Tragedia en la Costera Revive la Exigencia de una Regulación Más Estricta Sobre Concesionarios de Colectivos
Ernesto L. Quinteros
Cada que se suscita una tragedia en las carreteras de la región costa y frontera de Chiapas, en donde se ven involucrados en accidentes viales los choferes de colectivos que cubren las rutas de Tapachula hacia municipios aledaños, se vuelven a revivir las exigencias de que las autoridades deben de tener un mayor control y supervisión sobre dichas unidades.
La imprudencia de conductores, la necesidad de tener unidades en mejores condiciones es cada vez mayor, y con cada siniestro, la frustración de la población se acrecienta al ver que los mismos problemas se repiten sin que se tomen medidas efectivas.
Apenas el pasado 23 de diciembre los medios de comunicación de la región dieron cuenta del accidente vehicular en la Carretera Costera, a la altura de la pensión de tráileres conocida como “La Cascada”, en donde un colectivo de la ruta Tapachula-Mazatán, que transitaba supuestamente a exceso de velocidad chocó contra un tráiler que pretendía hacer una maniobra.
El resultado del accidente fue de dos personas fallecidas en el lugar -un hombre y una mujer, según versiones iniciales- y varios heridos de gravedad, quienes fueron trasladados de urgencia a hospitales de Tapachula para recibir atención médica.
Los testigos del hecho relatan que el impacto fue tan fuerte que la unidad colectiva se desbarató parcialmente, lo que dificultó el rescate de las personas que viajaban en ella.
Derivado de esta situación, activistas y líderes comunitarios señalan que estos hechos evidencian una grave omisión en la vigilancia de las unidades y en el cumplimiento de las obligaciones legales de los permisionarios, quienes deben garantizar condiciones de seguridad para los usuarios. “No es la primera vez que pasa esto, y seguro no será la última si no hay cambios drásticos”, afirman inconformes.
Incluso, desde hace años se han presentado denuncias sobre unidades en mal estado, choferes sin la capacitación adecuada y la práctica común de llevar más pasajeros de los permitidos para aumentar las ganancias diarias.
La responsabilidad de este tipo de percances no debe recaer únicamente en los conductores, sino principalmente en los propietarios de las concesiones, al ser ellos quienes administran el servicio y deben asegurar que las unidades operen conforme a la ley. Muchos choferes trabajan bajo presión de cumplir cuotas diarias, lo que los obliga a conducir a alta velocidad, no descansar lo suficiente y omitir revisiones básicas de sus vehículos.
Entre las principales demandas que la sociedad civil ha planteado desde hace tiempo, está que las empresas del transporte tengan asegurados a sus chafiretes -ya que muchos trabajan sin contrato ni beneficios laborales- y que también cuenten con seguros con cobertura amplia para poder atender a los usuarios del transporte colectivo en caso de algún accidente.
Actualmente, muchas unidades tienen seguros mínimos que no cubren los gastos médicos de los heridos ni la indemnización a las familias de los fallecidos, lo que deja a las víctimas y sus seres queridos en una situación de indefensión económica.
Por ello, la sociedad civil hace un llamado a la Secretaría de Movilidad y Transporte de Chiapas a cumplir su función reguladora y proteger a la ciudadanía, asegurando que todas las unidades cuenten con pólizas de responsabilidad civil válidas y de suficiente cobertura. También exigen que se realicen inspecciones periódicas y aleatorias a las unidades para verificar su estado mecánico, que se capacite a los choferes en normas de seguridad vial y que se sancione con firmeza a quienes incumplan la ley, ya sea con multas, suspensión de permisos o incluso la cancelación de concesiones en casos graves.
Más allá de los peritajes y de la responsabilidad penal que determine la autoridad correspondiente -que en muchos casos se demora meses o incluso años en resolverse-, los permisionarios están obligados a responder de manera inmediata por los daños humanos y materiales derivados de cualquier siniestro.
La comunidad de la región Costa y Frontera de Chiapas no puede seguir viviendo con el miedo constante de que el próximo viaje en colectivo sea el último.
Es hora de que las autoridades tomen cartas en el asunto y que se implementen medidas concretas y permanentes para evitar que se repitan estas tragedias que dejan cicatrices profundas en miles de familias.
Por hoy ahí la dejamos, nos leemos mañana.
¡Ánimo!
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