Tapachula, Chiapas; 4 de Enero del 2026.- “El incremento al salario mínimo para 2026 representa un alivio directo para el sector obrero, particularmente para quienes perciben el ingreso mínimo legal, al mantenerse la exención del Impuesto Sobre la Renta (ISR) para este nivel salarial”, explicó el contador público certificado Fidel Moreno de los Santos, socio de AFJ Consultores, al analizar el impacto fiscal del ajuste salarial anunciado por el Gobierno Federal.
De acuerdo con lo publicado en el Diario Oficial de la Federación, el salario mínimo general se ubica en 315.04 Pesos diarios, lo que equivale a 9,582 Pesos mensuales. Este ingreso, precisó el especialista, no está sujeto a retención de ISR, ya que la ley establece que al salario mínimo se le calcula el impuesto, pero no se le descuenta, garantizando que el trabajador reciba el monto íntegro.
Aunque las tablas y tarifas del ISR fueron actualizadas, estos ajustes responden principalmente a la inflación y benefician a ciertos rangos salariales, dijo, ya que en algunos casos el porcentaje de retención disminuye conforme aumenta el ingreso. Sin embargo, el mayor impacto fiscal se presenta en los trabajadores que perciben apenas un centavo por encima del salario mínimo.
“En el momento en que un trabajador gana más del salario mínimo, aunque sea un centavo, deja de estar exento y ya se le aplica la retención de ISR correspondiente”, explicó. Esto puede provocar que algunos empleados con ingresos ligeramente superiores terminen recibiendo menos en términos netos, una situación que genera distorsiones en la percepción del aumento salarial.
En contraste, el mayor impacto económico se traslada al sector empresarial. Para 2026, el Impuesto Sobre Nómina aumenta del 2% al 3%, lo que representa un incremento directo en los costos laborales para los patrones, ya que este gravamen se paga íntegramente con recursos de la empresa.
En conjunto, el aumento al salario mínimo fortalece el poder adquisitivo de los trabajadores de menores ingresos, pero plantea nuevos retos para empleadores y para quienes se ubican justo por encima del umbral salarial, evidenciando la necesidad de una política fiscal más equitativa y gradual. EL ORBE/ JC.





