Arriba a México la Caravana “Madres de Migrantes Desaparecidos”

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Por 14ª ocasión ingresan a México en busca de sus hijos, que desde hace años emigraron hacia los Estados Unidos y se encuentran en calidad de desparecidos
Por 14ª ocasión ingresan a México en busca de sus hijos, que desde hace años emigraron hacia los Estados Unidos y se encuentran en calidad de desparecidos

 

Tapachula, Chiapas; 23 de Octubre.- La Caravana de Madres Centroamericanas de Migrantes Desaparecidos, arribó al mediodía de este martes a Frontera Talismán, en Chiapas, donde comenzó su viaje por 17 días en territorio nacional, en busca de sus familiares con los que perdieron comunicación en México.
Bajo el lema “Por el Derecho a la Verdad y a la Justicia”, unas 30 personas llegaron ante las oficinas del Instituto Nacional de Migración (INM), en donde presentaron toda su documentación para transitar por el país legalmente durante ese periodo, en el que tienen programado estar en Guanajuato, Puebla, Ciudad de México, Morelia, Oaxaca, Tabasco, Veracruz y Chiapas.
Esa caravana tenía programado entrar por Ciudad Hidalgo, en el municipio de Suchiate, en donde se desarrollaría una marcha, pero fue desviado en territorio guatemalteco hacia Frontera Talismán, luego de que el Puente Internacional Rodolfo Robles (Suchiate 1), sigue cerrado después de lo ocurrido con el flujo de hondureños de los últimos días.
Así, por treceava ocasión, esa organización de madres centroamericanas de Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala, llegaron para visitar cárceles, antros de vicio, fincas, hospitales, panteones y otros lugares en las que pudieran estar sus familiares por su voluntad o forzados.
Los resultados exitosos en las ediciones anteriores las mueve a emprender una nueva jornada, en la que esperan de nueva cuenta a reunir familias.
En Chiapas, de acuerdo al cronograma de actividades, estarán además de dos días en Tapachula, en los municipios de Tuxtla Chico, Frontera Comalapa, Jaltenango de la Paz, Villaflores, Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de Las Casas, para después trasladarse a Tabasco.
Cada año, esa organización ha podido reencontrarse con muchos familiares que decidieron quedarse a vivir en el país y formar sus familias, pero perdieron la forma de cómo comunicarse a sus naciones de origen.
Otros, lamentablemente, han encontrado a sus familiares como reclusos en alguna prisión, fallecidos, internados en hospitales o siendo sometidos a explotación laboral o sexual. EL ORBE/Ildefonso Ochoa Argüello