Tapachula, Chiapas; 17 de Mayo de 2026.- El incremento de deportaciones y la falta de apoyo institucional mantienen en una situación crítica al albergue diocesano Belén, en Tapachula, donde diariamente son atendidas entre 100 y 120 personas migrantes y mexicanas deportadas de Estados Unidos.
El padre César Augusto Cañaveral Pérez, responsable de la dimensión pastoral de movilidad humana en la Diócesis de Tapachula, y encargado del albergue, señaló que la ausencia de Consulados, particularmente de países como Cuba, deja en estado de vulnerabilidad a cientos de personas que permanecen varadas en la frontera sur.
Tapachula, al ser una de las principales puertas de entrada a México, requiere representación consular de distintos países para brindar acompañamiento, protección y apoyo legal a los migrantes que llegan o son retornados a esta región, consideró.
El sacerdote explicó que actualmente el albergue enfrenta una fuerte presión debido al aumento de deportaciones, no solamente de extranjeros, sino también de mexicanos repatriados desde Estados Unidos, quienes llegan sin recursos económicos, sin documentos y en condiciones emocionales complicadas.
Muchos connacionales provenientes de Chiapas, Saltillo, Tijuana y otras regiones del país, buscan refugio temporal en el albergue para recuperarse física y emocionalmente antes de regresar a sus lugares de origen. Tan solo en las últimas semanas, el espacio ha brindado apoyo a más de 100 mexicanos deportados.
Sin embargo, reconoció que la situación económica del albergue es cada vez más difícil. Actualmente, dijo, ya no cuentan con respaldo de organizaciones civiles o internacionales, por lo que el funcionamiento del lugar depende prácticamente del apoyo de parroquias, sacerdotes y de la Diócesis de Tapachula.
Además de alimentos, el albergue requiere atención psicológica, asesoría legal y personal para operar adecuadamente. “No tenemos contención psicosocial, no tenemos abogados ni personal suficiente para atender todo lo que implica la movilidad humana”, expresó.
Pese a las dificultades, aseguró que el albergue continuará funcionando como un espacio de ayuda humanitaria para personas migrantes y deportadas que atraviesan una situación de vulnerabilidad en la frontera sur del país. EL ORBE/ JC





