ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
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Bajaron la Cortina
Oscar D. Ballinas Lezama

Luego de tratar de espantar con el petate del muerto al Gobierno mexicano, Donald Trump dobló las manos y echó para atrás su amenaza de aumentar los aranceles si Andrés Manuel López Obrador no se ponía las pilas y cerraba las puertas de la frontera sur, toda vez que los indocumentados están entrando ‘como Pedro por su casa’ al territorio azteca.
Para nadie es secreto que meses antes, el canciller Marcelo Ebrard, al parecer (como él mismo lo dijo públicamente), firmó un acuerdo con países centroamericanos en el que se autorizó por razones humanitarias, el inicio de una migración que encontrara el cobijo del Gobierno de México, y para ello, el Presidente de la República anunció darles trabajo, protección a sus derechos humanos y otros beneficios que atrajeron a miles de indocumentados, en su mayoría, provenientes de Honduras.
Eran los tiempos en que el ‘rey pelos de elote’ necesitaba convencer a sus súbditos de que era urgente y necesario apoyar la construcción del muro en la frontera norte de México; los miles de migrantes que llegaron en los primeros dos meses a esa zona fronteriza, mostraron que no iban en son de paz, así lo confirmaban en su ingreso violento en la frontera del sur del pueblo azteca, sabiendo que por instrucciones del Gobierno Federal no podían ser tocados ni con el pétalo de una rosa.
Los gringos no aguantaron nada, en las primeras de cambio que vieron en las noticias internacionales la amenaza de los grupúsculos de migrantes indocumentados enfrentándose con las autoridades mexicanas, incluyendo al Ejército que no respetaron, y exigiendo se ayudara a llegar a la frontera del sur de los Estados Unidos, en donde entrarían a sangre y fuego, si era necesario, bastó para que los estadunidenses pensaran mejor su decisión de impedir la construcción del muro de la vergüenza.
Trump mató dos pájaros de una pedrada, auxiliado por el miedo convenció a sus connacionales de que era necesario construir un muro para protegerlos de las turbas de migrantes violentos, y por otro lado, el Presidente norteamericano ganó muchos puntos para una posible reelección.
Si algo faltaba para convencer a los gringos más radicales, Trump volvió a mover sus piezas del ajedrez político y decidió convertirse en una especie de ‘súperman’, por lo que apretó tuercas al Gobierno mexicano para que detuviera la migración, que a estas alturas ya no servía a sus intereses políticos, siendo así como nació la amenaza de aumentar los aranceles y demostrar con ello, que el único que tiene el bastón de mando es él y nadie más.
Entrampados en el juego maquiavélico de ‘ Donald el Soberbio’, el Gobierno de México no tuvo más opción que ordenar el traslado a la frontera sur de aproximadamente seis mil elementos de la Guardia Nacional que apoyarán al ejército estadounidense, que unido al guatemalteco, formarán el primer cerco de contención migratoria.
Falta saber si también enviarán agentes especialistas en investigación criminal para que se ocupen en detectar el tráfico de ilegales que se viene haciendo ‘bajo el agua’ con la presunta complicidad de algunas autoridades federales, principalmente con los grupos de cubanos que salen diariamente vía aérea y terrestre; suponen que el tráfico de personas del Caribe tiene luz verde de funcionarios de alto rango, pues no es creíble que nadie detecte estos movimientos que se dan en las narices de quienes controlan los retenes por carretera y en los aeropuertos de Tapachula y Tuxtla Gutiérrez.
Marcelo Ebrard, en su calidad de canciller de Relaciones Exteriores, explicó que van a darle prioridad a once municipios de la frontera sur, sin especificar cuáles, con el despliegue de la Guardia Nacional el próximo lunes.
Luego mencionó que para los migrantes que ya se encuentran en México, habrá un programa para ofrecerles trabajo y proteger sus derechos humanos mientras concluye su proceso de asilo en los Estados Unidos de Norteamérica. (¿?)
Ayer por la tarde, miles de mexicanos se reunieron en una entidad del norte del país, ya no para protestar contra la amenaza de Donald Trump, sino para celebrar el acuerdo ‘equilibrado’ (dijo, Marcelo Ebrard); cerraron la frontera sur al éxodo centroamericano para no sufrir el aumento de los aranceles. Los soconusquenses toman un respiro, aunque ya tienen encima a miles de indocumentados que lograron pasar antes de que les bajaran las cortinas en el río Suchiate.