Los Héroes Vestidos de Blanco

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Alejandro Gutiérrez, Anne Marie Mergier e Irene Savio

Desde el sábado 14, cada noche el silencio de las calles y avenidas semidesiertas de Madrid se rompe con el estruendo de los aplausos y los silbidos desde las ventanas, balcones y terrazas de los edificios; la gente lanza gritos de “¡Bravo!” o “¡Viva la sanidad pública!”. Es el pueblo confinado en sus domicilios que rinde homenaje colectivo a los trabajadores de la salud que se enfrentan a una terrible pandemia.
Recortes al Mejor Sistema.
El sistema sanitario español fue considerado el mejor de Europa por el índice de Bloomberg de 2018; ahora, al enfrentar al Coronavirus, van quedando al descubierto los efectos de la precariedad provocada por la crisis de 2008, los continuos recortes presupuestales y una gestión de los Gobiernos del Partido Popular (PP) con su desmedida ansia privatizadora.
La sanidad fue uno de los sectores españoles en los que más se cebó la crisis. Muchos médicos salieron a protestar desde principios de este siglo, con sus batas de trabajo, formando una “marea blanca” que, sin embargo, no pudo evitar que al final del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se diera un recorte de 8.2% en gasto sanitario… o que en ésta y en la administración de Mariano Rajoy las asignaciones para servicios de salud a las comunidades autónomas se redujeran hasta 53% entre 2008 y 2015, según un estudio de Intermón Oxfam.
En un ensayo publicado hace cinco años en la revista La Marea, Sergio Fernández Ruiz, vicepresidente de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, de Madrid, habló de la “contrarreforma sanitaria” de Rajoy, quien recortó 12 mil 800 millones de Euros en los servicios, cambió de modelo (del sistema universal al de seguros privados), excluyó de la sanidad a unos 800 mil inmigrantes no regularizados e impuso el copago sobre medicamentos.
Ahora los servicios hospitalarios españoles bordean el colapso –el jueves 19 había 17 mil 147 contagiados y 767 muertos–; los médicos, enfermeros y personal sanitario están al límite de sus capacidades; y en la mayoría de las regiones faltan equipos de seguridad.
La Lucha en Francia.
Todos los médicos franceses tienen en mente la batalla que libraron durante 11 meses -del 18 de Marzo de 2019 al pasado 14 de Febrero- para exigirle a Macron; al primer ministro, Edouard Philippe; y a la entonces ministra de Salud, Agnes Buzyn, una reforma a fondo del sistema hospitalario público de Francia, para evitar su colapso total.
Durante casi un año, encabezados por los médicos de urgencias, multiplicaron acciones de protesta para denunciar las condiciones en las que debían ejercer su profesión, resultado de dos décadas de políticas neoliberales de drásticos recortes presupuestarios.
Se manifestaron en toda Francia, organizaron grandes marchas en París, cubrieron las fachadas de los hospitales y las paredes de los pasillos de los centros de salud con carteles y mantas con sus reivindicaciones, y lanzaron un amplísimo movimiento de “paro simbólico” -nunca dejaron de atender a los pacientes- enarbolando brazaletes rojos.
Ese movimiento no tardó en conjuntarse con las crecientes protestas y huelgas desatadas por la reforma del sistema de pensiones lanzada por el Gobierno. El Ejecutivo se asustó.
El 20 de Noviembre, Philippe y Buzyn presentaron un “Plan de emergencia para el hospital” que entre otras medidas estipulaba que el Estado se haría cargo de un tercio de la deuda de los hospitales, que era de 30 mil millones de euros. También prometieron dedicar en tres años mil 500 millones adicionales a los nosocomios públicos y otorgar “primas” especiales para compensar los bajos salarios del personal médico.
Morgues Saturadas.
El zumbido de las máquinas y de los respiradores. Centenares de pacientes de distintos géneros y edades, tumbados en camillas y amontonados en los pasillos, algunos intubados y con respiración asistida. Enfermeros y médicos exhaustos, con trajes protectores. Las morgues saturadas, ya sin espacio para los cadáveres. Los camiones del ejército se llevan los cuerpos, pues no hay lugar en los cementerios. Escenas así podían verse la semana pasada en varios hospitales de Lombardía, la región italiana que es epicentro de la pandemia de covid-19.
El parte de una guerra que azota a toda Italia y tiene un enemigo (casi) invisible es: lunes 16, 349 muertos más. Martes 17, 345. Miércoles 18, 475. Jueves 19, 427. Viernes 20, 627.
Y el domingo 15 el concejal de Salud y Bienestar del Gobierno de esta región italiana, Giulio Gallera (del partido ultraderechista de La Liga), pidió la ayuda de los sistemas de salud de Cuba.
La respuesta fue positiva: Cuba autorizó el envío de 53 médicos y enfermeros. “Se trata de personal altamente especializado que ya ha combatido contra el Ébola y que sabe tratar ese tipo de enfermedades”, explicó Gallera. Otros médicos de la región también pidieron donaciones ante el rápido agotamiento de medicinas y máquinas suficientes para atender al creciente número de enfermos. Apro