ALFIL NEGRO

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Calderos del Diablo
Oscar D. Ballinas Lezama

“La ciudad, nuestros ejidos y rancherías se están llenando de extranjeros indocumentados, no tienen trabajo y la mayoría de ellos son personas muy violentas que han traído intranquilidad y miedo a las familias del Soconusco”, dijo Caralampio Guillén Cabrera, presidente de la Unión de Productores Independientes de Granos y Semillas en la Costa de Chiapas.
“La gente que vive de lo que produce el campo estamos preocupados por las decisiones tomados en el Congreso de la Unión, que en vez de mejorar los apoyos para los campesinos, ha trascendido que hicieron recortes al presupuesto para este sector, que durante décadas ha sido el más golpeado”, manifestó el también Exsecretario de Asuntos Indígenas en esta región.
Explicó que las autoridades deben mantener más control migratorio en esta frontera del sur de México, debido a que los integrantes de las caravanas de extranjeros han roto todos los protocolos de seguridad y ese pone en riesgo a la sociedad mexicana, ya que no hay un sistema de identificación para saber los antecedentes de cada extranjero que entran a este país como ‘Pedro por su casa’, recibiendo toda clase de atención y exigiendo respeto a sus derechos humanos.
“No cabe duda que somos candil de la calle, oscuridad de nuestra casa; mientras a los extranjeros indocumentados se le ofrece trabajo, vivienda, servicios médicos y protección a su integridad, nuestra gente es despedida de sus empleos, no todos tienen acceso al sector salud ni a obtener una vivienda digna”, argumentó el líder de los productores de granos y semillas.
“Es muy raro que cada mes o quince días estén llegando a la frontera sur verdaderas hordas de gente desconocida que por la fuerza ingresa a nuestro país, lo hacen sin documento oficial alguno que acredite su identificación y se les abren las puertas de par en par, poniendo en riesgo a nuestras familias”, enfatizó el entrevistado.
Los municipios de la costa del Soconusco se están convirtiendo en verdaderos calderos del diablo con la llegada de las diversas caravanas que son dirigidas por verdaderos ‘polleros’ que ‘ruedan el billete’, aprovechando que ahora les dejan pasar libremente su ‘cargamentos’ de indocumentados y hasta los ayudan dándoles comida, servicios médicos y medicinas u ofreciéndoles trabajo, afirmó Guillén Cabrera.
“Mucha razón tiene el alcalde de Tijuana en protestar por la ola de indocumentados, los que asegura reciben gran parte de su presupuesto federal y debido a eso, muchas obras no se han podido realizar; por otro lado, tanto en Tijuana, como en los municipios fronterizos de Chiapas ha crecido la inseguridad, la prostitución y las enfermedades, el sector Salud, al igual que migración y otras dependencias de las tres instancias de Gobierno, han sido rebasadas por la marabunta de extranjeros que vienen a este país a quejarse de sus naciones, sin embargo, cuando estaban allá no exigieron ni se portaron tan valientes como lo hacen en suelo mexicano”, apuntó el luchador social.
Caralampio Guillén Cabrera denunció que al menos el 70 por ciento de los integrantes de las ‘caravanas de extranjeros indocumentados’, que en su mayoría pasan la frontera por caminos de extravío, son hombres tatuados y se presume que pertenecen a las peligrosas ‘clicas’ (pandillas) de Maras salvatruchas, por lo que las autoridades mexicanas deberían cerrar más el círculo, hacer labor de investigación de los antecedentes de cada persona que desee ingresar, para ellos exigirles alguna identificación oficial; como Guatemala y otros países centroamericanos lo hacen con la gente de México que ingresa a esos países, asentó.
El dirigente de los productores de granos y semillas en la Costa del Soconusco, envió por este conducto un mensaje de advertencia a mujeres y hombres de la costa chiapaneca, diciendo que se debe investigar la desaparición casi a diario de niñas cuyas edades oscilan entre los 13 y 14 años; ”hasta cuándo vamos a poner el grito en el cielo, qué más tiene que pasar para exigirle a las autoridades que pongan cartas en este asunto y se tape el pozo, antes de que se vaya ahogar el niño”, concluyó.
En otras cosas, ayer por la madrugada horas después del eclipse de la ‘luna de sangre’, se dejó sentir un temblor de 5.8 grados que se sintió hasta la Ciudad de México, según el servicio de Sismología Nacional; por cierto, qué les pasaría a las alarmas sísmicas que el Gobierno anterior adquirió para Tapachula, temblores vienen, temblores van y éstos artefactos siguen en silencio.