ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

Oscar D. Ballinas Lezama

Un Año Negro

Estamos en la víspera de la Navidad del 2019, un año que agoniza bajo los estertores de la violencia impulsada por el crimen organizado, los aumentos de las gasolinas, el gas, la luz eléctrica, la falta de fuentes de trabajo, de medicamentos, médicos e infraestructura en los hospitales, malas negociaciones internacionales del Gobierno Federal con otros países.
Eso sí, con la esperanza basada en las promesas de los gobernantes que juran y perjuran que en el 2020 todo va a mejorar y México iniciará a ver los resultados de la cuarta transformación; sólo es cuestión de paciencia y fe, argumentando que, si bien no traen una varita mágica, tienen la voluntad de enderezar todo lo torcido por la corrupción imperante en muchos de los que les antecedieron.
Para los analistas políticos, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha mostrado grandes contradicciones, pero también aciertos y por ello, no se puede decir aún que todo ha sido malo ni que todo ha sido bueno; habrá que seguirle midiendo el agua a los camotes para saber si los que hoy gobiernan no solamente son baba de perico o gente con arranque de burro viejo.
El Presidente de la República así como los Gobernadores de las 32 entidades, con los Alcaldes de sus respectivos municipios deberán apretar el paso en el ‘año de la rata’, mucha gente que estaba hastiada de tanta corrupción y abusos de exgobernantes y exfuncionarios públicos, se volcó en las urnas para votar por una nueva expresión política, sin embargo, a un año del ejercicio de las nuevas administraciones parece ser que no están conformes con el poco avance que se ha tenido.
Pareciera que con tantos santos varones, el Cristo se está apolillando en el Gobierno Federal, en donde todo mundo promete y asegura que el año venidero México va a resurgir de entre sus propias cenizas, como el Ave Fénix, sin embargo, a estas alturas la ciudadanía aún no ve muy claro el panorama del progreso anunciado, sabiendo además que de buenas intenciones está empedrado el infierno.
No obstante la lentitud con que vienen caminando los proyectos de obra pública, programas sociales, etcétera, que el Gobierno en sus tres instancias debería impulsar en Chiapas, mucha gente está confiada en que las cosas van a mejorar para esta entidad y sus habitantes; hay que tomar en cuenta que los cambios no pueden hacerse de la noche para la mañana, por lo que habrá que esperar al final del sexenio para saber si esas promesas no son más atole con el dedo, aunque desde lejos se conoce al pájaro que no es canario, se les debe conceder el beneficio de la duda.
Hasta ahora, el Gobierno Federal se ha preocupado mucho por los programas de asistencia social, priorizando la ayuda a la gente de la tercera edad, a madres solteras, ninis, jóvenes estudiantes, personas sin trabajo, recibiendo mucha de esas personas un apoyo económico que sale del bolsillo de los generadores de impuestos, quienes son realmente los que están sosteniendo a millones de estas gentes que se han convertido en parásitos del erario, provocando el desvío de miles de millones de Pesos que deberían ocuparse para invertirlos en la obra pública de carreteras, caminos, escuelas, seguridad, vivienda, salud, entre otras cosas. ¿No cree usted amable lector?
En otras cosas, muchos trabajadores que se jubilan diariamente se están quejando del pésimo servicio que reciben del Afore XXI de Banorte, oficinas que en Tapachula están a cargo de Maribel del Porte Chirino.
Al parecer, la entrega del dinero del Afore que durante años jinetean las empresas como Banorte, no lo pagan en tiempo y forma a los beneficiados, trayéndolos del tingo al tango cuando se trata de entregarles ese recurso, de ahí que los afectados también se quejen en contra de los promotores, quienes únicamente se preocupan por convencerlos que se cambien a Banorte XXI, pero cuando tienen que recibir el dinero, todo mundo se vuelve invisible o se echan la bolita para no depositarles dicho recurso. Mucho cuidado con Afore XXI, dicen los afectados.