ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

Por Oscar D. Ballinas Lezama

“Y los ojos de los ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas” (Isaías 29:18)

Navegando en la Tormenta

“En unidad decidimos ser mexicanos y así debemos seguir; hemos tenido grandes retos en los que juntos hemos salido adelante, como el sismo de hace dos años, cuando demostramos la grandeza de Chiapas”, dijo el gobernador Rutilio Escandón Cadenas, en el marco del 195 aniversario de la federación de esta entidad a México.
El ejecutivo estatal reconoció públicamente el apoyo del presidente Andrés Manuel López Obrador para atender las necesidades más urgentes y sensibles de los chiapanecos, que por años habían estado olvidados.
Los festejos del 15 y 16 de septiembre en este 2019 en la Ciudad de México y la entidad chiapaneca, coincidieron en su austeridad y magnífica organización, lo que dejó un buen sabor de boca entre la gente que asistió a esos eventos.
Fue una verdadera fiesta cívica, en la que la mayor parte de la gente refrendó su apoyo al presidente Andrés Manuel López Obrador, y en Chiapas, sucedió lo mismo con el gobernador Rutilio Escandón Cadenas, quienes en menos de diez meses al frente de esa responsabilidad, han sabido capotear el vendaval de problemas que heredaron de sus antecesores.
Enderezar el rumbo del barco mexicano no va a ser fácil, sin embargo, el hijo pródigo de Macuspana, no se ha echado para atrás ni para tomar impulso; desde que agarró el timón ha navegado con las banderas desplegadas, buscando tirar o acabar con el lastre que amenaza hundir el ‘Titanic mexicano’, la marea está embravecida, las embarcaciones de piratas y filibusteros, corsarios y bucaneros de la violencia que fomenta la inseguridad, no dejan de confrontarlo día con día.
Al pueblo mexicano le ha quedado claro, que el actual presidente no trae una varita mágica ni es tejedor de milagros, para poder realizar la cuarta transformación de este país, de un día para otro, quizás ni en todo el sexenio pueda concluirlo, pero que ha colocado las primeras piedras del cimiento para una mejor nación, nadie lo pone en duda, hasta ahora.
Falta mucho por hacer, pero se está viendo la buena voluntad y el esfuerzo titánico que hace López Obrador, y que replica en Chiapas, Escandón Cadenas, lo que se ve no se juzga; ambos mandatarios navegan con los mismos vientos, en un mar lleno de tormentas y tiburones, donde no se pueden dar el lujo de arrear las velas ni de perder de vista el lejano y seguro faro de la transformación, con la que pretenden mejorar las condiciones de vida de todos los habitantes de México.
Para nadie es secreto que, en la historia de este país tan lleno de contrastes, el sur ha sido hasta ahora el ‘talón de Aquiles’ de la federación, su lejanía con la Ciudad de México y los Estados Unidos de Norteamérica, lo ha tenido siempre en clara desventaja con los estados del Centro y Norte del país.
Como escribiría, Enoc Cancino Casahonda: “Chiapas es en el cosmos lo que una flor al viento; es célula infinita que sufre, llora y sangra”; de mejor manera no podía describir el poeta a un estado, que teniendo infinidad de riquezas naturales ha sobrevivido bajo el manto del olvido y la marginación; quienes lo adoptaron el 14 de septiembre de 1824, lo han tratado como el hijo bastardo de México.
Los habitantes de la Frontera Sur han sufrido por la falta de apoyo de la federación en casi todos los sexenios pasados, es paradójico que, teniendo las tierras más pródigas para cultivar café orgánico, maíz, cacao, miel, plátano, flores, mango, rambután, tomate, limón, papaya, coco, piña y naranja, entre otros productos que se exportan a nivel nacional e internacional; pese a ello, es la entidad con más pobreza y analfabetismo.
Eso, sin hablar de su extensa ganadería, pesca y su abundante producción de petróleo y energía eléctrica, con lo que ayuda al sostenimiento del país entero; no obstante, sexenios iban y sexenios venían sin que los gobernantes voltearan el rostro hacia esta frontera; el mundo supo de Chiapas, cuando un puñado de indígenas armados con palos y machetes salieron del monte en los Altos y gritaron ¡ya basta!
Les dieron un poco de atol con el dedo y volvieron a ser invisibles, como invisibles habían sido los chiapanecos de la costa, integrantes de la región del Soconusco, quienes se anexaron a Chiapas años después que esta entidad lo hizo con México.
Los soconusquenses son miles de chiapanecos cuya historia se ha cocido aparte, sus municipios colindantes con Centroamérica poco o nada han avanzado en el progreso que tienen los de la frontera norte, con la llegada del sexenio de la cuarta transformación, los costeños de Chiapas tiene la esperanza de que ahora sí van a ser tomados en cuenta para mejorar sus condiciones de vida.
La desafortunada llegada del éxodo centroamericano, así como del caribe, África e indocumentados de otras partes del mundo, que en su mayoría están varados en Tapachula, los han puesto a pensar que son dueños de una ‘maldición gitana’, porque ya de por sí se carecía de suficientes fuentes de trabajo, poseedores de una insalubridad terrible por los diferentes casos de cáncer que se provocan con las fumigaciones de herbicidas y pesticidas.
Para nadie es secreto que con la llegada de los indocumentados han aumentado los casos de Sida y otras enfermedades, debido a que no se les pudo controlar con un cerco sanitario, como tampoco se les puede controlar ahora que deambulan por las calles en busca de ganar dinero, sea como sea, el chiste es tratar de sobrevivir.
Ríos, lagunas, mares, pozos y todos los mantos friáticos contaminados por basura, aguas negras y pesticidas, están dejando sin esperanza de vida a las nuevas generaciones del Soconusco, en donde para colmo de males también están invadidos de moscos transmisores del dengue, Zika, chikungunya y otras pestes que están causando estragos en las poblaciones costeñas, en donde el esfuerzo titánico del sector salud ha sido rebasado por estas enfermedades.
La inseguridad también está debilitando las pocas fuerzas de la sociedad soconusquense, de ahí la enorme urgencia que el gobierno federal actué para enviar la ayuda necesaria a esta región fronteriza en el sur del país; algunos chiapanecos están pidiendo al presidente que, de entrada, baje el IVA de 16 al 8 por ciento, además de otras bondades que se deben tener por elemental justicia, con Chiapas y el Soconusco.
La promesa del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien está haciendo equipo con el gobernador chiapaneco, Rutilio Escandón Cadenas, para mejorar las condiciones de vida de todos los habitantes de esta frontera sur, ha renovado la esperanza de quienes ya no quieren seguir siendo invisibles en este país.
Los chiapanecos han soportado erupciones volcánicas, huracanes terribles, terremotos destructivos, enfermedades mortíferas y ahora, están llevando sobre sus hombros el éxodo de extranjeros indocumentados, quienes al parecer han quedado ‘atrapados sin salida’, en la costa chiapaneca; justo es, como lo ha prometido el gobierno de la cuarta transformación, que en este sexenio en verdad mejoren su calidad de vida. Primero Dios.