Letras y Negocios

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Los Triunfos no dan Dinero
Hussein Forzán

Creo que vale la pena retomar los inicios del sports marketing, sobre todo por las críticas que ha recibido la Selección Mexicana en torno a sus nuevos patrocinadores y a la lealtad que muestra la afición hacia el representativo nacional.
En la mercadotecnia deportiva no prometes triunfos, no prometes títulos, no prometes goleadas, no prometes ser el mejor, porque en el deporte nada está escrito en la parte cancha. ¿Qué se promete? Las marcas prometen exposición, alcance, impactos, ventas, construcción de nombre, imagen, posicionamiento, etc. Es ahí en donde muchos atletas y -obviamente- algunos equipos, no todos, pueden cobrar buenas cantidades de dinero.
La Selección Mexicana es, sin duda, el producto más poderoso en cuanto al deporte en nuestro territorio se refiere. Es impresionante el alcance que puede tener esta marca en las redes sociales, en los propios partidos, en el alcance y posicionamiento, y -al mismo tiempo- lográndolo en territorio nacional y también en territorio estadounidense, en donde se tiene un mercado de 40 millones de aficionados mexicanos.
Mismo caso es el que se vive hoy con Sergio Pérez. El alcance que te puede dar el piloto mexicano actualmente es impresionante, sobre todo el posicionamiento con los jóvenes, quienes lo están viendo triunfar semana con semana. Hoy, el piloto de Red Bull es una gran marca y un gran socio comercial, aunque debemos tomar en cuenta que en algún momento -deportivamente hablando- puede tener un bajón de resultados y eso no significará que ya no será atractivo para lo que hemos venido comentando. Es ahí en donde la magia de la estrategia hace lo suyo.
A pesar de los «malos» resultados o de tener los mismos -en algunos casos, como en el futbol-, los aficionados se vuelcan a los estadios o para los eventos internacionales, invirtiendo cantidades importantes de dinero, ya que no sólo buscan ver ganar a su equipo favorito, sino que están invirtiendo en la experiencia de asistir a un evento, conocer otro país, su gente y cultura.
Obviamente, asistir a otros eventos y vivir los cotejos de sus atletas favoritos es incomparable, pero nadie compra un boleto sabiendo que va a ver a su equipo ganar sí o sí. Insisto que es ahí en donde radica la magia del sports marketing, alejado de los resultados y cercano al corazón del aficionado. Sun