Tapachula, Chiapas; 11 de Junio de 2026.- Lo que inició como un proyecto de vida en busca de mejores oportunidades económicas, terminó convirtiéndose en una lucha por la supervivencia.
Nancy Rodríguez, una mujer salvadoreña de 48 años de edad, que ha vivido en Tapachula durante los últimos nueve años, enfrenta un diagnóstico de leucemia y mantiene intacto el anhelo de regresar a su país para reencontrarse con su hija y continuar su tratamiento cerca de su familia.
Originaria de San Salvador, Nancy llegó a México con la esperanza de construir un futuro más estable. Durante años logró establecerse laboralmente en la venta de ropa por mayoreo, formando una nueva vida en territorio mexicano.
Con el paso del tiempo, la distancia fue separando a su familia. Su hija regresó a El Salvador para vivir con su abuela, mientras que su hijo mayor se trasladó al norte del país en busca de oportunidades.
Su situación dio un giro inesperado tras sufrir una caída mientras trabajaba. Después del accidente comenzó a presentar fuertes dolores en la espalda, los cuales se agravaron hasta impedirle caminar.
Al acudir a un hospital, los médicos detectaron que sus niveles de plaquetas se encontraban en niveles críticos, por lo que requirió atención inmediata.
Debido a la gravedad de su estado, recibió diversas transfusiones sanguíneas y posteriormente fue diagnosticada con leucemia. Aunque continúa bajo observación médica, aún espera estudios especializados que permitan determinar el tipo específico de la enfermedad.
Actualmente recibe tratamiento en un albergue cada tres semanas, y participa en sesiones de rehabilitación para recuperar movilidad. No obstante, reconoce que el proceso ha sido difícil debido a las complicaciones derivadas de su padecimiento y las condiciones que ha enfrentado durante algunas etapas de atención médica.
Ante este panorama, el Consulado de El Salvador ha iniciado gestiones para facilitar su retorno. Sin embargo, especialistas deberán evaluar primero si se encuentra en condiciones de realizar el viaje sin comprometer su salud.
A pesar de la adversidad, Nancy conserva un profundo agradecimiento hacia México, país que le brindó empleo, estabilidad y amistades durante casi una década.
Sin embargo, asegura que la enfermedad transformó sus prioridades y que hoy su principal motivación es volver a abrazar a su hija de 16 años.
Mientras espera la autorización médica para regresar a su tierra natal, mantiene viva la esperanza de reencontrarse con su familia, convencida de que su apoyo será fundamental para enfrentar la batalla más importante de su vida. EL ORBE/Nelson Bautista





