Chiapas y las Oportunidades en el 2019

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Por Luis Armando Melgar

Se va un año más. Este 2018, ha sido histórico para México. Por mucho, el acontecimiento más importante fue la elección del 1 de julio, donde los mexicanos abrumadoramente se decantaron por un giro político de 180 grados en el rumbo del país, y con ello, ha dado ya inicio la llamada Cuarta Transformación.
Ese cambio también se reflejó en los chiapanecos, que optaron por un cambio con la elección de un nuevo gobernador, que de la mano del presidente de la República, trabajará por hacer una diferencia, por primera vez, en las mermadas condiciones de vida de la gente en nuestro estado.
Chiapas es el pulmón de México. Alberga algunos de los más imponentes escenarios naturales del continente y, sobre todo, la mayor reserva de recursos bióticos de la nación. Nuestros pueblos originarios, guardianes de nuestra tradición, constituyen la más viva herencia del mundo mesoamericano de ayer y hoy.
Sin embargo, pese a estos patrimonios culturales y naturales, el bajo crecimiento económico en nuestra entidad, ha sido una lamentable constante durante décadas. Esto ha tenido como consecuencia una escasa creación de empleos y bajos ingresos.
El 39 por ciento de la población ocupada percibe hasta un salario mínimo. Tres cuartas partes de la población agrícola gana menos de 20 pesos al día y dos terceras partes de la población total sufren problemas de desnutrición.
Los chiapanecos no podemos seguir esperando que nuestro desarrollo venga de fuera, ni podemos seguir insistiendo en las mismas recetas que han probado ser la base del rezago económico. Chiapas no aguanta más sin ser productivo, y debe salir adelante. ¡Chiapas tiene con qué!
Para hacer frente a los viejos y nuevos retos, hacen falta nuevas ideas, una óptica distinta y diferentes proyectos.
El gran cambio de 2018 por el que la mayoría se inclinó en las elecciones, significa la oportunidad de llegar a ese punto de quiebre.
Pero para ello, además de un liderazgo fuerte en el gobierno Federal y estatal, se requiere que haya un gasto eficiente, honesto y transparente del presupuesto público, y una separación clara entre lo social y lo productivo, para lograr un crecimiento económico sostenible.
Se necesita además en lo privado, impulsar un turismo productivo de clase mundial, que atraiga una importante derrama económica y de inversión al estado, aprovechando las riquezas y atractivos naturales de Chiapas y el sureste.
De igual modo, se debe apoyar la innovación en el campo por medio del estímulo a los agronegocios y sus cadenas productivas, con una visión sostenible que incremente la productividad, combata la pobreza y erradique el hambre del estado.
Debemos construir un sector privado local, nacional e internacional debidamente motivado con incentivos y apoyos, pero en el marco Estado de derecho en plena vigencia que dé la más amplia garantía a las inversiones.
Por último, para que las políticas públicas tengan un impacto significativo en el bienestar de la población, debe seguirse un proceso meticuloso de planeación, ejecución y evaluación, que en cada uno de estos pasos se base en principios de eficacia, eficiencia, y que se desarrolle en un marco de transparencia.

En este sentido, deberá echarse mano de los más novedosos recursos tecnológicos para dar seguimiento a la implementación de los programas y apoyos del gobierno, para tener garantías de que llegan a quienes deben.
Lo aquí mencionado no pretende ser una lista final de todos los rubros pendientes y temas prioritarios por atender, pero sí representa la columna vertebral de una economía fuerte y sustentable.
Si Chiapas logra avanzar en la dirección planteada en 2019, estaremos acercándonos al objetivo común de alcanzar un México con prosperidad incluyente para todos, sin excepciones.