Desde mi Trinchera

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Desarticulan la BOA Tropical
Diego Victorio

Si fuese una contienda deportiva diría que habría iniciado el primer tercio del set, entrada, corrida o tiempo, use el término de acuerdo al deporte de su gusto.
El proceso electoral local está en la etapa de la construcción de alianzas, coaliciones y candidaturas comunes, todo tras bambalinas, a ras de suelo, porque oficialmente ese trabajo se haría en enero de 2021, por eso digo que el primer tercio apenas se despabila.
Aunque la clase política y gobernante ha sido sigilosa en su operación ha habido nota para el análisis:
La formación de una BOA (Bloque Opositor Amplio) nacional habría alentado la estructuración de una BOA tropical, en Chiapas.
El Presidente llamó BOA a un supuesto grupo político conspiracionista contra la cuarta transformación liderado presuntamente por dos fuerzas políticas: PRI y PAN, además de otros institutos bisagras como PRD y Movimiento Ciudadano y el aporte de ideólogos, intelectuales y empresarios.
Aparentemente en el espectro aldeano hay registros de que el Revolucionario Institucional local y Acción Nacional estatal quieren emular ese bloque que en teoría signará un gran frente opositor contra el poder, al que Andrés Manuel ha consignado de complot contra su Gobierno.
En Chiapas se avista al dirigente de Acción Nacional Carlos Palomeque Archila y al representante de Corriente Crítica del PRI, Oscar Ochoa Gallegos, bosquejar un émulo de lo que sería la BOA, tropicalizada a las circunstancias, armonizada a la coyuntura local, vaya.
Ese primer movimiento de piezas, de peones y alfiles en el tablero electoral ha obtenido una respuesta inmediata de la clase gobernante chiapaneca.
En el Penthouse del segundo piso de palacio estatal han leído el desplazamiento de la oposición como una posible futura amenaza, por lo que hay que empezar a desmembrarla, desarticularla.
En ese influyente piso de palacio estatal negociaron, con personajes de la Ciudad de México, la caída de la dirigencia estatal del PRD de César Espinosa Morales.
Así como el fin de semana, vía telefónica, plancharon que un izquierdista orgánico como José Antonio Vázquez, con el alias de “El Camarón”, no llegase a la dirigencia estatal en sustitución de Espinosa Morales, un enroque que hipotéticamente estaba acordado con las cúpulas negriamarillas.
La oficina -del poder aldeano- que opera temas políticos bajó abruptamente a José Antonio y negoció con lo que queda de la élite perredistas el nombramiento de Elizabeth Escobedo, conocida en el argot como “Lichita”, exdiputada local y asesora de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Chiapas.
La mano que opera en el edificio gubernamental más poderoso de la comarca y que influye en la atmósfera electoral abonó para que, sorpresivamente, el padrón de Consejeros sea a modo para el ungímiento de Elizabeth “Lichita” Escobedo.
De un plumazo desaparecieron los consejeros estatales de la Costa, afines, obviamente a José Antonio Vázquez.
Tengo información clasificada respecto de que, desde la Secretaría de Transporte donde despacha Aquiles Espinosa García, se aglomera una horda de priistas que apelará a su derecho legítimo que les da ser militante tricolor y alzar la mano por candidaturas.
La intención es crear discordia al interior del expartidazo, pulverizar la estructura y fraccionarlo en tribus, al puro estilo perredista. Debilitar su voto cautivo, es el fondo.
Aquiles Espinosa, Mario Carlos Culebro, Federico Ruiz, Juan Carlos Bonifaz y César Amin González, son algunas de las caras visibles que preparan la estrategia.
En paralelo, el aún titular del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), Carlos Albores Constantino, desde su cómodo escritorio institucional perturba la vida interna panista.
Sumado a ello, sé de buena fuente que, la diputada local panista y exdirigente estatal de ese instituto político Janeth Ovando Reazola, se declarará independiente en la cámara local y, enseguida, podría ser miembro activo del Partido Chiapas Unido.
Dos golpes a la sien del PAN que lo deja agonizante.
Las reglas no escritas aseguran que los grandes acuerdos se signan en la capital del país y las instrucciones fluyen en cascada.
Pero me queda claro que, pese a esa lógica, lo que pretende el inquilino del Penthouse es que los partidos nacionales lleguen confrontados a la madre de todas las batallas, 2021.
Que haya divorcio entre las directrices aldeanas y las nacionales. Que la militancia se confunda a dónde ir. Cambiar el statu quo politico-electoral.
Con esos antecedentes la BOA tropical quedaría reducida a una dócil e inofensiva pitón.
Pero lo más interesante del análisis y que no hay que soslayar es que estratégicamente se le allana el camino a las alianzas oficiales que vendrán autorizadas desde Palacio Nacional: Morena, Partido Verde y PT, para las elecciones federales.
Morena, Verde, PT, Chiapas Unido, Mover a Chiapas y PRD, para algunos Distritos locales y alcaldías.
Ese es el punto medular. Al Tiempo.
Comentarios Atrincherados.
*Bajo la premisa de que nadie debe hacer política estando en la nómina del Estado, entonces, los todavía titulares de Transporte y Conalep Aquiles Espinosa y Carlos Albores, deberían ser cesados ipso facto.
*El mismo Ricardo Monreal Ávila socializó el nombre de los aspirantes a ocupar la Presidencia de la Mesa Directiva del Senado de la República, entre ellos el chiapaneco Eduardo Ramírez Aguilar.
Será un proceso democrático, voto en urna, en una primera etapa, el 24 de Agosto votarán los legisladores de Morena y Encuentro Solidario, para elegir un candidato de los cuatro suspirantes.
Y, el uno de Septiembre, bajo la misma metodología de urna, votarán todas las fracciones para elegir al Presidente del Senado.
Hasta hoy, los acuerdos siguen su curso y no hay nada para nadie. Es cierto, Eduardo Ramírez tiene una ventaja sobre los demás participantes, pero es mínima. Hasta pronto.