Desde mi Trinchera

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Sin Reelección
Diego Victorio

El mensaje, técnicamente, es tácito. A mi juicio diría que es explícito.
Eso sí, se sabe el nombre del remitente y está demás decir para quién va la dedicatoria especial.
La enmendada y, controversial per se, Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales, contiene misivas, entre líneas, ya no como exhorto, sino como advertencias.
Por el bien de los aludidos, deberán darle la connotación exacta a lo que el autor quiere manifestar.
Una lectura incorrecta, al manual electoral, podría dejar carreras políticas truncadas y, siendo extremistas hasta encierros.
Empecemos con una de las premisas legislativas que cambiará el statu quo electoral: el mensaje a Alcaldes que proyectaban reelegirse.
Es cierto que, en el sentido estricto la ley no les impide buscar la reelección, empero, figuradamente sí, toda vez que el cerrojo jurídico los dejará fuera de toda posibilidad.
El creador de la reforma electoral envía una indirecta a los Ediles, plasmada en una ley: no habrá reelección.
Sendos candados jurídicos y administrativos impedirá que algún Alcalde desobediente burle los obstáculos legislativos consagrados en la reforma en ciernes.
Incluso, la legislación que reemplazó al código de elecciones, contiene señuelos para que los Alcaldes violen los libros y tropiecen en tribunales.
Verbigracia, el artículo que los conmina a solicitar licencia al cargo 120 días antes de las precampañas, para estar elegible a una eventual reelección.
A sabiendas de que las fechas de las precampañas son relativas y están supeditadas a los métodos y tiempos de los partidos políticos.
Por lo sui géneris del calendario que se ajustó por motivos de la pandemia por Coronavirus, ni el propio árbitro electoral tiene definidas las fechas.
Es decir, el Presidente Municipal que desoiga el mandato legislativo y, se aventure a buscar la reelección no sabrá con exactitud cuándo separarse del cargo, Octubre o Noviembre.
En caso de acertar, inmediatamente, otro impedimento de mayor dificultad saltaría a la palestra: la cuenta pública.
En la renovada reforma se exige a los munícipes haber presentado las cuentas públicas de los dos primeros ejercicios de su gobierno, para ser aptos a la reelección.
Tener solventada las observaciones de la Auditoría Superior del Estado, no confundir el artículo con solo haberla presentado ante la instancia fiscalizadora.
Quien dictó los estatutos lo hizo con la intención de que, en el proceso intermedio de 2021, los Ediles no hallen el agujero que los lleve a la boleta electoral, buscando el mismo cargo, aclaro.
Es cierto, existe la protección de derechos políticos de los actores argumentando de que estos han sido acotados.
Sin embargo, el único razonamiento es la violación al principio de igualdad jurídica-electoral, pues, si el servidor público busca un cargo de elección distinto al que ostenta, la metodología a seguir es diferente.
En términos legales, es juzgar el mismo tema en dos temporalidades, cayendo en un desaseo electoral.
A falta de más elementos, estaría en condiciones de asegurar que al menos estas disposiciones no caen.
El manotazo en la mesa está dado, con amonestación incluida, NO a la reelección. Al Tiempo.
Comentarios Atrincherados.
*El salvamento de los Ediles sería que, en tribunales, desaparecieran la ley completita.
*El tema de la asignación de Diputados de representación proporcional cae en ambigüedades.
Por un lado, señala que en la única circunscripción los partidos políticos podrán postular la mitad de candidatos mujeres y la mitad de hombres, y las listas deberán estar encabezadas alternadamente entre mujeres y hombres cada periodo electivo.
Es decir, el partido político podrá decidir si en el proceso intermedio de 2021, la lista de pluris la encabeza un hombre y por ende, en 2024, la primera plurinominal sea para una dama.
Sin embargo, más adelante dejan el artículo como estaba en el desaparecido código de elecciones, que los números nones (1, 3 y 5) sean para mujeres y los pares (2, 4 y 6), para hombres.
¿Se les olvidó borrar? A ver si no apelan a la bochornosa fe de erratas. Hasta pronto.