A un año del segundo mandato de Donald Trump, los derechos humanos en Estados Unidos se han erosionado dado a sus prácticas autoritarias y ataques contra la libertad de prensa y el acceso a la información, así como a los derechos de personas refugiadas y migrantes.
La organización Amnistía Internacional (AI) identificó 12 pilares que se han visto afectados desde el 20 de enero de 2025 cuando Donald Trump regresó a ser presidente, tales como: ataques a organizaciones de la sociedad civil y universidades, a la oposición política y la disidencia, la judicatura, la abogacía y el sistema jurídico y las garantías procesales.
En su más reciente informe «RingingtheAlarmBells: RisingAuthoritarianPractices and Erosion of Human Rights in theUnitedStates», también documentó el retroceso de las protecciones frente a la discriminación, el uso del ejército para fines internos, el desmantelamiento de la rendición de cuentas de las empresas y de las medidas anticorrupción.
El informe detalla que estas tácticas autoritarias se refuerzan mutuamente: se arresta y detiene a estudiantes por protestar en campus universitarios, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) invaden y aterrorizan a comunidades enteras y se comenzó a normalizar la militarización de ciudades de todo el país.
Al mismo tiempo, la intimidación de la prensa hace que las violaciones de derechos humanos y los abusos sean más difíciles de denunciar, por lo que la gente teme hablar debido a las represalias contra las protestas.
Señala que estas tácticas erosionan claramente derechos humanos como la libertad de expresión, la reunión pacífica, la libertad de prensa, el acceso a la información, la igualdad y la no discriminación, las garantías procesales, la libertad de cátedra; y los derechos a no sufrir detención arbitraria, a pedir asilo, a un juicio conforme a las normas internacionales e incluso el derecho a la vida.
«Triturando normas y concentrando el poder, la administración intenta que sea imposible que se les pidan responsabilidades. No hay duda de que estas prácticas autoritarias de la administración Trump están erosionando los derechos humanos y aumentando el riesgo para periodistas», expresó Paul O’Brien, director ejecutivo de Amnistía Internacional Estados Unidos.
La ONG advierte que convertir a refugiados y migrantes en chivos expiatorios ayuda a justificar la aplicación abusiva de la ley, normalizar la crueldad y expandir los sistemas de detención que operan con mínima transparencia. Lo que crea una plataforma para violaciones masivas de derechos humanos y un campo de pruebas para una mayor represión contra la población en general.
«La aceleración de las detenciones masivas y las deportaciones aterroriza a las comunidades y crea una narrativa deshumanizante. La aplicación de la ley cerca o dentro de espacios de los que las personas dependen para su seguridad y servicios paraliza la vida cotidiana: las familias evitan la escuela, la atención médica y los servicios básicos por miedo», lamenta.
Indica que la rápida expansión de la capacidad de detención, incluso en bases militares y a través de instalaciones financiadas por el estado y contratos sin licitación, junto con los patrones documentados de abuso, socava el acceso a la asesoría legal y las condiciones obligatorias de custodia y cuidado.
Mientras que los ataques a la identidad de género, los derechos sexuales y reproductivos, y los derechos LGBTI+, así como el desmantelamiento de las medidas antidiscriminación, se utilizan para afianzar la discriminación y convertir en arma las cuestiones de género e identidad para dividir aún más a la sociedad y justificar los abusos contra los derechos humanos.
Estos retrocesos se presentan con frecuencia como «valores tradicionales» u «orden público», pero su impacto es concreto, dice AI: eliminan protecciones, restringen la autonomía corporal, aumentan el riesgo de sufrir daños y dan a entender que el Estado tratará los derechos de algunas personas como negociables. Advierte que estas restricciones perjudican desproporcionadamente a las comunidades marginadas y racializadas, así como a las personas que viven en la pobreza.
La organización afirma que la administración Trump recortó significativamente los derechos sexuales y reproductivos. Rescindió políticas previas que ayudaban a ampliar y proteger el acceso a la atención reproductiva, y recortó la financiación de centros y programas de atención reproductiva, lo que obligó al cierre de clínicas y afectó a las personas con ingresos más bajos.
«La administración se retractó de acuerdos y organismos globales cruciales en materia de derechos humanos, eliminó cruel y caóticamente la ayuda exterior, cometió ejecuciones extrajudiciales fuera de sus fronteras y acciones militares ilegales, y demostró un desprecio por los derechos humanos y las normas internacionales», menciona.
AI describe las acciones del presidente Trump en el escenario internacional, fueron una peligrosa bola de demolición para la rendición de cuentas y la justicia, y letales para la vida y la libertad.Sun
Trump Erosiona los Derechos Humanos en EU
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