en el PRD, caminaron varios años. Les tocó vivir diversos escenarios y circunstancias, luego de que se envileciera la ideología del grupo del Sol Azteca, ya en una metamorfosis de servilismo, Andrés Manuel fue el primero quién decidió poner línea de por medio y abandonarlo.
Para posteriormente iniciar la creación de un movimiento de lucha, entrega, pasión, desinterés y que atendiera ese hartazgo que inquietaba al país entero.
Y surge el Movimiento de Regeneración Nacional, que hoy es el aliciente de muchos mexicanos que se volcaron en las urnas para tener ese hilo esperanzador de un verdadero cambio.
En Chiapas, el gobernador electo Rutilio Escandón Cadenas y su proyecto de trabajo apegado al de Andrés Manuel López Obrador garantiza mejores bríos, que no se duda será reflejado en una política de respeto, de ventura, gobernabilidad, tolerancia, equidad, justicia, oportunidades y libertades.
Llegó la anhelada Cuarta Transformación, ese paradójico bien o mal nombrado Santo Grial, que no sólo promueve un cambio demagógico, es un proceso que engloba un nuevo México y, por ende, un Chiapas mejor y más productivo. ¿Esperanza o incertidumbre? El dilema.
Acabó, dijo AMLO, ese neoliberalismo que tanto daño causó a México. Feneció el mundo de los tecnócratas que saquearon el país. Ya no habrá cabida para ese influyentismo. ¡Cárcel para quien promueva la corrupción, sin distingo! sentenció.
Leyó y advirtió que quién abuse de su cargo y condición de funcionario será juzgado sin salvedad alguna. Esa advertencia fue para su familia, hijos (sólo respondo por mi hijo Jesús, por ser menor de edad) esposa, funcionarios de los distintos niveles. Quién la haga, la va pagar.
En una epístola Rutilio Escandón señaló “En Chiapas y en México hay fiesta democrática porque hemos inaugurado una nueva etapa de la historia nacional con el presidente Andrés Manuel López Obrador, cuyo gobierno conllevará el ansiado cambio profundo para el país a través de la Cuarta Transformación”.
Y entonces, llevó el mensaje de la buena nueva y ratificó Rutilio Escandón -“en Chiapas a partir del 08 de diciembre, cuando tome protesta de ley como gobernador de Chiapas, tendrá el presidente de México un gobierno aliado, que impulse la Cuarta Transformación”.
Que no exista entonces más dilemas entre esperanza e incertidumbre. Que ese cambio de régimen sea incontrastable. Que no persista más calamidades gubernamentales, que la izquierda y su alternancia hagan valer ese mensaje que vaya más allá del indulto a la corrupción. Que la 4T sea entonces, el hecho o ciclo histórico de mayor trascendencia.
Por lo pronto ya mostró señas de ruptura con la partidocracia. AMLO y su política a ras de piso, populista, cercano y promotor de la austeridad las ha dejado bien en claro.
Fin de la política rapaz, el cambio profundo y radical. La mafia de poder quedó frágil. Huérfana y por eso hoy los papeles van a cambiar ¡Amor con amor se paga! Reza el refrán.
Un país entero confía en un hombre. Y entonces vino el aviso ¡No tengo derecho a fallar!
¿Quién dijo que tengo sed?