Antes de que el huracán Otis devastara el puerto de Acapulco en 2023, Guadalupe era cocinera en el condominio Tikal, uno de los lujosos complejos residenciales de la Riviera Diamante, el área más afectada por el desastre natural. A la fecha no ha recuperado su empleo, pues el edificio aún está en reconstrucción, como la mayoría de los condominios de esta franja de la playa. Actualmente subsiste de lavar ropa de vecinos y hacer pan.
La colonia Parque Ecológico de Viveristas está al lado de la zona de lujo y del aeropuerto de la ciudad. No tiene drenaje ni agua potable. Guadalupe cuenta que, como otros vecinos, sus padres fueron reubicados cuando se construyó la Zona Diamante, hacia la década de los 90. Ahora muchas de estas familias trabajan en la zona de lujo de Diamante, que antes de los meteoros de estos años era considerada el «motor económico» de Acapulco.
Once meses después de «Otis» llegó «John», con lluvias que duraron cinco días. Los muebles y electrodomésticos de Guadalupe fueron pérdida total, incluidos algunos que le regaló su empleadora. El agua, que según narra siempre ha estado contaminada, ahora lo está más y le ha generado problemas en la piel. «Hasta huele a suciedad», dice.
Miriam Fajardo era trabajadora del hogar en el condominio Solar, que aún está en rehabilitación, ubicado a un lado del hotel Princess, uno de los complejos más famosos y exclusivos. «Trabajamos de lo que se puede, que aquí las personas, pues sobreviven del turismo. En las condiciones que está toda la Zona Diamante, no hay mucho trabajo».
Las mujeres reclaman que, aunque fueron censadas, la Secretaría de Bienestar federal nunca les entregó el apoyo económico al que tenían derecho tras «John», que iba de 8 mil a los 60 mil pesos, según el nivel de la pérdida de las viviendas.
A pesar de que la presidenta Claudia Sheinbaum acudió a una gira por la zona y se lo pidieron personalmente, no recibieron solución, aseguran.
Dicen que son unas 20 familias a quienes nunca les llegó el recurso. Con el dinero construirían un segundo piso para su casa y así protegerse de las inundaciones.
«Bajó mucho el turismo», dice Pablo, un salvavidas, en la playa de la Riviera Diamante.
De los casi 60 condominios de esta franja de costa, la más emblemática y lujosa de Acapulco Diamante, se han rehabilitado por completo cinco que ya están recibiendo condóminos, de acuerdo con información de la Asociación de Propietarios de Riviera Diamante.
La avenida Costera las Palmas es una zona de obras. No se observan a primera vista turistas, sino trabajadores, grúas y los trabajos ornamentales del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur). El mar se comió la mitad de la playa, cuentan lugareños. La arena destruyó las zonas verdes de los complejos y los muros no se han reconstruido.
En esta zona, la carga principal del turismo es de segunda residencia: condóminos que viven en otros estados y actualmente no vienen porque la mayor parte de los edificios aún están en rehabilitación.
La reconstrucción de esta franja, que abarca del Princess al complejo de la Isla, avanza a 50%-60%, dice José Ángel González, condómino y presidente de la Asociación de Propietarios de Riviera Diamante. Estima que aún tardará tres años. «Los que ya están muy adelantados en la reconstrucción todavía les falta, por lo menos, un año».
Muchos departamentos no contaban con seguros o estaban asegurados por cifras menores a su costo total. Otro factor por el que la recuperación de Acapulco Diamante está siendo más lenta es el que un edificio tiene muchos dueños por departamento. «Imagínate poner de acuerdo a 150 propietarios».
Aún falta mucho por hacer, como resolver el riesgo hídrico, afirma González: «Hay que atenderlo porque se permitió la construcción en muchos humedales (…) se han contaminado canales pluviales y están azolvados muchos de ellos, y eso hace que se inunde la zona».Sun
El Complejo Renacer de Acapulco Diamante
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